06 Marzo 2005 Seguir en 
CONCEPCION.- Un hombre murió y otras siete personas resultaron heridas ayer, a las 6.40, al sur de Villa Belgrano (Alberdi), cuando chocaron frontalmente dos autos. Dos valientes vecinos del lugar lograron rescatar del interior del Fiat Uno, que tras el choque terminó envuelto en llamas, a los cinco acompañantes del chofer que murió.
La víctima fatal es Manuel Horacio Luna, de 42 años, de Las Viñitas, Catamarca. El hombre quedó atrapado entre los hierros del auto y no se lo pudo liberar ante el avance del fuego. "Escuché el reventón del choque. Cuando salí a la ruta, vi los autos destrozados, a 10 metros uno del otro. El Fiat comenzó a incendiarse, mientras desde el interior se escuchaban gritos de dolor y el pedido de auxilio de los niños. Con otro vecino, Carlos Moreno, quisimos abrir las puertas, pero fue imposible. Entonces rompí el vidrio de atrás y comenzamos a sacar a las criaturas", relató Roque Acosta, uno de los rescatistas. "El chofer aún respiraba, pero estaba atrapado por los hierros. Una nena me pedía que lo sacara, pero las llamas no nos dejaron. Para colmo, dos empleados de una empresa hidroeléctrica no quisieron prestarnos el matafuego de su camioneta porque decían que podían echarlos del trabajo", agregó.
Se cruzó de carril
Luna venía desde Catamarca, al llegar al paraje El Alto, a 1.5 kilómetro al sur de Villa Belgrano, chocó de frente con un Peugeot 504, patente T-111018, en el que iban hacia el sur dos jóvenes de Concepción. Al parecer, el vehículo conducido por Fabricio Gutiérrez se cruzó de carril. El impacto fue tremendo. El Fiat Uno entró en combustión desde la parte delantera.
La versión de que los muchachos, de 23 años, circulaban en estado de ebriedad, se robusteció con el testimonio de vecinos y automovilistas, entre ellos, Isabel Juárez. Dijeron haber visto bajar del Peugeot, ensangrentado y con una botella de cerveza en la mano, a Pablo Rafael Quintana, acompañante de Gutiérrez. El envase vacío quedó a la orilla de la carretera.
Luna iba acompañado por Lucía del Valle Mazza (sería su esposa), su hijo Enzo Luna, de tres años, Yamila y Gabriel Herrera, de siete y nueve años y Laura Ponce, de 12 años. Los tres últimos son sobrinos. Los niños recibieron primeros auxilios en el hospital de Alberdi, luego ingresaron al Hospital de Niños y quedaron internados en la sala 6 de cirugía. La mayoría presentaba politraumatismos y quemaduras en distintas partes del cuerpo. "No me acuerdo qué pasó; yo venía durmiendo", dijo Yamila, acostada en una cama con toda la cara quemada y la frente vendada.
Gabriel fue intervenido quirúrgicamente, porque sufrió una quebradura en el antebrazo. También tuvieron que operar a Enzo ya que presentaba otros golpes y una fractura en la pierna.
Fuera de peligro
Mazza, que fue trasladada al Hospital Padilla, sufría politraumatismos y quemaduras de importancia, pero anoche se encontraba fuera de peligro, según informaron los médicos de la guardia. Gutiérrez ingresó también al Padilla y fue intervenido porque presentaba una fractura de fémur. Quintana sufrió lesiones superficiales y quedó en observación en Alberdi. Gutiérrez, que quedó atrapado por el volante de su auto, fue rescatado por bomberos de Alberdi. La dotación también extrajo el cuerpo de Luna. En el caso tomó intervención la fiscal Cecilia Tasquer. (C)
La imprudencia es una de las causa de los accidentes
CONCEPCION.- La imprudencia de muchos conductores es una de las razones que han llevado a definir a la 38 la "Ruta de la muerte". "Al Peugeot se lo vio circular zigzagueando", comentó el vecino Roque Acosta. A las 6.40 el tránsito era escaso y había buena luz natural. La carretera es recta en el sector del accidente. "Lo único que explica lo sucedido es la imprudencia. En esta zona son frecuentes los choques de autos. Hace pocas semanas un muchacho se estrelló contra un árbol. Al parecer venía de una fiesta y se durmió al volante. Lo sacaron muy herido", dijo Silvia Orellana, vecina del paraje El Alto, de Villa Belgrano. "Los percances, en su mayoría, se producen al amanecer, los fines de semana. Muchos jóvenes se trasladaban entre Alberdi y Concepción buscando diversión, y algunos terminan mal. Lo terrible es que, como ahora, a veces matan a inocentes", añadió. "Cuando corrimos hacia el auto, las llamas ya estaban muy agitadas y todavía faltaba sacar al chofer. Entonces yo comencé a gritarle a Carlos que ya se alejara porque podía haber una explosión", añadió, aún conmovida por lo que había visto. (C)
La víctima fatal es Manuel Horacio Luna, de 42 años, de Las Viñitas, Catamarca. El hombre quedó atrapado entre los hierros del auto y no se lo pudo liberar ante el avance del fuego. "Escuché el reventón del choque. Cuando salí a la ruta, vi los autos destrozados, a 10 metros uno del otro. El Fiat comenzó a incendiarse, mientras desde el interior se escuchaban gritos de dolor y el pedido de auxilio de los niños. Con otro vecino, Carlos Moreno, quisimos abrir las puertas, pero fue imposible. Entonces rompí el vidrio de atrás y comenzamos a sacar a las criaturas", relató Roque Acosta, uno de los rescatistas. "El chofer aún respiraba, pero estaba atrapado por los hierros. Una nena me pedía que lo sacara, pero las llamas no nos dejaron. Para colmo, dos empleados de una empresa hidroeléctrica no quisieron prestarnos el matafuego de su camioneta porque decían que podían echarlos del trabajo", agregó.
Se cruzó de carril
Luna venía desde Catamarca, al llegar al paraje El Alto, a 1.5 kilómetro al sur de Villa Belgrano, chocó de frente con un Peugeot 504, patente T-111018, en el que iban hacia el sur dos jóvenes de Concepción. Al parecer, el vehículo conducido por Fabricio Gutiérrez se cruzó de carril. El impacto fue tremendo. El Fiat Uno entró en combustión desde la parte delantera.
La versión de que los muchachos, de 23 años, circulaban en estado de ebriedad, se robusteció con el testimonio de vecinos y automovilistas, entre ellos, Isabel Juárez. Dijeron haber visto bajar del Peugeot, ensangrentado y con una botella de cerveza en la mano, a Pablo Rafael Quintana, acompañante de Gutiérrez. El envase vacío quedó a la orilla de la carretera.
Luna iba acompañado por Lucía del Valle Mazza (sería su esposa), su hijo Enzo Luna, de tres años, Yamila y Gabriel Herrera, de siete y nueve años y Laura Ponce, de 12 años. Los tres últimos son sobrinos. Los niños recibieron primeros auxilios en el hospital de Alberdi, luego ingresaron al Hospital de Niños y quedaron internados en la sala 6 de cirugía. La mayoría presentaba politraumatismos y quemaduras en distintas partes del cuerpo. "No me acuerdo qué pasó; yo venía durmiendo", dijo Yamila, acostada en una cama con toda la cara quemada y la frente vendada.
Gabriel fue intervenido quirúrgicamente, porque sufrió una quebradura en el antebrazo. También tuvieron que operar a Enzo ya que presentaba otros golpes y una fractura en la pierna.
Fuera de peligro
Mazza, que fue trasladada al Hospital Padilla, sufría politraumatismos y quemaduras de importancia, pero anoche se encontraba fuera de peligro, según informaron los médicos de la guardia. Gutiérrez ingresó también al Padilla y fue intervenido porque presentaba una fractura de fémur. Quintana sufrió lesiones superficiales y quedó en observación en Alberdi. Gutiérrez, que quedó atrapado por el volante de su auto, fue rescatado por bomberos de Alberdi. La dotación también extrajo el cuerpo de Luna. En el caso tomó intervención la fiscal Cecilia Tasquer. (C)
La imprudencia es una de las causa de los accidentes
CONCEPCION.- La imprudencia de muchos conductores es una de las razones que han llevado a definir a la 38 la "Ruta de la muerte". "Al Peugeot se lo vio circular zigzagueando", comentó el vecino Roque Acosta. A las 6.40 el tránsito era escaso y había buena luz natural. La carretera es recta en el sector del accidente. "Lo único que explica lo sucedido es la imprudencia. En esta zona son frecuentes los choques de autos. Hace pocas semanas un muchacho se estrelló contra un árbol. Al parecer venía de una fiesta y se durmió al volante. Lo sacaron muy herido", dijo Silvia Orellana, vecina del paraje El Alto, de Villa Belgrano. "Los percances, en su mayoría, se producen al amanecer, los fines de semana. Muchos jóvenes se trasladaban entre Alberdi y Concepción buscando diversión, y algunos terminan mal. Lo terrible es que, como ahora, a veces matan a inocentes", añadió. "Cuando corrimos hacia el auto, las llamas ya estaban muy agitadas y todavía faltaba sacar al chofer. Entonces yo comencé a gritarle a Carlos que ya se alejara porque podía haber una explosión", añadió, aún conmovida por lo que había visto. (C)




