LINKEDIN. Una usuaria masculinizó su perfil y aseguró tener más visualizaciones en sus posteos. / CAPTURA DE PANTALLA

LinkedIn se convirtió en una herramienta clave compartir experiencias y construir una identidad profesional. En una plataforma donde millones de personas compiten por atención, el alcance de una publicación puede marcar una diferencia concreta.
En ese escenario, un experimento realizada por una usuaria estadounidense se volvió viral y abrió interrogantes sobre qué factores influyen en la visibilidad dentro de la red social.
El cambio que alteró los números
La protagonista del experimento es Megan Cornish, una profesional vinculada al sector tecnológico y de la salud mental. Al notar una caída pronunciada en el rendimiento de sus publicaciones, decidió intervenir su perfil para observar posibles variaciones en el alcance.
Para hacerlo, utilizó una herramienta de inteligencia artificial con la que reformuló la descripción de su perfil y el contenido de sus posteos. El cambio se centró en el lenguaje: reemplazó expresiones asociadas a la comunicación, el acompañamiento y el cuidado por frases más habituales del mundo corporativo, vinculadas al liderazgo, la estrategia y el crecimiento.
Con esa modificación, los resultados fueron inmediatos. En el plazo de una semana, el alcance de sus publicaciones se cuadruplicó. Cornish compartió la experiencia en la misma plataforma, donde el posteo generó cientos de comentarios y miles de reacciones.
Otras pruebas y resultados distintos
La viralización del experimento impulsó a otras usuarias a probar estrategias similares. Algunas optaron por eliminar pronombres, ocultar referencias de género o ajustar el tono de sus textos profesionales.
Varias relataron saltos importantes en las visualizaciones de sus publicaciones, que pasaron de cifras bajas a decenas de miles.
La respuesta de la plataforma
Desde LinkedIn aseguran que sus algoritmos no utilizan datos demográficos como género, edad o raza para ordenar el contenido ni para mostrar publicaciones en el feed. Según la empresa, modificar esa información no debería alterar el rendimiento de un perfil.
Especialistas en trabajo y género señalan que, aunque el sistema no contemple esos datos de forma directa, las interacciones de los usuarios sí pueden influir. Los estilos de escritura asociados históricamente al liderazgo masculino suelen recibir más atención, lo que termina amplificando ciertos contenidos.
Para quienes usan LinkedIn como una herramienta central para su futuro laboral, el caso deja una pregunta abierta: hasta qué punto el modo de presentarse condiciona las oportunidades dentro del mundo profesional digital.







