12 Abril 2005 Seguir en 
Un empleado de una mensajería murió ayer a la mañana atropellado por un ómnibus, en la esquina de Junín y Corrientes. Aunque todavía no están los resultados de pericias que puedan establecer qué fue lo que realmente ocurrió, se cree que Miguel Angel Bustos, de 25 años, habría terminado bajo las ruedas del colectivo cuando el vehículo habría intentado doblar en Junín y no advirtió la presencia del ciclista, según la Policía.
El subcomisario Carlos Paz dijo que el colectivo 25 de la línea 100, que era conducido por Adán Emilio Juárez, circulaba por Corrientes. Al llegar a la esquina, dobló por Junín. A su lado, iba circulando, en la misma dirección, Bustos, que también habría intentado realizar la misma maniobra. Según lo que dijeron algunos testigos, el ómnibus dobló a alta velocidad y el joven se pegó al cordón de la vereda, pero terminó siendo arrollado por la rueda trasera izquierda del colectivo. "Escuchamos un golpe seco y, cuando miramos hacia la calle, vimos al ciclista tirado en el piso", dijeron los empleados de una heladería que se encuentra en esa intersección de calles. El cuerpo del joven permaneció en la calle durante un buen rato hasta que llegaron los peritos de Criminalística.
El médico Carlos Barsottto dijo que la muerte se produjo por traumatismo y aplastamiento de cráneo, con pérdida de masa encefálica. Personal de la Policía forense realizó las pericias en el lugar del hecho ante una multitud acongojada; los testigos se cubrían los rostros cuando la Policía quitó los papeles con los que se ocultó la parte superior del cuerpo. Un sacerdote llegó al lugar y bendijo a la víctima.
Jorge Murillo, un mensajero que salía de la Obra Social de Prensa, de Junín al 700, se dio con el dramático espectáculo y pudo reconocer a la víctima como uno de sus viejos compañeros de trabajo, por la ropa que tenía puesta. "No puedo creerlo; hace dos años trabajaba en la misma empresa que yo. Es lamentable: nosotros salimos de casa y no sabemos si vamos a regresar", dijo consternado el joven.
Según informó la Policía, Bustos, quien vivía en Villa Amalia, era soltero y había sido criado por una familia adoptiva. Hace dos años era cadete.
El subcomisario Carlos Paz dijo que el colectivo 25 de la línea 100, que era conducido por Adán Emilio Juárez, circulaba por Corrientes. Al llegar a la esquina, dobló por Junín. A su lado, iba circulando, en la misma dirección, Bustos, que también habría intentado realizar la misma maniobra. Según lo que dijeron algunos testigos, el ómnibus dobló a alta velocidad y el joven se pegó al cordón de la vereda, pero terminó siendo arrollado por la rueda trasera izquierda del colectivo. "Escuchamos un golpe seco y, cuando miramos hacia la calle, vimos al ciclista tirado en el piso", dijeron los empleados de una heladería que se encuentra en esa intersección de calles. El cuerpo del joven permaneció en la calle durante un buen rato hasta que llegaron los peritos de Criminalística.
El médico Carlos Barsottto dijo que la muerte se produjo por traumatismo y aplastamiento de cráneo, con pérdida de masa encefálica. Personal de la Policía forense realizó las pericias en el lugar del hecho ante una multitud acongojada; los testigos se cubrían los rostros cuando la Policía quitó los papeles con los que se ocultó la parte superior del cuerpo. Un sacerdote llegó al lugar y bendijo a la víctima.
Jorge Murillo, un mensajero que salía de la Obra Social de Prensa, de Junín al 700, se dio con el dramático espectáculo y pudo reconocer a la víctima como uno de sus viejos compañeros de trabajo, por la ropa que tenía puesta. "No puedo creerlo; hace dos años trabajaba en la misma empresa que yo. Es lamentable: nosotros salimos de casa y no sabemos si vamos a regresar", dijo consternado el joven.
Según informó la Policía, Bustos, quien vivía en Villa Amalia, era soltero y había sido criado por una familia adoptiva. Hace dos años era cadete.







