Vacaciones de verano: si vas al río, prestá atención a estos consejos

La doctora en Ciencias Biológicas Ana González Achem dio recomendaciones y alertó sobre las crecidas repentinas, el cauce y el cuidado de los niños.

VERANO. Con el calor, los ríos se convierten en los elegidos por las familias pero requieren observación y respeto. la gaceta / archivo VERANO. Con el calor, los ríos se convierten en los elegidos por las familias pero requieren observación y respeto. la gaceta / archivo
07 Enero 2026

En plena temporada de vacaciones, los ríos tucumanos se convierten en uno de los destinos preferidos para combatir el calor y disfrutar de la naturaleza. Sin embargo, especialistas advierten que los cursos de agua de la provincia, en su mayoría ríos de montaña, requieren precaución, información y respeto antes de ingresar.

Así lo explicó a LA GACETA Ana González Achem, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora de la Fundación Miguel Lillo y docente de la cátedra de Limnología de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT. La especialista remarcó que “los ríos de Tucumán son ríos vivos, dinámicos y pueden cambiar en cuestión de minutos”.

González señaló que los cauces locales se caracterizan por ser torrentosos, con un caudal elevado y un fondo compuesto por piedras grandes y materiales sólidos que son arrastrados por la corriente. “Estamos en un período estival donde el 90% de las lluvias se concentran entre noviembre y abril. Eso hace que las crecidas sean abruptas y peligrosas”, explicó.

Por eso, antes de ingresar al agua es fundamental observar el entorno. Si el río presenta cambios de color, mayor turbidez, arrastre de hojas o ramas, ruidos intensos o movimientos inusuales, no hay que meterse. “Cuando el agua cambia, ya es tarde. En ese momento, la fuerza del río puede llevarnos”, advirtió.

Qué evitar

González Achem recomendó no acampar ni permanecer en planicies de inundación, esas zonas despejadas a la orilla del río que, aunque parezcan seguras, pueden inundarse rápidamente. “Aunque creamos que hace años no se inunda, esas áreas no son seguras para acampar ni permanecer mucho tiempo”, sostuvo.

También alertó sobre las zonas de remanso, donde el agua parece quieta: “Cuando vemos agua quieta o pequeños remolinos, probablemente haya un pozo profundo. Esa es una bandera roja: ahí no hay que meterse”.

El fondo del río

Para quienes decidan refrescarse, la científica indicó que el fondo debe ser arenoso, visible y firme, con una profundidad que no supere las rodillas en adultos. “Si el fondo es barroso, inestable o no se ve con claridad, es mejor no ingresar”, explicó, y agregó que la presencia de basura también es un indicador negativo.

PREVENCIÓN. Disfrutar del río es posible si se evitan zonas de remanso. la gaceta / archivo PREVENCIÓN. Disfrutar del río es posible si se evitan zonas de remanso. la gaceta / archivo

Además, hizo un llamado al cuidado ambiental: “El agua no se lleva todo. Si vamos a disfrutar del río, tenemos que llevarnos nuestra basura”.

Niños, bajo supervisión

En el caso de los más chicos, fue contundente. “Saber nadar no garantiza seguridad en un río de montaña. La fuerza del agua es incontrolable”.

Por eso, recomendó que los niños ingresen solo en sectores considerados seguros, siempre acompañados por un adulto y bajo observación permanente.

Ríos y cuencas

La especialista mencionó tres grandes sistemas:

- La cuenca del río Lules y los ríos de Tafí del Valle comparten la característica de ser muy torrentosos, con alta erosión y arrastre de materiales.

- Los ríos del sur, en tanto, tienen cursos más meandrosos, fondo barroso y crecidas menos visibles pero igual de peligrosas. “Aunque parezcan más tranquilos, pueden tener gran profundidad y arrastrar sólidos peligrosos”, alertó.

Entre los consejos principales, González Achem destacó:

- Consultar siempre el pronóstico del tiempo.

- Evitar el río si hay alerta de tormentas, aunque haya sol.

- Alejarse del agua si comienza a llover, incluso en zonas altas.

- Respetar señalizaciones y consultar a la gente del lugar.

Tres lugares elegidos

Finalmente, la especialista mencionó algunos sitios elegidos por los tucumanos para pasar el día como el Balneario de Lules, el río Tafí y los ríos de Raco. Además, pidió extremar precauciones en San Pedro de Colalao, especialmente en los ríos Tacanas y Tipa, debido a su alto caudal y a las crecidas repentinas.

El mensaje es claro: disfrutar de los ríos de la provincia es posible, pero solo si se hace con información, observación y responsabilidad. “No hay que tenerle miedo, hay que disfrutarlo. Pero siempre con respeto, porque el río está vivo y puede cambiar de golpe”, concluyó.

Escapadas cerca

Ríos y pasajes accesibles

Llegar a los principales balnearios naturales tiene costos accesibles y propuestas variadas. Para la Cascada Los Alisos, el pasaje hasta Tafí del Valle cuesta $18.000. El destino ofrece senderismo de dificultad media, una caída de agua de 60 metros, cruces de ríos y vistas de altura, con posibilidad de avistar cóndores. Hacia la Quebrada de Lules, el transporte Exprebus tiene un valor de $1.600; allí se combinan balnearios naturales, yungas y vestigios de la primera usina hidroeléctrica de Sudamérica. A Raco, el pasaje cuesta $4.950 y permite acceder a ríos, cascadas y senderos ideales para trekking.

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