28 Marzo 2005 Seguir en 
Los hechos de violencia en las guardias, atracos importantes, robos hormiga y la pérdida de pertenencias personales en los hospitales de la capital, especialmente en el Padilla y en el Centro de Salud, preocupan a la comunidad médica.
En el Padilla, por ejemplo, robaron toda la grifería y las cañerías de los baños de la sala 7, y los sanitarios de la sala 11 que habían sido inaugurados 48 horas antes. "Actuaron de noche y no dejaron nada: arrancaron portarrollos, jaboneras y portatoallas, que estaban empotrados en los muros, y hasta las flores de las duchas. ¡Esto es el colmo!", expresó Eugenio Lobo, director del nosocomio.
Blanco de los atracos
El hospital Padilla es blanco de atracos desde 2002. Primero se llevaron un televisor y una videocasetera; luego 12 colchones, 20 juegos de sábanas y una PC con datos científicos e historias clínicas del servicio de Neurología. Tiempo después desapareció el disco rígido del CPU (central) del departamento de Estadísticas, y más tarde, manos expertas desmontaron y robaron la bomba de agua del hospital. En todos los casos, según denunció Lobo, los ladrones demostraron que conocen perfectamente el movimiento del nosocomio y burlan sin problemas la vigilancia del destacamento policial. "Lo extraño es que, habiendo guardia, las cosas desaparezcan", reflexionó.
El Padilla, el Centro de Salud y el Hospital Avellaneda tienen un policía en la guardia. Lobo aclaró que el nosocomio que dirige les paga a los efectivos, porque esa tarea la hacen fuera de sus horarios de trabajo. En todos los centros asistenciales los destacamentos policiales están ubicados en la guardia, pero sólo cumplen funciones administrativas, dijeron Lobo y el director del Centro de Salud, Ricardo Figueroa,
Reparación constante
En el Centro de Salud desaparecieron electrobisturíes del quirófano de la guardia. Además, el robo hormiga de sábanas, frazadas, almohadas, tubos fluorescentes, focos y pertenencias personales de los internados y de sus familiares no cesa nunca. "Tenemos 94 baños y siempre están en reparación, porque roban flotantes, botones pulsores, grifería, portarrollos... Esto ocurre porque no tenemos un cuerpo de vigilancia adecuado y eficiente. Es imposible que un solo policía controle todo un hospital. Además, aumentó la violencia en la guardia: pacientes y familiares que llegan desesperados agreden a médicos y a enfermeras", dijo Figueroa. Idéntica situación se vive en el Padilla.
En la Maternidad y en los hospitales de Niños y Avellaneda también se registran algunos robos, pero la inseguridad es menor, según la titular de la Maternidad, Rossana Chahla, el subdirector del hospital pediátrico, Oscar Hilal, y Enrique Toll, subdirector del Avellaneda.
En el Padilla, por ejemplo, robaron toda la grifería y las cañerías de los baños de la sala 7, y los sanitarios de la sala 11 que habían sido inaugurados 48 horas antes. "Actuaron de noche y no dejaron nada: arrancaron portarrollos, jaboneras y portatoallas, que estaban empotrados en los muros, y hasta las flores de las duchas. ¡Esto es el colmo!", expresó Eugenio Lobo, director del nosocomio.
Blanco de los atracos
El hospital Padilla es blanco de atracos desde 2002. Primero se llevaron un televisor y una videocasetera; luego 12 colchones, 20 juegos de sábanas y una PC con datos científicos e historias clínicas del servicio de Neurología. Tiempo después desapareció el disco rígido del CPU (central) del departamento de Estadísticas, y más tarde, manos expertas desmontaron y robaron la bomba de agua del hospital. En todos los casos, según denunció Lobo, los ladrones demostraron que conocen perfectamente el movimiento del nosocomio y burlan sin problemas la vigilancia del destacamento policial. "Lo extraño es que, habiendo guardia, las cosas desaparezcan", reflexionó.
El Padilla, el Centro de Salud y el Hospital Avellaneda tienen un policía en la guardia. Lobo aclaró que el nosocomio que dirige les paga a los efectivos, porque esa tarea la hacen fuera de sus horarios de trabajo. En todos los centros asistenciales los destacamentos policiales están ubicados en la guardia, pero sólo cumplen funciones administrativas, dijeron Lobo y el director del Centro de Salud, Ricardo Figueroa,
Reparación constante
En el Centro de Salud desaparecieron electrobisturíes del quirófano de la guardia. Además, el robo hormiga de sábanas, frazadas, almohadas, tubos fluorescentes, focos y pertenencias personales de los internados y de sus familiares no cesa nunca. "Tenemos 94 baños y siempre están en reparación, porque roban flotantes, botones pulsores, grifería, portarrollos... Esto ocurre porque no tenemos un cuerpo de vigilancia adecuado y eficiente. Es imposible que un solo policía controle todo un hospital. Además, aumentó la violencia en la guardia: pacientes y familiares que llegan desesperados agreden a médicos y a enfermeras", dijo Figueroa. Idéntica situación se vive en el Padilla.
En la Maternidad y en los hospitales de Niños y Avellaneda también se registran algunos robos, pero la inseguridad es menor, según la titular de la Maternidad, Rossana Chahla, el subdirector del hospital pediátrico, Oscar Hilal, y Enrique Toll, subdirector del Avellaneda.







