La coartada de uno de los acusados del caso Aráoz se cayó con un testimonio

El dueño de la remisería en la que trabajaba Pérez estaba imputado por encubrimiento.

31 Marzo 2005
El policía Alejandro Darío Pérez quedó más comprometido ayer en el caso del crimen del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz. Es que su ex jefe y compañero de la fuerza, el oficial Juan Roque Romano, afirmó que la coartada del acusado era falsa.
Desde un primer momento, Pérez aseguró que no pudo haber estado nunca el 26 de noviembre (día en el que se produjo el homicidio) en la casa del juez en Yerba Buena, ya que había estado trabajando como remisero y que había realizado varios viajes. Pérez trabajaba con un Renault Clío como remisero, en la empresa Modelo Tucumano, que es de Romano. Según la Justicia, en ese vehículo, Pérez fue a la casa de Aráoz respondiendo a un llamado de auxilio de la otra imputada, la ex agente Ema Hortencia Gómez. Ese vehículo está secuestrado por la Justicia, y en una de sus puertas se encontró un balazo. Pérez dijo que estaba trabajando a la hora en la que se produjo el crimen (a las 18) y que ese día no vio a Gómez.

Las comunicaciones
El miércoles de la semana pasada, Romano fue detenido, acusado por encubrimiento, ya que el día del hecho se habrían producido comunicaciones entre él y Pérez. Pero Romano dijo que fueron netamente laborales. Ayer, el oficial habría aportado más datos. Personal de su remisería, aprovechando las planillas de los choferes, chequearon con los supuestos pasajeros que se hayan realizado los viajes que Pérez decía haber realizado, pero se toparon con una sorpresa: si los pasajeros habían viajado, no lo habían hecho en el auto de Pérez ni con él como chofer.
Romano fue dejado en libertad ayer, aunque seguirá imputado. En cambio, el agente inmobiliario Arturo Roife, también acusado por encubrimiento, aún no se presentó, a pesar de que tiene pedido de captura. Su abogado, Luis Acosta, ratificó ayer que Roife (de cuyo celular Gómez hizo algunas llamadas el día del crimen, según los informes) no se presentará hasta que se resuelva una eximición de prisión.
Mario Mirra, el abogado de Gómez, ratificó ayer que ella no declarará ya que, dijo, no tiene garantías en la fiscalía. "Nosotros estamos seguros de que ella no lo mató, pero el fiscal no investiga otras hipótesis. Tenemos varios planteos sin resolver, y ninguna garantía", se quejó. Gómez permanece detenida en la Comisaría de la Mujer.

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