22 Abril 2005 Seguir en 
La Policía secuestró anoche el colectivo de la línea 19 que habría atropellado a la joven Jacqueline Gramajo, que apareció muerta en medio de un charco de agua en Villa Muñecas el domingo pasado.
El operativo estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones, al mando del comisario Alfredo Jiménez, quien indicó que el ómnibus hacía su recorrido habitual por la zona de Los Nogales cuando fue secuestrado. El móvil será sometido hoy a una serie de pericias para determinar si la víctima realmente falleció víctima de un accidente y no de un asesinato, como se creía en un principio.
Gramajo, hija de un sargento de Policía, apareció en la esquina de Francisco de Aguirre y Castro Barros el domingo a la mañana. Tenía signos de haber sido violentamente arrastrada y presentaba graves heridas. Al principio se creyó que se trataba de un crimen. Pero luego, las distintas versiones fueron indicando que Jacqueline había muerto al ser embestida por un colectivo.
Ayer se sumó un nuevo testimonio que refuerza la hipótesis del choque. Una amiga de la víctima, que regresaba con ella de un boliche en un ómnibus de la línea 9, dijo que ambas se bajaron en Francisco de Aguirre y Castro Barro. Sostuvo ante los efectivos que cuando Jacqueline cruzó la calle para irse a su casa se habría caído. Los investigadores creen que en ese momento la joven fue arrollada por el micro.
"Todo coincide. El chofer de la línea 19, José Luis Cabocota, dice que en la misma intersección, le dio paso al colectivo de la línea 9 y que luego fue asaltado por dos delincuentes que lo agarraron del cuello por lo que no pudo advertir si atropelló a alguien", contó Jiménez. Una pasajera del ómnibus contó que habría visto cómo embestían a la víctima. La Policía continúa evaluando las pruebas, no descarta que se haya tratado de un crimen y analiza la versión del chofer para corroborar si es verídica, informaron.
El operativo estuvo a cargo de la Dirección de Investigaciones, al mando del comisario Alfredo Jiménez, quien indicó que el ómnibus hacía su recorrido habitual por la zona de Los Nogales cuando fue secuestrado. El móvil será sometido hoy a una serie de pericias para determinar si la víctima realmente falleció víctima de un accidente y no de un asesinato, como se creía en un principio.
Gramajo, hija de un sargento de Policía, apareció en la esquina de Francisco de Aguirre y Castro Barros el domingo a la mañana. Tenía signos de haber sido violentamente arrastrada y presentaba graves heridas. Al principio se creyó que se trataba de un crimen. Pero luego, las distintas versiones fueron indicando que Jacqueline había muerto al ser embestida por un colectivo.
Ayer se sumó un nuevo testimonio que refuerza la hipótesis del choque. Una amiga de la víctima, que regresaba con ella de un boliche en un ómnibus de la línea 9, dijo que ambas se bajaron en Francisco de Aguirre y Castro Barro. Sostuvo ante los efectivos que cuando Jacqueline cruzó la calle para irse a su casa se habría caído. Los investigadores creen que en ese momento la joven fue arrollada por el micro.
"Todo coincide. El chofer de la línea 19, José Luis Cabocota, dice que en la misma intersección, le dio paso al colectivo de la línea 9 y que luego fue asaltado por dos delincuentes que lo agarraron del cuello por lo que no pudo advertir si atropelló a alguien", contó Jiménez. Una pasajera del ómnibus contó que habría visto cómo embestían a la víctima. La Policía continúa evaluando las pruebas, no descarta que se haya tratado de un crimen y analiza la versión del chofer para corroborar si es verídica, informaron.







