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La relación entre el rendimiento físico y el sexo fue, durante décadas, motivo de debate y de estrictas reglas dentro del mundo del deporte. Hasta no hace tanto tiempo, muchos entrenadores prohibían las relaciones sexuales antes de una competencia importante o de un partido de fútbol, bajo la creencia de que podían afectar negativamente el desempeño de los deportistas.
Sin embargo, la ciencia comenzó a desmontar ese mito. La psicóloga y sexóloga española Esperanza Gil explica que “la realidad científica es que no hay evidencias de que tener sexo influya en el juego”. Según detalla, los estudios realizados hasta el momento no demostraron que la actividad sexual previa a una competencia tenga un impacto negativo directo en el rendimiento físico.
La principal conclusión que surge de las investigaciones es que la relación entre sexo y deporte depende, en gran medida, de factores individuales. Algunas personas sienten que tener encuentros íntimos antes de competir las ayuda a estar más enfocadas y seguras de sí mismas, mientras que otras prefieren evitarlos porque perciben que les quitan energía o concentración.
Para determinar si las relaciones sexuales influyen positiva o negativamente en el rendimiento personal, la especialista recomienda llevar un registro detallado. Esto permite identificar patrones y comprender mejor cómo responde cada cuerpo. Lo que sí está claro, señala Gil, es que el sexo es una herramienta muy eficaz para aliviar tensiones y favorecer la relajación, ya sea en pareja o a través de la masturbación, y ese efecto, indiscutiblemente, puede beneficiar el desempeño deportivo.
Más sexo y menos estrés
Uno de los principales beneficios del sexo en relación con la actividad física está vinculado al manejo del estrés. Mantener relaciones sexuales contribuye a reducirlo, algo clave en los días previos a una competencia, cuando la presión y los nervios suelen intensificarse.
“El cortisol es el protagonista”, explica la experta. Esta hormona está directamente relacionada con el estrés y suele elevarse en contextos de alta exigencia. Una experiencia sexual satisfactoria ayuda a disminuir sus niveles y actúa como un catalizador para la liberación de sustancias asociadas al bienestar, como las endorfinas -responsables de sensaciones de placer y euforia-, la oxitocina -que promueve la conexión y la confianza- y la dopamina, que mejora el estado de ánimo y la motivación.
¿Cuándo tener la última relación antes de competir?
Diversos estudios coinciden en que mantener relaciones sexuales entre 30 minutos y 24 horas antes del ejercicio no afecta la forma física aeróbica, la resistencia musculoesquelética ni la fuerza o potencia. Incluso, llevar una vida sexual activa y saludable puede aportar beneficios al bienestar mental y físico, tanto en atletas como en personas que no compiten, ayudando a reducir el estrés, mejorar el sueño y cuidar la salud cardiovascular.
A la hora de definir con cuánta anticipación conviene tener sexo antes de una competencia, Esperanza Gil sugiere hacerse algunas preguntas clave:
¿Cómo me siento físicamente después de tener relaciones sexuales?
¿Tengo más energía o más cansancio?
¿Cómo responden mi concentración y mi motivación durante el entrenamiento o la competencia?
¿Hay diferencias según el momento del día -mañana, tarde o noche- en que mantengo relaciones?
¿Puedo identificar algún patrón que se repita?
Sexo y rutina deportiva
Tanto en deportistas de alto rendimiento como en personas que no lo son, la salud sexual es un pilar fundamental del bienestar general, al igual que la salud física y mental. Desde esta perspectiva, la especialista sostiene que el sexo no debería estar prohibido, sino contemplado dentro de los planes de entrenamiento, del mismo modo que se hace con la alimentación o el descanso.
En ese sentido, Gil propone dejar atrás la idea de que el sexo es perjudicial para el rendimiento deportivo y analizarlo como un elemento más dentro de la rutina. Promover una sexualidad sana, donde el placer tenga un rol central, no solo mejora el desempeño físico, sino también la calidad de vida, independientemente de que se trate de un deportista profesional o de alguien que practica actividad física de manera recreativa.







