La historia del fantasma que se presentó en Los Vallistos y causó terror

Rosa Ovejero estaba segura de que su hermano no era culpable.

27 Marzo 2005
"Fueron casi dos años de pelear para que lo liberen. No veo la hora de que salga de la cárcel. No sabe qué feo fue pasar por todo esto". Así se expresó Rosa Ovejero, la hermana de Rubén Darío, el hombre que está preso por un homicidio que no cometió.
Hace poco más de un mes, Rosa se había ido a dormir, y sus hijos permanecían afuera de su precaria casita. "De golpe me asusté porque empezaron a gritar. Cuando salí, mi hija me decía ?mamá, mamá, el fantasma de Ojota, el fantasma de Ojota?. Qué fantasma ni fantasma, era el borracho de Roldán que estaba vivo. Casi me muero cuando lo vi. Después lo agarré de las orejas", dijo la mujer, riéndose mientras recordaba la anécdota.

Colaboración
La aparición de Roldán le permitió plantear que su hermano debía salir en libertad. Para ello fue fundamental la colaboración del defensor Jorge Rafael Montero. "Lo único que quiero es que salga de la cárcel. Tengo entendido que podemos hacerle juicio al Estado por lo que le hicieron a mi hermano, pero todavía no pensamos en eso", dijo.
Montero justamente destacó la falta de profesionalismo para resolver el caso. "No puede ser que únicamente con un dibujo se haya pretendido identificar a un fallecido. Este caso vino mal desde el principio", aseguró el abogado.
El caso no tiene antecedentes en Tucumán. Se juntaron tres aristas: la equivocación en la identidad del muerto, la detención de un inocente y la enorme posibilidad de que el homicidio quede impune.

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