No hay riesgo de incendio forestal en Tucumán
Manuel Pachado, funcionario de la UNT, señaló que las actuales condiciones climáticas de la provincia permite que los suelos estén saturados de humedad, lo que minimiza el peligro en la región. La importancia de la prevención y del alerta temprano. El costo del equipamiento
BUENAS CONDICIONES. El clima húmedo disipa los peligros de incendios forestales en suelo tucumano. la gaceta / foto de matías veito

En medio de la preocupación nacional por los incendios forestales que afectan a la provincia de Chubut y otras regiones del sur del país, en Tucumán el escenario es distinto. Así lo afirmó Manuel Pachado, jefe del Departamento de Emergencias y Manejo de Incendios Forestales de la Universidad Nacional de Tucumán.
Chubut atraviesa graves incendios forestales que ya afectaron más de 2.000 hectáreas en la región cordillerana. Unos 350 brigadistas, junto al avión hidrante más grande de Latinoamérica, trabajan intensamente y con serias dificultades para controlar las llamas, en un contexto nacional marcado por condiciones climáticas adversas, con alerta de incendios y otras alertas meteorológicas vigentes.
Según Pachado, las condiciones climáticas actuales en el NOA reducen de manera significativa la probabilidad de incendios forestales en la provincia. “Estamos en época de lluvias y los suelos están saturados de humedad”, señaló, al remarcar que el escenario ambiental es favorable desde el punto de vista preventivo.
En ese sentido, precisó que durante diciembre se registraron 251 milímetros de lluvia en la parte alta de San Javier y 301 milímetros en la zona baja de Horco Molle, con un promedio cercano a los 270 milímetros. En contraste, la evapotranspiración mensual fue de apenas 106,20 milímetros, lo que confirma un excedente hídrico en el suelo. “Hablar de riesgo, incluso, está mal dicho. Estamos en plena época de lluvias, con los suelos totalmente saturados de humedad”, aseveró.
El especialista detalló que el equipo técnico de la UNT ha desarrollado un indicador propio de riesgo forestal para toda la Sierra de San Javier, que abarca desde los 650 hasta los 1.875 metros sobre el nivel del mar, e incluye tanto áreas húmedas como sectores de bosque chaqueño que conserva el parque. Este sistema sirve, además, como referencia para comunidades cercanas como Raco, El Siambón, Yerba Buena, San Pablo y Tafí Viejo.
Consultado sobre los incendios que afectan a la Patagonia, el experto advirtió que los fuegos descontrolados generan daños profundos y de larga duración. “Pueden durar horas o días, mientras que la recuperación del ambiente lleva muchísimo más tiempo”, señaló. En ese sentido, explicó que cada incendio destruye las capas orgánicas del suelo, fundamentales para la regeneración del ecosistema.
“Dependiendo de las capas que se vean afectadas, es la vida la que se está destruyendo. Por eso después son necesarias técnicas específicas de restauración y reforestación”, indicó.
El jefe del área señaló que equipar a un brigadista cuesta alrededor de $2 millones, incluyendo indumentaria, calzado especializado, casco y herramientas básicas. Pese a ello, sostuvo que la brigada de la UNT no recibe fondos nacionales, ya que nunca fue integrada al Plan Nacional de Manejo del Fuego, a pesar de que la legislación lo permite.
“Aun así, contamos con equipamiento de última generación y cuatro motobombas de alta performance”, indicó, aunque advirtió que su funcionamiento implica elevados costos operativos debido al consumo de combustible y repuestos difíciles de conseguir en el país.
Además del combate directo, la UNT trabaja con un sistema de alerta temprano, enfocado en la prevención y la educación ambiental. En estas tareas participan fuerzas de seguridad, guardia urbana y comunas rurales que rodean el parque. “Este año no tuvimos incendios forestales dentro del área, lo que demuestra que el trabajo preventivo dio resultados”, afirmó Pachado.
Finalmente, explicó que la mayoría de los incendios forestales tienen origen humano: “El 95% o más son intencionales, pero la intencionalidad muchas veces es negligencia o accidente”, aclaró. En ese punto, advirtió sobre el impacto del turismo sin conocimientos adecuados del entorno natural. “La gente quiere hacer fuego, acampar o realizar actividades sin saber cómo ni con qué cuidados -enfatizó-. Y eso termina generando incendios”.







