22 Marzo 2005 Seguir en 
El teléfono celular que tenía en su poder el oficial Alejandro Darío Pérez, uno de los dos detenidos por el homicidio del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, era robado. Este es uno de los hechos que se pudo determinar en base a los informes que le enviaron al fiscal Guillermo Herrera las empresas telefónicas que realizaron los cruces de llamados.
Los investigadores llamaron a declarar a los titulares de los teléfonos, y cuando se presentó el dueño del aparato que utilizaba Pérez informó que se lo había olvidado en un remise. Pérez manejaba justamente un remise para la empresa Modelo Tucumano Remise, propiedad de otro policía, Juan Roque Romano. El dueño del teléfono dijo que fue a la remisería a reclamar, pero que allí le aseguraron que ellos no tenían el aparato. Entonces hizo la denuncia correspondiente.
En opinión del fiscal, "es más que sugestivo" que un teléfono robado esté en manos de un policía. El letrado investiga las llamadas que realizó la principal acusada, la ex agente Ema Gómez, el 26 de noviembre del año pasado, día en el que mataron al juez en su casa de Yerba Buena. Ayer Herrera indicó que ella tenía muchísimos contactos. "Creemos que habló con gran cantidad de personas únicamente como para tener una coartada, ya que, según lo que sabemos, a nadie le dijo lo que había pasado", añadió. "Las personas con las que habló la notaron tranquila, como si nada hubiera sucedido, aunque ya habían matado al magistrado", explicó.
Más declaraciones
Hoy seguirán las declaraciones de algunos de los dueños de los siete celulares que están secuestrados en la causa. Un hecho que llamó la atención es que desde esos aparatos se hicieron varias llamadas al número 101 (operaciones policiales o Comando Radioeléctrico, depende de la empresa de telefonía).
El fiscal no descartó que en las próximas horas haya nuevos imputados por encubrimiento.
"Nosotros creemos que con estas pericias telefónicas y con las de ADN, que se están realizando en Buenos Aires, avanzaremos mucho en la investigación, pero aún nos quedan unos tres meses como para poder elevar la causa a juicio", advirtió Herrera.
Según las pericias, los disparos contra Aráoz partieron del arma reglamentaria de Pérez; sin embargo, el test de guante de parafina (permite saber quién disparó) dio positivo tanto al oficial como a Gómez.
Los investigadores llamaron a declarar a los titulares de los teléfonos, y cuando se presentó el dueño del aparato que utilizaba Pérez informó que se lo había olvidado en un remise. Pérez manejaba justamente un remise para la empresa Modelo Tucumano Remise, propiedad de otro policía, Juan Roque Romano. El dueño del teléfono dijo que fue a la remisería a reclamar, pero que allí le aseguraron que ellos no tenían el aparato. Entonces hizo la denuncia correspondiente.
En opinión del fiscal, "es más que sugestivo" que un teléfono robado esté en manos de un policía. El letrado investiga las llamadas que realizó la principal acusada, la ex agente Ema Gómez, el 26 de noviembre del año pasado, día en el que mataron al juez en su casa de Yerba Buena. Ayer Herrera indicó que ella tenía muchísimos contactos. "Creemos que habló con gran cantidad de personas únicamente como para tener una coartada, ya que, según lo que sabemos, a nadie le dijo lo que había pasado", añadió. "Las personas con las que habló la notaron tranquila, como si nada hubiera sucedido, aunque ya habían matado al magistrado", explicó.
Más declaraciones
Hoy seguirán las declaraciones de algunos de los dueños de los siete celulares que están secuestrados en la causa. Un hecho que llamó la atención es que desde esos aparatos se hicieron varias llamadas al número 101 (operaciones policiales o Comando Radioeléctrico, depende de la empresa de telefonía).
El fiscal no descartó que en las próximas horas haya nuevos imputados por encubrimiento.
"Nosotros creemos que con estas pericias telefónicas y con las de ADN, que se están realizando en Buenos Aires, avanzaremos mucho en la investigación, pero aún nos quedan unos tres meses como para poder elevar la causa a juicio", advirtió Herrera.
Según las pericias, los disparos contra Aráoz partieron del arma reglamentaria de Pérez; sin embargo, el test de guante de parafina (permite saber quién disparó) dio positivo tanto al oficial como a Gómez.







