15 Marzo 2005 Seguir en 
Dos hombres están detenidos por ser los presuntos autores del abuso que sufrió un menor, a quien habrían drogado para lograr su propósito. Uno de los acusados es empleado del Siprosa. Antes de ser arrestado, el padre de la presunta víctima le dio una brutal paliza.
Los padres de la víctima relataron a LA GACETA que el sábado a la noche su hijo, de 13 años, salió de su casa y se encontró con un adolescente, de 17, a quien conocía, que lo invitó a ir hasta una estación de servicios. Cuando llegaron, se encontraron con otros dos hombres, que les dieron una gaseosa. "Nosotros estamos seguros de que en ese momento lo drogaron. De otro modo, no se entiende que nuestro hijo haya accedido a ir con ellos", dijo la madre. La mujer estaba desesperada y no podía dejar de llorar. A su lado, su hermana, sin éxito, intentaba calmarla.
"Después lo hicieron subir a un Ford Ka y lo llevaron a un departamento ubicado en San Martín al 900", dijo la mujer. Según la denuncia, fue en ese sitio que ocurrió el ataque. Aparentemente, uno de los hombres le ofreció $ 10 y le prometió comprarle un teléfono celular y una bicicleta a cambio de que le permitiera estar con él. "Mi hijo no sabía lo que hacía; si estaba drogado", dijo indignada la mujer.
Después de estar más de dos horas en el departamento, los hombres dejaron que el menor se vaya, no sin antes advertirle que no debía decir nada acerca de lo sucedido ya que ellos eran "amigos de gente importante".
Llorando, el menor se alejó. "Nosotros estábamos muy preocupados, ya que él nunca se queda hasta tan tarde en la calle", relató la tía del chico. Todos sus familiares estaban buscándolo y, en la madrugada del domingo, lo encontraron deambulando por calle Mendoza. Luego de hablar un rato con él, finalmente el menor les contó lo que había sucedido. Ante esto y siguiendo los datos que les daba su hijo, el padre fue a buscar a los agresores. Como no estaban en el departamento, los esperó y cuando llegaron los interceptó.
Nadie intercedió
"Les dio una paliza terrible. Al principio no sabíamos qué pasaba. Algunos intentaron defender a los otros dos hasta que les dijeron lo que había pasado. Entonces, todo el mundo hizo un paso atrás y lo dejaron al hombre que les pegara. Al final intercedió su esposa. De no haberlo hecho, me parece que los mataba", relató Pedro Guerrero, un testigo. La familia luego fue a poner la denuncia en la seccional 7ª, donde les indicaron que debían ir a la seccional 1ª, que correspondía por jurisdicción.
Las denuncias
Cuando la familia -ya en horas de la noche del domingo- llegó a la seccional 1ª, se dieron con que los dos sospechosos estaban allí, denunciándolos a ellos por la paliza que habían recibido. Allí se produjo otro entredicho, pero finalmente los dos sospechosos quedaron detenidos. Se los identificó oficialmente como Aldo Rubén Chávez, de 44 años, y Marcelo Bollero, de 38.
El primero de ellos trabajaba en el Siprosa, pero estaba adscripto a la Secretaría del Interior. Ayer fue cesanteado por el Gobierno. La familia de la víctima intentó quemar el automóvil de uno de los acusados, inclusive.
Ayer, ambos fueron llevados a declarar a la fiscalía IV (que es subrogada por el fiscal Pedro Gallo) y quedaron detenidos, acusados de abuso y corrupción de menores. Al mediodía, cuando salían de Tribunales, otra vez fueron agredidos, esta vez por la tía del menor. El chico, en tanto, fue atendido en el Gabinete Psicológico de Tribunales.
Los padres de la víctima relataron a LA GACETA que el sábado a la noche su hijo, de 13 años, salió de su casa y se encontró con un adolescente, de 17, a quien conocía, que lo invitó a ir hasta una estación de servicios. Cuando llegaron, se encontraron con otros dos hombres, que les dieron una gaseosa. "Nosotros estamos seguros de que en ese momento lo drogaron. De otro modo, no se entiende que nuestro hijo haya accedido a ir con ellos", dijo la madre. La mujer estaba desesperada y no podía dejar de llorar. A su lado, su hermana, sin éxito, intentaba calmarla.
"Después lo hicieron subir a un Ford Ka y lo llevaron a un departamento ubicado en San Martín al 900", dijo la mujer. Según la denuncia, fue en ese sitio que ocurrió el ataque. Aparentemente, uno de los hombres le ofreció $ 10 y le prometió comprarle un teléfono celular y una bicicleta a cambio de que le permitiera estar con él. "Mi hijo no sabía lo que hacía; si estaba drogado", dijo indignada la mujer.
Después de estar más de dos horas en el departamento, los hombres dejaron que el menor se vaya, no sin antes advertirle que no debía decir nada acerca de lo sucedido ya que ellos eran "amigos de gente importante".
Llorando, el menor se alejó. "Nosotros estábamos muy preocupados, ya que él nunca se queda hasta tan tarde en la calle", relató la tía del chico. Todos sus familiares estaban buscándolo y, en la madrugada del domingo, lo encontraron deambulando por calle Mendoza. Luego de hablar un rato con él, finalmente el menor les contó lo que había sucedido. Ante esto y siguiendo los datos que les daba su hijo, el padre fue a buscar a los agresores. Como no estaban en el departamento, los esperó y cuando llegaron los interceptó.
Nadie intercedió
"Les dio una paliza terrible. Al principio no sabíamos qué pasaba. Algunos intentaron defender a los otros dos hasta que les dijeron lo que había pasado. Entonces, todo el mundo hizo un paso atrás y lo dejaron al hombre que les pegara. Al final intercedió su esposa. De no haberlo hecho, me parece que los mataba", relató Pedro Guerrero, un testigo. La familia luego fue a poner la denuncia en la seccional 7ª, donde les indicaron que debían ir a la seccional 1ª, que correspondía por jurisdicción.
Las denuncias
Cuando la familia -ya en horas de la noche del domingo- llegó a la seccional 1ª, se dieron con que los dos sospechosos estaban allí, denunciándolos a ellos por la paliza que habían recibido. Allí se produjo otro entredicho, pero finalmente los dos sospechosos quedaron detenidos. Se los identificó oficialmente como Aldo Rubén Chávez, de 44 años, y Marcelo Bollero, de 38.
El primero de ellos trabajaba en el Siprosa, pero estaba adscripto a la Secretaría del Interior. Ayer fue cesanteado por el Gobierno. La familia de la víctima intentó quemar el automóvil de uno de los acusados, inclusive.
Ayer, ambos fueron llevados a declarar a la fiscalía IV (que es subrogada por el fiscal Pedro Gallo) y quedaron detenidos, acusados de abuso y corrupción de menores. Al mediodía, cuando salían de Tribunales, otra vez fueron agredidos, esta vez por la tía del menor. El chico, en tanto, fue atendido en el Gabinete Psicológico de Tribunales.







