31 Marzo 2005 Seguir en 
Ni siquiera les dieron tiempo para recuperarse. En un mismo día, una pareja de ancianos fue asaltada dos veces por delincuentes, que ingresaron a la fuerza a la casa en la que viven en Villa Alem.
José Eduardo Cerutti, de 88 años, y su esposa, Manuela Serrano, siguen sin entender qué les sucedió. Nacieron y se criaron en el barrio y jamás sufrieron la inseguridad. "Tuvo que sucedernos todo en un mismo día. Ya no sé cómo volver a vivir tranquila", expresó Serrano.
En la vivienda de Matheu 863 sólo quedan la angustia y las marcas de los dos ataques, que se sucedieron con 11 horas de diferencia. El primero ocurrió a la madrugada. A las 4, Cerutti y su mujer estaban durmiendo, cuando escucharon que alguien les golpeaba la ventana del dormitorio. "Parecía drogado. Me hablaban de una pariente que se llama ?Mimí? y que está muy enferma, para que yo les abriera la puerta. Pero no les hice caso", explicó Cerutti.
Los asaltantes no se conformaron y fueron hasta la puerta delantera, que es de madera. A golpes y a patadas, hicieron un hueco de más de un metro cuadrado e ingresaron a la casa. El matrimonio logró encerrarse con llave en el dormitorio. Mientras tanto, los vecinos, que escucharon los ruidos, llamaron a la Policía. Las sirenas de los móviles se oyeron rápidamente y asustaron a los ladrones, que huyeron sin poder llevarse lo que buscaban: el dinero de una supuesta herencia. Pero no se fueron con las manos vacías. "Se robaron una botella de whisky. Me la mostraban y se reían, mientras huían", contó Victoria, una vecina.
Los familiares de las víctimas llegaron a auxiliarlos. Decidieron no dejarlos solos durante el día, mientras buscaban una empresa de seguridad que coloque una alarma en la vivienda. "Estábamos asustados porque viven solos y ya son grandes. Les puede pasar cualquier cosa", explicó uno de los nietos de la pareja, Vidal Cerutti. Junto a su hermano Fabián y a su esposa, Ana, se quedó en la casa.
Visitas inesperadas
Al mediodía cambiaron la puerta de atrás por la de entrada, que había sido destrozada. A las 15, alguien golpeó. Nunca lo hubieran imaginado. Ana abrió y otra vez la violencia: dos delincuentes armados (uno de ellos sería el mismo que los atacó a la madrugada, según las víctimas) los encañonaron. "Nos encerraron a todos en el baño. Querían los $ 30.000 de una herencia. No sé quién les dijo que teníamos eso. Yo cobro el mínimo de una jubilación", relató José Cerutti. Su nieto Vidal decidió acompañar a los ladrones y revolver toda la casa para demostrarles que no había dinero. "En un momento se enfurecieron y me golpearon. Después se dieron cuenta de que no teníamos la herencia y se llevaron algo de dinero que teníamos en el bolsillo y un celular", contó Fabián.
Como si fuera poco, los Cerutti contaron que el negocio de un familiar también fue víctima de un robo ayer a la madrugada, y a pocas cuadras de allí.
Mientras le tomaban la presión, el anciano no podía acallar su bronca. "Se ensañaron con nosotros. Viví 88 años en esta villa y nunca la vi peor. La inseguridad es tremenda. Debería haber más rondas policiales", dijo. Coincidieron con él los vecinos. "Vienen muchos extraños y los robos son muy frecuentes desde hace un tiempo", dijo Miguel Sánchez.
José Eduardo Cerutti, de 88 años, y su esposa, Manuela Serrano, siguen sin entender qué les sucedió. Nacieron y se criaron en el barrio y jamás sufrieron la inseguridad. "Tuvo que sucedernos todo en un mismo día. Ya no sé cómo volver a vivir tranquila", expresó Serrano.
En la vivienda de Matheu 863 sólo quedan la angustia y las marcas de los dos ataques, que se sucedieron con 11 horas de diferencia. El primero ocurrió a la madrugada. A las 4, Cerutti y su mujer estaban durmiendo, cuando escucharon que alguien les golpeaba la ventana del dormitorio. "Parecía drogado. Me hablaban de una pariente que se llama ?Mimí? y que está muy enferma, para que yo les abriera la puerta. Pero no les hice caso", explicó Cerutti.
Los asaltantes no se conformaron y fueron hasta la puerta delantera, que es de madera. A golpes y a patadas, hicieron un hueco de más de un metro cuadrado e ingresaron a la casa. El matrimonio logró encerrarse con llave en el dormitorio. Mientras tanto, los vecinos, que escucharon los ruidos, llamaron a la Policía. Las sirenas de los móviles se oyeron rápidamente y asustaron a los ladrones, que huyeron sin poder llevarse lo que buscaban: el dinero de una supuesta herencia. Pero no se fueron con las manos vacías. "Se robaron una botella de whisky. Me la mostraban y se reían, mientras huían", contó Victoria, una vecina.
Los familiares de las víctimas llegaron a auxiliarlos. Decidieron no dejarlos solos durante el día, mientras buscaban una empresa de seguridad que coloque una alarma en la vivienda. "Estábamos asustados porque viven solos y ya son grandes. Les puede pasar cualquier cosa", explicó uno de los nietos de la pareja, Vidal Cerutti. Junto a su hermano Fabián y a su esposa, Ana, se quedó en la casa.
Visitas inesperadas
Al mediodía cambiaron la puerta de atrás por la de entrada, que había sido destrozada. A las 15, alguien golpeó. Nunca lo hubieran imaginado. Ana abrió y otra vez la violencia: dos delincuentes armados (uno de ellos sería el mismo que los atacó a la madrugada, según las víctimas) los encañonaron. "Nos encerraron a todos en el baño. Querían los $ 30.000 de una herencia. No sé quién les dijo que teníamos eso. Yo cobro el mínimo de una jubilación", relató José Cerutti. Su nieto Vidal decidió acompañar a los ladrones y revolver toda la casa para demostrarles que no había dinero. "En un momento se enfurecieron y me golpearon. Después se dieron cuenta de que no teníamos la herencia y se llevaron algo de dinero que teníamos en el bolsillo y un celular", contó Fabián.
Como si fuera poco, los Cerutti contaron que el negocio de un familiar también fue víctima de un robo ayer a la madrugada, y a pocas cuadras de allí.
Mientras le tomaban la presión, el anciano no podía acallar su bronca. "Se ensañaron con nosotros. Viví 88 años en esta villa y nunca la vi peor. La inseguridad es tremenda. Debería haber más rondas policiales", dijo. Coincidieron con él los vecinos. "Vienen muchos extraños y los robos son muy frecuentes desde hace un tiempo", dijo Miguel Sánchez.







