16 Marzo 2005 Seguir en 
Dos disparos paralizaron durante unos segundos el centro, ayer a la mañana, y luego dieron paso al caos. En la puerta de un supermercado de calle Córdoba al 600, el sargento Miguel Angel Rodríguez hirió de un balazo a Mirta Peñaflor, su ex pareja. Luego el hombre se pegó un tiro con su pistola reglamentaria. Aunque ninguno de los dos falleció, ambos se encuentran en estado delicado y los médicos creen que el policía no se salvará.
A las 11, Peñaflor fue al supermercado a realizar algunas compras, según relató su hermana, Irma Aurora, que la acompañó y vio todo lo que sucedió. La mujer dijo que, mientras caminaban entre las góndolas, se encontraron con Rodríguez, con quien su hermana discutió. "Ellos se conocían, habían tenido una relación, pero ya había terminado. Yo le pedí que no la molestara y él me dijo que si ella le decía que no quería volver a estar con él, iba a desaparecer y no iba a molestarla más", contó Irma.
La mujer detalló, conmocionada, que, al salir del supermercado, detuvo un remise para retirarse y que, en ese momento, escuchó que el policía le decía a Mirta: "Vos a Buenos Aires no te vas", y después sintió el disparo. Luego, escuchó otro tiro y vio a Rodríguez caer al suelo. "Mi hermana estaba por irse a Buenos Aires y él no quería dejarla tranquila", explicó Irma entre lágrimas. El comisario Luis Soria, que se encontraba a cargo del operativo, dijo que el policía utilizó el arma reglamentaria (calibre 9 milímetros) para realizar los disparos. En pocos segundos, una multitud se amontonó en la calle, el tránsito se detuvo y hasta los vendedores ambulantes de Maipú al 200 abandonaron sus puestos para ver qué era lo que había ocurrido.
"Escuché un sonido similar al que produce una botella de vidrio cuando se rompe; un instante después, otro. Miré hacia afuera y vi a la mujer tirada en el piso, inmóvil, y al hombre que se retorcía como si tuviera convulsiones.
Mucha gente se acercó para ayudar. Yo pensaba que había sido un asalto", explicó Luis Dávalos, un quiosquero cuyo comercio se encuentra en diagonal al lugar en el que ocurrió el hecho.
El momento más angustiante de la mañana se produjo cuando Nancy Noemí Ponce, una de los cinco hijos de Peñaflor, llegó a la puerta del supermercado y, llorando desconsoladamente, se abrazó con su tía, que tenía la ropa y parte del rostro manchados con la sangre de su hermana.
Pocos minutos después del hecho, los dos heridos fueron trasladados al hospital Padilla. A Mirta se le realizaron radiografías y tomografías y los médicos lograron estabilizarla. En cambio, Rodríguez debió ser operado de urgencia. "Los dos están muy graves; ninguno se encuentra fuera de peligro, pero el hombre perdió mucha sangre y su estado es más delicado que el de ella", explicó Adrián Cunio, el médico de guardia que los atendió en el Padilla.
El testigo que quizás pudo apreciar de mejor manera que el resto lo sucedido fue el remisero Ricardo Ramón, que detuvo su vehículo luego de que Irma Peñaflor le hizo señas en la puerta del supermercado. "El hombre sacó su arma, le disparó a ella y después se pegó un tiro", explicó el testigo. En pocos segundos, el supermercado quedó completamente vacío. Algunos de los clientes, al escuchar los disparos, pensaron que se trataba de un asalto y comenzaron a correr para abandonar el local. "Cuando escuché los tiros, salí corriendo y en la carrera golpeé la cabeza contra un vidrio", dijo Angelina Velárdez, una de las tantas personas que se encontraban dentro del comercio.
Rodríguez trabajaba en la guardia de Infantería de la Unidad Regional Capital, y estaba vestido con su uniforme, por lo que se supone que estaba trabajando. Aparentemente, habría seguido a la mujer hasta el súper, y allí fue donde se desencadenó la tragedia. El caso quedó en manos del fiscal Alejandro Noguera.
A las 11, Peñaflor fue al supermercado a realizar algunas compras, según relató su hermana, Irma Aurora, que la acompañó y vio todo lo que sucedió. La mujer dijo que, mientras caminaban entre las góndolas, se encontraron con Rodríguez, con quien su hermana discutió. "Ellos se conocían, habían tenido una relación, pero ya había terminado. Yo le pedí que no la molestara y él me dijo que si ella le decía que no quería volver a estar con él, iba a desaparecer y no iba a molestarla más", contó Irma.
La mujer detalló, conmocionada, que, al salir del supermercado, detuvo un remise para retirarse y que, en ese momento, escuchó que el policía le decía a Mirta: "Vos a Buenos Aires no te vas", y después sintió el disparo. Luego, escuchó otro tiro y vio a Rodríguez caer al suelo. "Mi hermana estaba por irse a Buenos Aires y él no quería dejarla tranquila", explicó Irma entre lágrimas. El comisario Luis Soria, que se encontraba a cargo del operativo, dijo que el policía utilizó el arma reglamentaria (calibre 9 milímetros) para realizar los disparos. En pocos segundos, una multitud se amontonó en la calle, el tránsito se detuvo y hasta los vendedores ambulantes de Maipú al 200 abandonaron sus puestos para ver qué era lo que había ocurrido.
"Escuché un sonido similar al que produce una botella de vidrio cuando se rompe; un instante después, otro. Miré hacia afuera y vi a la mujer tirada en el piso, inmóvil, y al hombre que se retorcía como si tuviera convulsiones.
Mucha gente se acercó para ayudar. Yo pensaba que había sido un asalto", explicó Luis Dávalos, un quiosquero cuyo comercio se encuentra en diagonal al lugar en el que ocurrió el hecho.
El momento más angustiante de la mañana se produjo cuando Nancy Noemí Ponce, una de los cinco hijos de Peñaflor, llegó a la puerta del supermercado y, llorando desconsoladamente, se abrazó con su tía, que tenía la ropa y parte del rostro manchados con la sangre de su hermana.
Pocos minutos después del hecho, los dos heridos fueron trasladados al hospital Padilla. A Mirta se le realizaron radiografías y tomografías y los médicos lograron estabilizarla. En cambio, Rodríguez debió ser operado de urgencia. "Los dos están muy graves; ninguno se encuentra fuera de peligro, pero el hombre perdió mucha sangre y su estado es más delicado que el de ella", explicó Adrián Cunio, el médico de guardia que los atendió en el Padilla.
El testigo que quizás pudo apreciar de mejor manera que el resto lo sucedido fue el remisero Ricardo Ramón, que detuvo su vehículo luego de que Irma Peñaflor le hizo señas en la puerta del supermercado. "El hombre sacó su arma, le disparó a ella y después se pegó un tiro", explicó el testigo. En pocos segundos, el supermercado quedó completamente vacío. Algunos de los clientes, al escuchar los disparos, pensaron que se trataba de un asalto y comenzaron a correr para abandonar el local. "Cuando escuché los tiros, salí corriendo y en la carrera golpeé la cabeza contra un vidrio", dijo Angelina Velárdez, una de las tantas personas que se encontraban dentro del comercio.
Rodríguez trabajaba en la guardia de Infantería de la Unidad Regional Capital, y estaba vestido con su uniforme, por lo que se supone que estaba trabajando. Aparentemente, habría seguido a la mujer hasta el súper, y allí fue donde se desencadenó la tragedia. El caso quedó en manos del fiscal Alejandro Noguera.







