Roban $ 1.200 y un kilo de pan mignon

Com clientes. Dos hombres apuntaron con sus armas a los empleados de la panadería.

AVENIDA ACONQUIJA AL 1.000.  Dos ladrones ingresaron en la panadería “El Mundo”, a cara descubierta y casi al mediodía.
AVENIDA ACONQUIJA AL 1.000. Dos ladrones ingresaron en la panadería “El Mundo”, a cara descubierta y casi al mediodía.
25 Abril 2005
Dos hombres armados asaltaron ayer por la mañana una panadería ubicada sobre la avenida Aconquija. Los delincuentes actuaron a cara descubierta y, además de llevarse $ 1.200, se alzaron con una balanza, un celular y un kilo de pan mignon.
"Primero entró un muchacho de unos 25 a 30 años y me pidió un kilo de pan mignon, y un kilo de pan saborizado con orégano. En ese momento, otro joven entró y ordenó una docena de medialunas. Todo fue muy rápido. Cuando me di vuelta, el primero había sacado un arma y me apuntaba mientras me decía: ?es un asalto?. Yo no entendía nada y no sabía qué hacer", contó Mara Alejandra Fernández, de 38 años, encargada del local ubicado sobre la avenida Aconquija al 1.000.
Uno de los ladrones se paró junto a la caja registradora y desde ahí encañonó a la encargada. El otro ladrón apuntó a Gabriel Luciano Rueda, de 22 años, y a Patricia Maestu, de 28 años, ambos empleados de la panadería.
Los delincuentes sacaron $ 900 de la caja registradora, una balanza electrónica, y a Maestu le robaron $ 300 y su celular. Antes de retirarse, levantaron la bolsa con el kilo de pan mignon, aunque dejaron el de orégano.
"Yo no sabía qué pasaba; sólo estaba muy asustada y quería que se fueran; era lo único que quería", contó Maestu, que aclaró que el dinero que le sustrajeron era para pagar el alquiler de su vivienda. Además, relató con cierta ironía: "antes yo no quería trabajar en las calles internas de Yerba Buena, porque pensaba que eran muy peligrosas, pero ahora me apuntan con un arma en plena avenida Aconquija y a las 11 de la mañana".
Al salir, los dos ladrones los amenazaron para que no los siguieran. Se fueron caminando tranquilamente por calle Valenzuela, hacia el sur.
"Los policías (de la comisaría de Yerba Buena) llegaron a los pocos minutos y empezaron a hacer preguntas, pero no hicieron ni un identikit, ni tampoco averiguaron demasiado. Sólo tomaron los datos y se fueron", explicó Maestu.

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