
El Lago Epuyén, un tesoro escondido de la Patagonia. Patagonia Express

Ahí donde las cumbres de los Andes parecen terminadas a pincel y los árboles completan la mística de un lugar salido de una postal, el Lago Epuyén hipnotiza la vista. Imposible dejar de atender a su azul eléctrico; al acercarse, puede observarse hasta el fondo de aquellas aguas cristalinas, de las más limpias en toda Sudamérica.
Ubicado en la provincia de Chubut, en la Patagonia Argentina, se encuentra un sitio casi fantástico, propio de un cuento de hadas. Turistas, fotógrafos y amantes de la naturaleza admiran este rincón escondido de nuestro país donde los árboles y las montañas se rehúsan a los cambios, donde su belleza obliga a la admiración.
¿Cómo se llega al Lago Epuyén?
El acceso al Lago Epuyén mantiene la mística del lugar. Guardado como un secreto, su acceso no es inmediato. No hay autopistas ni rutas y está alejado de los circuitos turísticos tradicionales. No hay masividad, sino silencio y paisajes detenidos en el tiempo. Se encuentra a pocos minutos del pueblo de Epuyén y se puede llegar en auto desde El Bolsón, ubicado a unos 30 kilómetros, a través de la Ruta Nacional 40 y caminos provinciales señalizados.
Para quienes viajan desde más lejos, el aeropuerto más cercano es el de Bariloche, a unos 150 kilómetros, con conexión terrestre hasta la zona.
Un agua tan cristalina que parece desaparecer
Este lugar fue reconocido por expertos internacionales por su calidad ecológica y su estabilidad ambiental. En días despejados se puede ver el fondo del lago con tanta nitidez que da la sensación de que el agua no está allí. La primavera y el verano son las mejores épocas para visitarlo, cuando el clima es más templado y el agua alcanza su mayor nivel de transparencia.
El Lago Epuyén forma parte del Parque Municipal Puerto Bonito, lo que explica gran parte de su pureza y paisajes prístinos. Está regulado y protegido por normas estrictas de conservación, y se prohíbe la navegación con motores a combustión para evitar cualquier alteración del agua. Como está dentro de una reserva forestal y un parque municipal, las condiciones geológicas y climáticas crearon el escenario perfecto para que se conserve tan puro como hace siglos.
La baja densidad poblacional y la ausencia de actividad industrial mantienen a este paisaje virgen de los artificios humanos. Esta preservación convierte al espejo de agua en uno de los rincones naturales mejor conservados de Sudamérica.
¿Qué hacer en este rincón escondido?
Deportes acuáticos sin motor: kayak, stand up paddle, remo y navegación a vela, permitidos para preservar la pureza del agua.
Senderismo y trekking: senderos que bordean el lago y se internan en bosques nativos de cipreses, coihues y maitenes.
Pesca deportiva: en especial pesca con mosca, una de las actividades más buscadas en la zona.
Fotografía y conexión con la naturaleza: la quietud del agua, el silencio del entorno y el paisaje patagónico convierten al lago en un escenario ideal para desconectar y capturar postales únicas.








