Amenazaron a un oficial de Policía por sus dichos

Juan Roque Romano está imputado por encubrimiento, y recibió advertencias telefónicas para que no declare más en la fiscalía X.

09 Abril 2005
La investigación del crimen del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz se recalentó. Ayer, una voz anónima le advirtió por teléfono al oficial Juan Roque Romano, uno de los imputados por encubrimiento que hay en la causa, que matarían a él o a sus hijos si seguía declarando en la causa. Ante esto, el policía solicitó a la Justicia una guardia permanente frente a su domicilio para resguardo de su familia.
Romano es dueño de la remisería en la que trabajaba el oficial Alejandro Darío Pérez, uno de los dos imputados por el homicidio del juez. Según él, luego del homicidio, ocurrido el 26 de noviembre pasado, dos policías estuvieron visitando a varios clientes de su empresa para indicarles que debían decir que el día del homicidio habían realizado viajes en el Renault Clío de Pérez. Esto, según la investigación que realiza el fiscal Guillermo Herrera, habría servido para apuntalar la coartada de Pérez, quien dice que en el momento en que se cometió el asesinato, él estaba trabajando.

Los acusados
A raíz de la suposición del fiscal, el jueves se detuvo al policía retirado Alberto Armando Juárez, cuyo hijo, Gabriel Juárez, también quedó detenido. También se había pensado en solicitar la detención del suegro de Pérez, el policía retirado Roque Antonio Ocampo (esa información había sido brindada en la fiscalía), pero luego se desistió. Alberto Juárez fue liberado ayer.
Justamente ayer, el abogado Horacio Guerineau y su esposa, María Inés Gómez, defensores de Pérez, fueron a la fiscalía y se mostraron muy preocupados por el rumbo que toma la investigación. En un escrito en el que pedían la exención de prisión de Ocampo, indican que no hay dudas de que la autora del homicidio es la ex agente Ema Hortencia Gómez, la otra imputada por el hecho. "La investigación preliminar, hasta aquí las cosas, sólo tiene en la mira la conducta de Pérez e involucra arbitraria e ilegalmente a toda persona que se haya conectado telefónicamente con él", indicaron los defensores. "Olvida y oculta (el señor fiscal) en forma más que arbitraria la relación telefónica de Ema Gómez, autora indubitada del crimen a través de una prueba concluyente, irrefutable y manifiesta (ella araña en la zona del cuello al occiso, los pelos que tenía Aráoz en sus dos manos le pertenecen sin lugar a dudas, las uñas de los 10 dedos contienen piel y sangre de la víctima, ella pretende borrar las huellas o rastros en la escena del crimen, ella reconoce a través de un mensaje de texto que hizo algo malo, y solicita ayuda, ella es descubierta en su intento de arrojar su celular en calle Sarmiento de Yerba Buena, ella se abstiene de declarar amenazando a terceros ?porque sabe mucho?, ella tiene capacidad y manejo de armas, casi poco común, según lo manifestó el testigo -comisario Carlos Suárez Vila- y muchas cosas más que esta defensa se reserva para otra oportunidad", advirtió el matrimonio Guerineau.
Los defensores, además, se quejaron por la cantidad de medidas que ellos solicitaron y que no se realizaron, como la pericia balística. En la causa sólo hay un informe que advierte que las balas que mataron al juez salieron del arma del policía.

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