

La inauguración de la ruta directa entre San Miguel de Tucumán y Florianópolis marca un hito que trasciende la mera oferta estival. Nuestra provincia no solo sumó una conexión con las playas del sur brasileño, sino que consolidó su posición estratégica como la verdadera puerta de entrada y salida del Noroeste argentino hacia el mercado internacional.
Este nuevo puente aéreo debe leerse como parte de un ecosistema de conectividad en franca expansión. Al sumarse a los destinos ya operativos como Panamá, Lima y Punta Cana, Tucumán deja de ser un punto de escala para convertirse en un centro de distribución de pasajeros (hub). Es una señal de madurez institucional y comercial que pone al “Jardín de la República” en el radar de las grandes operadoras, como Copa Airlines y Latam.
La importancia de este vuelo a Florianópolis no es únicamente recreativa. Si bien el turismo emisor tucumano encontrará una ventaja competitiva en términos de costos y tiempos al evitar la escala en Buenos Aires, el verdadero valor reside en la reciprocidad. Brasil es un importante socio comercial, y facilitar el flujo de personas es, en última instancia, facilitar el flujo de inversiones, congresos y negocios vinculados a la agroindustria y el conocimiento.
Desde el punto de vista del turismo receptivo, contar con una conexión directa con Brasil -ya a través de Lima y Panamá con el resto del globo- posiciona a Tucumán como el anfitrión natural para el visitante extranjero que desea explorar el NOA. Cada nueva frecuencia semanal es una oportunidad para que hoteles, restaurantes y servicios capten divisas y generen empleo genuino, transformando la conectividad en desarrollo económico tangible.
Resulta fundamental destacar que este crecimiento en las rutas aéreas no ocurre en el vacío. La inversión de U$S 50 millones destinada a la remodelación integral de nuestra terminal aérea es la pieza que faltaba para sostener esta demanda. Pasar de una capacidad de 800 a 1.600 pasajeros y permitir la operación de cinco vuelos simultáneos es la infraestructura necesaria para que el crecimiento no encuentre un techo operativo en el corto plazo.
El liderazgo regional de Tucumán se defiende con hechos y con visión a largo plazo. En un contexto nacional de alta competitividad, que nuestra provincia cuente hoy con 68 vuelos semanales a Buenos Aires, sumados a las crecientes opciones internacionales, habla de una provincia que ha decidido dejar de mirar hacia adentro para proyectarse con ambición hacia el continente.
El mapa actual, con vuelos a los principales centros de conexión de América permite hoy llegar a más de 80 destinos internacionales con apenas una escala. Esto reduce el “costo de la distancia” que históricamente castigó al interior del país. En definitiva, la ruta a Florianópolis es el síntoma de una provincia que está modernizando su mirada. Corresponde ahora a los sectores privados -turísticos, comerciales e industriales- estar a la altura para transformar estos puentes aéreos en un motor de prosperidad que beneficie a todos.







