17 Abril 2005 Seguir en 
En Raco y en zonas aledañas parece existir un pacto de silencio. Tanto los vecinos como la Policía aseguran que, cuando se producen accidentes causados por animales sueltos en la ruta 341, es casi imposible saber a quién pertenecen, aunque su identidad sea un secreto a voces entre los que viven en esa localidad. Esto ocurre por dos razones, según explicaron: les cortan el cuero sobre el que está la marca de la hacienda o todos los que conocen el nombre del dueño sellan sus bocas.
El comisario Miguel Coronel, jefe de la comisaría de Raco, contó que el viernes a la madrugada, cuando la Policía llegó al lugar en el que Carlos Alfredo Paz Posse se había estrellado contra un toro de 500 kilos (ayer seguía tirado al costado de la ruta), el animal tenía un agujero en las ancas: alguien se había encargado de arrancarle el cuero sobre el que estaba la marca de la hacienda.
Los testigos no revelan quién hace esto. El lugareño Juan Chocobar tiene una experiencia terrible. "Una noche volvía a mi casa en moto. Lo último que recuerdo es que se me cruzó un caballo. Estuve seis días en coma y, gracias a Dios, me recuperé. Eso fue hace unos dos años, pero todavía nadie me dijo de quién era el animal, aunque todos mis vecinos lo saben. Además, antes de que lleguen la Policía y la ambulancia, alguien le había cortado la marca", relató.
A pocos kilómetros del lugar en el que murió Paz Posse aparecieron ayer dos vacas muertas de manera misteriosa a la vera de la ruta. Cuando la Policía fue a identificarlas, se encontró con que a ambas les habían sacado el cuero con la marca. "No sabemos de qué se trata. Pero esto no es algo nuevo. El año pasado aparecieron 12 caballos muertos a balazos en una semana y nadie se hizo cargo de ellos ni los reclamó. Todos se quedaron callados", explicó Coronel. El comisario sostuvo que el mayor peligro para los automovilistas son los caballos que pastan a pocos metros de la ruta. "Por lo general son animales que pertenecen a la gente del lugar", explicó.
El único medio de movilidad que tiene Elsa Gabri es un caballo. Mientras no lo utiliza, lo tiene atado a la vera de la ruta. "Yo soy consciente de que los animales sueltos son un peligro, pero al mío lo mantengo lo más lejos que puedo del camino", dijo. Y explicó por qué desaparecen las marcas de los animales tras los accidentes. "Acá nadie va a decir de quién es el animal que causó el accidente", aseguró. Otra vecina, Ramona Díaz, confirmó que la mayoría de los animales sueltos pertenece a los lugareños. "A veces se les escapan o los dejan sueltos", dijo.
El secretario de Seguridad, Osvaldo Nieva, admitió que las rutas están plagadas de animales y que la Policía no da abasto para controlar la problemática. "Es por eso que preparamos la creación de la Policía de Seguridad Vial, que recorrerá las rutas con móviles propios para reducir todo tipo de delitos", dijo.
Aparecen caballos muertos en las rutas
Las causas por accidentes provocados por animales sueltos en los caminos llueven en los Juzgados Correccionales de la Justicia provincial. Sin embargo, casi todas caen por falta de pruebas contra los dueños de los animales, que son los responsables del hecho, según informó Conrado Medina, prosecretario del Juzgado Correccional de Concepción.
"Siempre se borran las pruebas contra los propietarios antes de que llegue la Policía", detalló. El prosecretario conoce en carne propia lo que es la impotencia de no poder hacer reclamos ante estos casos. "En dos ocasiones protagonicé accidentes a raíz de los animales sueltos. La primera vez fui rápidamente a buscar a la Policía, pero, cuando volvimos, ya le habían arrancado la marca al animal", relató. "Jamás prosperan estas causas", agregó.
En las veras de las rutas es común hallar animales muertos. Según la Policía, los mismos conductores se encargan de matar a caballos, toros y vacas, cuando estos representan un potencial riesgo. El oficial Daniel Aguilar, jefe de la Sección Caballería, responsabilizó de los accidentes a los dueños de animales sueltos. Dijo que todas las comisarías están encargadas de controlar la problemática en su jurisdicción. Comentó que los sectores en donde hay más caballos sueltos es en la ruta 307 (que conduce a los valles); y en la ruta 9, desde Lastenia hasta El Colmenar, y en la zona del Mercofrut.
El comisario Miguel Coronel, jefe de la comisaría de Raco, contó que el viernes a la madrugada, cuando la Policía llegó al lugar en el que Carlos Alfredo Paz Posse se había estrellado contra un toro de 500 kilos (ayer seguía tirado al costado de la ruta), el animal tenía un agujero en las ancas: alguien se había encargado de arrancarle el cuero sobre el que estaba la marca de la hacienda.
Los testigos no revelan quién hace esto. El lugareño Juan Chocobar tiene una experiencia terrible. "Una noche volvía a mi casa en moto. Lo último que recuerdo es que se me cruzó un caballo. Estuve seis días en coma y, gracias a Dios, me recuperé. Eso fue hace unos dos años, pero todavía nadie me dijo de quién era el animal, aunque todos mis vecinos lo saben. Además, antes de que lleguen la Policía y la ambulancia, alguien le había cortado la marca", relató.
A pocos kilómetros del lugar en el que murió Paz Posse aparecieron ayer dos vacas muertas de manera misteriosa a la vera de la ruta. Cuando la Policía fue a identificarlas, se encontró con que a ambas les habían sacado el cuero con la marca. "No sabemos de qué se trata. Pero esto no es algo nuevo. El año pasado aparecieron 12 caballos muertos a balazos en una semana y nadie se hizo cargo de ellos ni los reclamó. Todos se quedaron callados", explicó Coronel. El comisario sostuvo que el mayor peligro para los automovilistas son los caballos que pastan a pocos metros de la ruta. "Por lo general son animales que pertenecen a la gente del lugar", explicó.
El único medio de movilidad que tiene Elsa Gabri es un caballo. Mientras no lo utiliza, lo tiene atado a la vera de la ruta. "Yo soy consciente de que los animales sueltos son un peligro, pero al mío lo mantengo lo más lejos que puedo del camino", dijo. Y explicó por qué desaparecen las marcas de los animales tras los accidentes. "Acá nadie va a decir de quién es el animal que causó el accidente", aseguró. Otra vecina, Ramona Díaz, confirmó que la mayoría de los animales sueltos pertenece a los lugareños. "A veces se les escapan o los dejan sueltos", dijo.
El secretario de Seguridad, Osvaldo Nieva, admitió que las rutas están plagadas de animales y que la Policía no da abasto para controlar la problemática. "Es por eso que preparamos la creación de la Policía de Seguridad Vial, que recorrerá las rutas con móviles propios para reducir todo tipo de delitos", dijo.
Las causas por accidentes provocados por animales sueltos en los caminos llueven en los Juzgados Correccionales de la Justicia provincial. Sin embargo, casi todas caen por falta de pruebas contra los dueños de los animales, que son los responsables del hecho, según informó Conrado Medina, prosecretario del Juzgado Correccional de Concepción.
"Siempre se borran las pruebas contra los propietarios antes de que llegue la Policía", detalló. El prosecretario conoce en carne propia lo que es la impotencia de no poder hacer reclamos ante estos casos. "En dos ocasiones protagonicé accidentes a raíz de los animales sueltos. La primera vez fui rápidamente a buscar a la Policía, pero, cuando volvimos, ya le habían arrancado la marca al animal", relató. "Jamás prosperan estas causas", agregó.
En las veras de las rutas es común hallar animales muertos. Según la Policía, los mismos conductores se encargan de matar a caballos, toros y vacas, cuando estos representan un potencial riesgo. El oficial Daniel Aguilar, jefe de la Sección Caballería, responsabilizó de los accidentes a los dueños de animales sueltos. Dijo que todas las comisarías están encargadas de controlar la problemática en su jurisdicción. Comentó que los sectores en donde hay más caballos sueltos es en la ruta 307 (que conduce a los valles); y en la ruta 9, desde Lastenia hasta El Colmenar, y en la zona del Mercofrut.







