
PODER DE FUEGO. El Central sigue robusteciendo las reservas.

A tres días del primer vencimiento de importancia de la deuda argentina, el Banco Central se alzó ayer con U$S 83 millones por su intervención en el mercado de cambios, que significaron una emisión de pesos de $ 121.800 millones que no deberán ser esterilizados con el vigente esquema cambiario de este año. De esta manera, la autoridad monetaria sumó U$S 104 millones en las últimas dos ruedas. En tanto, las reservas internacionales brutas de la entidad monetaria nacional se incrementaron en U$S 787 millones, a U$S 44.187 millones, un máximo desde enero de 2023. En este aspecto, ingresaron las divisas de la operación privada de las represas hidroeléctricas del Comahue.
El mercado cambiario volvió a mostrar movimientos, en el marco de la tercera jornada bajo el nuevo esquema de bandas. El dólar oficial registró una baja de $ 5 y finalizó la rueda a $ 1.490 para la venta y $ 1.440 para la compra.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio cerró en $ 1.467,50, lo que representó un descenso de $ 2,50 en comparación con el cierre anterior. La rueda de ayer estuvo marcada por un fuerte incremento en el volumen negociado, que alcanzó los U$S 573,4 millones, frente a los U$S 383,8 millones operados el día previo.
Con estos valores, la divisa estadounidense quedó ubicada a un 4,5% del techo de la banda cambiaria, que desde enero comenzó a ajustarse de acuerdo con la inflación. En tanto, el promedio que elabora el Central (BCRA) arrojó que el tipo de cambio minorista se comercializó a $ 1.488,32.
Por su parte, los dólares financieros mostraron una tendencia a la baja. El dólar MEP retrocedió 0,3% y se posicionó en $1.497,02, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) cayó 0,6% hasta los $ 1.535,51. En contraste, en el mercado informal el dólar “blue” se vendió a $1.520, lo que implicó una suba de $ 5 respecto de la jornada anterior.
Los termómetros
El dólar mayorista sigue relativamente estable en torno a los $ 1.470, mientras el BCRA comienza a llevar adelante las graduales compras anticipadas, las cuales -de venir siendo acompañadas por una mayor demanda de dinero- deberían ir remonetizando la economía y por ende mejorando el nivel de actividad, detalla el economista Gustavo Ber. “Que el dólar no se acerque al techo de la banda -así como que tampoco se caliente la inflación- podrían convertirse en los termómetros de los operadores”, acota.
Según el analista, más allá de monitorear los acontecimientos desde Venezuela, la atención de los operadores se dirige por estos días al 9-E (el viernes el país tendrá que pagar unos U$S 4.200 millones por vencimientos de la deuda) y a las compras del BCRA, las cuales el lunes arrancaron -en línea con el 5% de la operatoria en la plaza- dentro de la recalibración de la estrategia cambiaria planteada para este año.
En este terreno, los activos domésticos vienen respondiendo con tono expectante -más inclinados a un wait and see (esperar y ver) en esta etapa- dado que se espera que esa política -dentro de diferentes alternativas- puedan permitir avanzar con la acumulación de reservas. “Los operadores anticipan que justamente dicho objetivo podría convertirse en el driver que permitiría impulsar otra ronda de compresión del riesgo país, y así descomprimir el programa financiero a raíz del roll-over”, remarca el economista.







