Alerta en Tucumán por el crecimiento de la población de la "chicharrita del maíz"

Técnicos y productores advierten un crecimiento del insecto vector en los cultivos en los últimos días. “La clave está en el monitoreo”, afirmaron.

Cultivo de maíz. AGRICULTURA Cultivo de maíz. AGRICULTURA
Luis Duarte
Por Luis Duarte 09 Enero 2026

En el inicio de la campaña de granos en Tucumán se encendió una señal de alerta entre técnicos y productores. En los últimos días se detectó un aumento en la población de Dalbulus maidis, insecto vector del “apacharramiento del maíz” que puede provocar severas pérdidas en este cultivo.

Los últimos informes de seguimiento identificaron a lotes recientemente implantados, en etapas tempranas de desarrollo de la planta, precisamente el período de mayor susceptibilidad del maíz. En reportes antereiores  de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus se hacía referencia a un “escenario de estabilidad poblacional” en el NOA, pero con registros con valores altos en puntos determinados que había que seguir.

Daniel Frascarolo, referente del Comité Salvemos al Maíz, integrado por instituciones técnicas y agropecuarias de la provincia, explicó que se trata de una plaga endémica de la región: “La chicharrita está presente permanentemente, en mayor o menor cantidad”.

De todas formas, confirmó la inquietud actual del sector porque el aumento de la población coincidió con el inicio de la siembra de maíz para grano -que se generalizó hace unos 15 días- y la detección de poblaciones del vector en cultivos jóvenes. “Ya hay cultivos implantados que tienen dos, tres o cuatro hojas, y en esos cultivos, en distintas zonas de la provincia, se empezó a detectar poblaciones de chicharritas”, indicó Frascarolo.

“Hay campos en los que los monitoreos dan cero y hay cultivos en los que dan 5%, 6%, 7% de plantas con presencia de chicharrita, o hasta el 20%”, advirtió. En ese sentido, remarcó que los primeros estadios vegetativos son críticos. “Los períodos iniciales son cuando el cultivo es más sensible a la transmisión de las enfermedades que transmite el insecto”, añadió para describir un escenario heterogéneo.

Frascarolo subrayó que, si bien no se puede hablar aún de poblaciones descontroladas, sí se ha observado un crecimiento poblacional respecto de la campaña del pasado 2024-2025. “Se empiezan a detectar poblaciones superiores a las que se registraban en estos momentos el año pasado”, afirmó. Por eso, insistió en la necesidad de intensificar el seguimiento en los campos. “La clave está en el monitoreo”, afirmó

“Las estrategias sobre el manejo del cultivo, el uso de insecticidas, por ejemplo, es deficiente con altas poblaciones.  Si puede funcionar ante poblaciones bajas”, resaltó a LA GACETA.

La chicharrita se alimenta y se multiplica por el maíz. Esto quedó bien en claro tras la mala experiencia de la campaña 2023-2024, cuando los daños en rendimientos alcanzaron el 100% en la provincia y zonas aledañas. “Fue una catástrofe productiva”, calificaron en arco productivo local.

"Punto crítico"

En el sector productivo, la advertencia fue reforzada por Macarena Ramos, vicepresidenta de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), quien confirmó detecciones en el sur tucumano. “Esta semana ya empezaron a acercarse monitoreos de productores que están llevando a cabo detecciones en sus campos, en lotes con maíces ya implantados”, señaló.

Ramos recordó el fuerte impacto de la plaga en la temporada 2023-2024. “Lo que pasó realmente fue algo sin precedentes: hubo zonas donde las pérdidas fueron del 100% y, a nivel general, pérdidas de rendimiento del 60 o 70%”, sostuvo.

En este nuevo escenario, la dirigente destacó que no hay que confiarse únicamente en los datos generales, como el precio en los mercados, e hizo hincapié en la necesidad del monitoreo. Además, expresó: “Si bien es una ayuda muy importante lo que arroja la Red Nacional de Monitoreo, tener el dato en crudo de lo que está pasando en nuestros lotes es lo que realmente nos va a permitir tomar decisiones”, afirmó. “Apuntamos a la prevención y a la acción rápida con niveles poblacionales no elevados, para no llegar a una situación inmanejable”, acotó.

Ramos también advirtió que la región enfrenta un momento especialmente delicado. “Tenemos lotes que todavía faltan por sembrar y otros que ya están en la etapa de mayor susceptibilidad posible. Por eso, la zona nuestra en este momento es el punto crítico, respecto de otros sectores donde la campaña ha avanzado”, explicó.

Tanto desde el Comité Salvemos al Maíz como desde Apronor coincidieron en el mensaje: no hay que entrar en pánico, pero sí extremar la vigilancia. “No nos tenemos que volver locos ni desesperar, pero sí nos tenemos que ocupar”, resumió Frascarolo.

Comentarios