29 Marzo 2005 Seguir en 
Tres personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, en un increíble ataque que concretaron el domingo a la noche al menos siete hombres contra los feligreses de una iglesia evangélica ubicada en el barrio Costanera.
El problema se habría originado como consecuencia de una disputa pasional. Aparentemente, Daniel Frías habría sido abandonado hace algunas semanas por su pareja, Verónica Frías. El domingo a la noche el hombre fue a buscarla para pedirle que regrese. "Ella se negó, entonces él le dijo: ?así que no vas a volver, ahora vuelvo y los mato a todos?; pero no le creímos", relató Marcos Delgado, una de las personas que estaban en la iglesia ubicada en Raúl Colombres al 2.000.
"El había venido a buscarla a mi casa. Como no estaba, me amenazó con un revólver; me pegó un culatazo en la oreja y le pegó a mi hijo también", contó Fátima Carmen Frías, la madre de Verónica.
Entonces, se fue a la iglesia acompañado -según los testigos- por "Ñato", "Fabián", "Omar", "El Gordo" y "Gabriel", que estaban armados al menos con cuatro escopetas, pistolas, revólveres y machetes. Sin dudarlo, entraron en la iglesia y empezaron a disparar.
Antonio Enrique Martínez es el pastor de la Iglesia Evangélica y es policía retirado. "Cuando llegaron, con el otro pastor, Agustín Castillo, les dijimos a los feligreses que se metieran en la iglesia. Afuera había un montón de chicos, pero no les importó. Cuando me di vuelta, vi a Verónica Rivadeneira, una chica que está embarazada, arrastrarse con la ropa ensangrentada" contó. La joven fue alcanzada en el pecho por un disparo de escopeta. También resultó herido Raúl Castillo, hijo del pastor, que recibió un disparo de escopeta en un brazo, golpes y un corte en el otro brazo. "A Agustín Castillo le pegaron con la culata de un revólver cuando ya estaba en el suelo. Ahí lo paré a Daniel Frías y le pedí por favor que no lo matara. En ese momento, Frías levantó la mirada y me dijo: ?con usted está todo bien?, y se alejó", contó Martínez.
En la balacera, también fue herida Rosa Sabrina Guzmán, que recibió un disparo en el brazo izquierdo.
Aterrorizados
Los vecinos estaban consternados por lo sucedido. La mayoría cree que fue un milagro que nadie muriera allí mismo. "Parecía una película. Los tipos entraron armados y empezaron a gritar y a disparar. La gente corría aterrorizada. Los chicos se tiraban al piso. Podría haber sido una masacre", aseguró Juan Angel Guerrero, uno de los testigos.
La Policía encontró en la zona cartuchos de escopeta servidos de calibre 12 y balas sin detonar, que serían de calibre 22.
Tras el hecho, policías de la seccional 10ª, al mando de los comisarios Miguel Herrera y Mario Medina, salieron a buscar a los agresores. Luego de algunos minutos, encontraron a un sospechoso, que fue identificado como Raúl Rodolfo "El Gordo" Frías, a quien detuvieron y pusieron a disposición de la Justicia. Margarita Mercedes Frías, hermana del detenido y del principal acusado, aseguró que Daniel no estuvo en todo el día en el domicilio porque se había ido a buscar trabajo en el campo. "Los policías irrumpieron en la casa, pese a que había mujeres embarazadas", se quejó. La Policía busca ahora al resto de los acusados, que hasta anoche permanecían prófugos.
El problema se habría originado como consecuencia de una disputa pasional. Aparentemente, Daniel Frías habría sido abandonado hace algunas semanas por su pareja, Verónica Frías. El domingo a la noche el hombre fue a buscarla para pedirle que regrese. "Ella se negó, entonces él le dijo: ?así que no vas a volver, ahora vuelvo y los mato a todos?; pero no le creímos", relató Marcos Delgado, una de las personas que estaban en la iglesia ubicada en Raúl Colombres al 2.000.
"El había venido a buscarla a mi casa. Como no estaba, me amenazó con un revólver; me pegó un culatazo en la oreja y le pegó a mi hijo también", contó Fátima Carmen Frías, la madre de Verónica.
Entonces, se fue a la iglesia acompañado -según los testigos- por "Ñato", "Fabián", "Omar", "El Gordo" y "Gabriel", que estaban armados al menos con cuatro escopetas, pistolas, revólveres y machetes. Sin dudarlo, entraron en la iglesia y empezaron a disparar.
Antonio Enrique Martínez es el pastor de la Iglesia Evangélica y es policía retirado. "Cuando llegaron, con el otro pastor, Agustín Castillo, les dijimos a los feligreses que se metieran en la iglesia. Afuera había un montón de chicos, pero no les importó. Cuando me di vuelta, vi a Verónica Rivadeneira, una chica que está embarazada, arrastrarse con la ropa ensangrentada" contó. La joven fue alcanzada en el pecho por un disparo de escopeta. También resultó herido Raúl Castillo, hijo del pastor, que recibió un disparo de escopeta en un brazo, golpes y un corte en el otro brazo. "A Agustín Castillo le pegaron con la culata de un revólver cuando ya estaba en el suelo. Ahí lo paré a Daniel Frías y le pedí por favor que no lo matara. En ese momento, Frías levantó la mirada y me dijo: ?con usted está todo bien?, y se alejó", contó Martínez.
En la balacera, también fue herida Rosa Sabrina Guzmán, que recibió un disparo en el brazo izquierdo.
Aterrorizados
Los vecinos estaban consternados por lo sucedido. La mayoría cree que fue un milagro que nadie muriera allí mismo. "Parecía una película. Los tipos entraron armados y empezaron a gritar y a disparar. La gente corría aterrorizada. Los chicos se tiraban al piso. Podría haber sido una masacre", aseguró Juan Angel Guerrero, uno de los testigos.
La Policía encontró en la zona cartuchos de escopeta servidos de calibre 12 y balas sin detonar, que serían de calibre 22.
Tras el hecho, policías de la seccional 10ª, al mando de los comisarios Miguel Herrera y Mario Medina, salieron a buscar a los agresores. Luego de algunos minutos, encontraron a un sospechoso, que fue identificado como Raúl Rodolfo "El Gordo" Frías, a quien detuvieron y pusieron a disposición de la Justicia. Margarita Mercedes Frías, hermana del detenido y del principal acusado, aseguró que Daniel no estuvo en todo el día en el domicilio porque se había ido a buscar trabajo en el campo. "Los policías irrumpieron en la casa, pese a que había mujeres embarazadas", se quejó. La Policía busca ahora al resto de los acusados, que hasta anoche permanecían prófugos.







