27 Marzo 2005 Seguir en 
Una historia causa indignación. La otra, sorpresa. Ambas están entrelazadas. Un hombre recuperará esta semana su libertad, después de haber pasado preso casi dos años por un crimen que no cometió. Pero lo más increíble, lo que puede pasar a la posteridad como un papelón para la Policía y hasta para la Justicia, es que la "víctima" del homicidio jamás estuvo muerta.
Todo comenzó el 22 de setiembre de 2003, en las inmediaciones del río Salí. En las precarias casillas de la zona vivían los tres principales protagonistas: Pedro "Ojota" Roldán, Juan Carlos "Pelé" Juárez y Rubén Darío "Santiagueño" Ovejero.
Según algunos de los vecinos, estos dos últimos habían tenido problemas con el primero. Aparentemente a "Ojota", a quien se lo solía ver por la zona, casi siempre borracho, le gustaba manosear a las mujeres. Y Ovejero ya le había advertido que si lo veía en otra actitud como esa, le daría una paliza.
El 23 de setiembre, un hombre fue encontrado sin vida a la orilla del río Salí, a la altura del barrio Los Fresnos. A la víctima la habían golpeado y la habían rematado con un cuchillazo. En la zona nadie lo conocía, por lo que la Justicia ordenó que se le realice una autopsia, mientras la Policía intentaba identificarlo. Pero pasaron los días y nadie lo reconoció, por lo que decidieron enterrarlo, ya que no podían mantenerlo más tiempo en la morgue. Antes de esto, un miembro de Criminalística realizó un retrato de la víctima, y con eso los policías siguieron investigando.
Los "testigos"
Así llegaron a la ampliación del barrio Los Vallistos. Allí encontraron un dato "fundamental". Un chico de 12 años, que lustraba zapatos, vio el dibujo y no dudó: "es ?Ojota? Roldán", aseguró. Los policías entonces empezaron a averiguar y otro vecino reconoció que "Ojota" había tenido problemas con el "Santiagueño" y con "Pelé". Otro incluso relató cómo lo mataron, sindicando al primero de ellos como el autor del cuchillazo mortal. Con pruebas tan certeras, los policías no dudaron, y arrestaron a Juárez y a Ovejero, acusándolos por el homicidio.
Negativa
Ambos fueron a declarar y negaron cualquier vinculación con el crimen. Dijeron que jamás habían peleado con "Ojota" y que no sabían que había muerto. La situación de Ovejero era la más complicada, ya que lo sindicaban como el autor material del hecho. Su hermana, Rosa, puso como fianza un carro, con el que buscaba basura para obtener plástico y vidrio para vender; y así, obtuvo el cese de prisión de Juárez, quien, en ese momento, era su pareja. Pero a su hermano le dictaron la prisión preventiva y lo mandaron a Villa Urquiza. La investigación del caso estuvo en manos de la fiscal Raquel Asís y del juez Juan Carlos Tártalo (ya fallecido).
Durante todo el tiempo que estuvo detenido, el "Santiagueño" le decía a su abogado, el defensor oficial Jorge Rafael Montero, que era inocente y que no tenía nada que ver con el crimen. Pero la Justicia no le creía. Y así, pasó 18 meses detenido. Hasta que sucedió lo inesperado. Lo increíble. En Los Vallistos apareció un "fantasma". O fue lo que creyeron, hasta que certificaron que ese hombre que caminaba, agarrando una caja de vino, era nada menos que "Ojota" Roldán. El muerto. Un muerto que vivía. Cuando Rosa Ovejero se enteró, buscó a Roldán y lo llevó a Tribunales. El hombre debió ir dos veces hasta que certificaron que era quien decía ser. Ante esto, Monteros pidió el cese de prisión, y obtuvo el visto bueno del fiscal Guillermo Herrera. La decisión la tomará esta semana el juez de Instrucción Juan Francisco Pisa.
Un caso único
Monteros indicó que jamás había visto un caso así. "Estamos todos sorprendidos. Pero aquí, evidentemente, hay una pésima instrucción de la Policía, que nunca verificó la identidad de la víctima. Este muchacho, siendo inocente, pasó casi dos años preso, y ese tiempo no se lo va a devolver nadie", aseguró.
Una pregunta sobrevuela ahora en Tribunales, aunque lo más probable es que nunca tenga respuesta. Si Roldán está vivo, ¿quién es el hombre que apareció sin vida a orillas del río Salí?".
Todo comenzó el 22 de setiembre de 2003, en las inmediaciones del río Salí. En las precarias casillas de la zona vivían los tres principales protagonistas: Pedro "Ojota" Roldán, Juan Carlos "Pelé" Juárez y Rubén Darío "Santiagueño" Ovejero.
Según algunos de los vecinos, estos dos últimos habían tenido problemas con el primero. Aparentemente a "Ojota", a quien se lo solía ver por la zona, casi siempre borracho, le gustaba manosear a las mujeres. Y Ovejero ya le había advertido que si lo veía en otra actitud como esa, le daría una paliza.
El 23 de setiembre, un hombre fue encontrado sin vida a la orilla del río Salí, a la altura del barrio Los Fresnos. A la víctima la habían golpeado y la habían rematado con un cuchillazo. En la zona nadie lo conocía, por lo que la Justicia ordenó que se le realice una autopsia, mientras la Policía intentaba identificarlo. Pero pasaron los días y nadie lo reconoció, por lo que decidieron enterrarlo, ya que no podían mantenerlo más tiempo en la morgue. Antes de esto, un miembro de Criminalística realizó un retrato de la víctima, y con eso los policías siguieron investigando.
Los "testigos"
Así llegaron a la ampliación del barrio Los Vallistos. Allí encontraron un dato "fundamental". Un chico de 12 años, que lustraba zapatos, vio el dibujo y no dudó: "es ?Ojota? Roldán", aseguró. Los policías entonces empezaron a averiguar y otro vecino reconoció que "Ojota" había tenido problemas con el "Santiagueño" y con "Pelé". Otro incluso relató cómo lo mataron, sindicando al primero de ellos como el autor del cuchillazo mortal. Con pruebas tan certeras, los policías no dudaron, y arrestaron a Juárez y a Ovejero, acusándolos por el homicidio.
Negativa
Ambos fueron a declarar y negaron cualquier vinculación con el crimen. Dijeron que jamás habían peleado con "Ojota" y que no sabían que había muerto. La situación de Ovejero era la más complicada, ya que lo sindicaban como el autor material del hecho. Su hermana, Rosa, puso como fianza un carro, con el que buscaba basura para obtener plástico y vidrio para vender; y así, obtuvo el cese de prisión de Juárez, quien, en ese momento, era su pareja. Pero a su hermano le dictaron la prisión preventiva y lo mandaron a Villa Urquiza. La investigación del caso estuvo en manos de la fiscal Raquel Asís y del juez Juan Carlos Tártalo (ya fallecido).
Durante todo el tiempo que estuvo detenido, el "Santiagueño" le decía a su abogado, el defensor oficial Jorge Rafael Montero, que era inocente y que no tenía nada que ver con el crimen. Pero la Justicia no le creía. Y así, pasó 18 meses detenido. Hasta que sucedió lo inesperado. Lo increíble. En Los Vallistos apareció un "fantasma". O fue lo que creyeron, hasta que certificaron que ese hombre que caminaba, agarrando una caja de vino, era nada menos que "Ojota" Roldán. El muerto. Un muerto que vivía. Cuando Rosa Ovejero se enteró, buscó a Roldán y lo llevó a Tribunales. El hombre debió ir dos veces hasta que certificaron que era quien decía ser. Ante esto, Monteros pidió el cese de prisión, y obtuvo el visto bueno del fiscal Guillermo Herrera. La decisión la tomará esta semana el juez de Instrucción Juan Francisco Pisa.
Un caso único
Monteros indicó que jamás había visto un caso así. "Estamos todos sorprendidos. Pero aquí, evidentemente, hay una pésima instrucción de la Policía, que nunca verificó la identidad de la víctima. Este muchacho, siendo inocente, pasó casi dos años preso, y ese tiempo no se lo va a devolver nadie", aseguró.
Una pregunta sobrevuela ahora en Tribunales, aunque lo más probable es que nunca tenga respuesta. Si Roldán está vivo, ¿quién es el hombre que apareció sin vida a orillas del río Salí?".







