18 Abril 2005 Seguir en 
Una joven de 17 años, hija de un sargento de Policía, fue violada y salvajemente asesinada ayer a la mañana. La última vez que la vieron fue en un boliche. Su cuerpo apareció a sólo dos cuadras de su casa, tirado en medio de un gran charco de agua, de una calle de Villa Muñecas, según la Policía.
Yanina Elizabeth Gramajo tenía la ropa desgarrada, el cuerpo destrozado a golpes y con signos de una aparente violación. Así la encontraron, a las 7, en Francisco de Aguirre y Castro Barros, con la cara sumergida en un charco de agua que se mezcló con la sangre. Por el momento, no hay detenidos por el homicidio y aún se desconoce si la joven falleció por asfixia o a raíz de los salvajes golpes que recibió.
El sábado a la noche, la muchacha partió de su casa para ir a bailar, como lo hacía casi todos los fines de semana. Según la Policía, primero fue a una fiesta de 15 años y luego a un local bailable de la avenida Belgrano al 2.800. Desde allí, los amigos de Gramajo dijeron que la vieron salir acompañada por un hombre al que nunca habían visto, a quien la víctima habría conocido horas antes en la fiesta. "Salieron del brazo y se subieron a un auto blanco", aportaron los testigos.
Los pesquisas creen que el hombre habría violado a la menor dentro del vehículo, donde también la habría golpeado brutalmente. La Policía sostiene que la joven ya estaba muerta cuando la tiraron en la calle, ya que nadie escuchó gritos ni ruidos extraños en el barrio. El hecho de que hayan arrojado el cuerpo cerca de la casa de la muchacha es para los agentes una señal de que el asesino podría haber conocido a su víctima.
Blanca Castro, tía de Gramajo, fue la primera en encontrar el cuerpo. "Mi hijo me dijo que alguien estaba durmiendo en la calle, pero cuando me acerqué la reconocí y comencé a gritar", relató. Entonces, llegó su esposo, Francisco Ibarra. "Yani tenía la cara sumergida en el agua, toda ensangrentada. Creo que ya estaba muerta", contó. "Tenía la cara y el pecho arañados, como si la hubieran refregado por el piso. Tenía el pantalón roto, y se notaba que se lo habían querido sacar", agregó el hombre.
La joven era hija del sargento Jorge Gramajo, de la Dirección Criminalística de la Policía, y de Mercedes Ibarra. Los padres no encuentran consuelo por la pérdida de su hija y por tan salvaje ataque, dijeron sus familiares.
Yanina Elizabeth Gramajo tenía la ropa desgarrada, el cuerpo destrozado a golpes y con signos de una aparente violación. Así la encontraron, a las 7, en Francisco de Aguirre y Castro Barros, con la cara sumergida en un charco de agua que se mezcló con la sangre. Por el momento, no hay detenidos por el homicidio y aún se desconoce si la joven falleció por asfixia o a raíz de los salvajes golpes que recibió.
El sábado a la noche, la muchacha partió de su casa para ir a bailar, como lo hacía casi todos los fines de semana. Según la Policía, primero fue a una fiesta de 15 años y luego a un local bailable de la avenida Belgrano al 2.800. Desde allí, los amigos de Gramajo dijeron que la vieron salir acompañada por un hombre al que nunca habían visto, a quien la víctima habría conocido horas antes en la fiesta. "Salieron del brazo y se subieron a un auto blanco", aportaron los testigos.
Los pesquisas creen que el hombre habría violado a la menor dentro del vehículo, donde también la habría golpeado brutalmente. La Policía sostiene que la joven ya estaba muerta cuando la tiraron en la calle, ya que nadie escuchó gritos ni ruidos extraños en el barrio. El hecho de que hayan arrojado el cuerpo cerca de la casa de la muchacha es para los agentes una señal de que el asesino podría haber conocido a su víctima.
Blanca Castro, tía de Gramajo, fue la primera en encontrar el cuerpo. "Mi hijo me dijo que alguien estaba durmiendo en la calle, pero cuando me acerqué la reconocí y comencé a gritar", relató. Entonces, llegó su esposo, Francisco Ibarra. "Yani tenía la cara sumergida en el agua, toda ensangrentada. Creo que ya estaba muerta", contó. "Tenía la cara y el pecho arañados, como si la hubieran refregado por el piso. Tenía el pantalón roto, y se notaba que se lo habían querido sacar", agregó el hombre.
La joven era hija del sargento Jorge Gramajo, de la Dirección Criminalística de la Policía, y de Mercedes Ibarra. Los padres no encuentran consuelo por la pérdida de su hija y por tan salvaje ataque, dijeron sus familiares.







