28 Febrero 2005 Seguir en 
El crimen de Magdalena del Valle Moya, que habría sido asesinada por su ex esposo, Mario Ponce, el 5 de febrero, podría haberse evitado, según consideraron el hijo de la mujer, Gonzalo, y los compañeros de trabajo de la víctima.
"Ella era atacada constantemente por mi papá. Varias veces, quiso matarla con armas. Había muchas denuncias policiales de por medio y nadie hizo nada, ni la Policía ni la Justicia. De alguna forma, lo ayudaron a cometer el crimen", dijo el hijo.
Moya, de 50 años, falleció tras recibir ocho puñaladas. El agresor luego regresó a su casa de Los Ralos e intentó suicidarse, pero Gonzalo lo salvó. "Lo rescaté porque es mi papá, pero nunca estuve a su favor. Sabía que iba a matarla un día, por eso la acompañaba a denunciar las agresiones. Ahora mi papá está detenido. Lo tendrían que haber hecho antes de que la matara", dijo.
La víctima hacía el trabajo de limpieza en una empresa de comunicaciones. Sus amigos la describieron como una buena mujer, callada e introvertida. Todos sabían que era maltratada y que sufría debido a una relación matrimonial problemática.
El jefe de Moya, Gaetano Tralice, y tres compañeras contaron que esta tragedia no se desató el día del crimen, sino cuando la víctima tenía 13 años y la habrían obligado a casarse con Ponce. "Nunca tuvo un matrimonio feliz, siempre fue golpeada por su marido", detalló Tralice.
Las compañeras contaron que en reiteradas oportunidades la mujer llegó con moretones al trabajo, pero que ocultaba sus problemas. Hasta que un día decidió que quería separarse de Ponce. "Entonces, las amenazas empeoraron. El ex marido la seguía, la golpeaba aún más y le decía que iba a matarla si no volvía con él", dijo una de sus compañeras. Luego, relataron que Moya no engañaba a su marido, ya que había iniciado una nueva relación tras separarse.
"Hace pocos meses, estuvo a punto de matarla. La agarró con un machete por el cuello. Afortunadamente, en esa ocasión la salvó una tía. Hicimos la denuncia, pero él seguía en la casa, como si nada. Yo entendí que ella se fuera, tenía miedo. La Policía tendría que haberlo sacado a él y poner una custodia que cuidara a mi mamá", dijo Gonzalo.
Moya realizó cuatro denuncias este año, en las que detallaba que era amenazada de muerte y que había sorprendido a Ponce con un cuchillo. También dejó constancia policial explicando que abandonaba su hogar debido a las agresiones de su ex esposo. "Estaba siempre atemorizada y había iniciado los trámites de divorcio. No se hizo nada ante las denuncias", detalló el ex jefe de la víctima. Gonzalo dice que espera que a su padre le den la peor de las condenas.
"Ella era atacada constantemente por mi papá. Varias veces, quiso matarla con armas. Había muchas denuncias policiales de por medio y nadie hizo nada, ni la Policía ni la Justicia. De alguna forma, lo ayudaron a cometer el crimen", dijo el hijo.
Moya, de 50 años, falleció tras recibir ocho puñaladas. El agresor luego regresó a su casa de Los Ralos e intentó suicidarse, pero Gonzalo lo salvó. "Lo rescaté porque es mi papá, pero nunca estuve a su favor. Sabía que iba a matarla un día, por eso la acompañaba a denunciar las agresiones. Ahora mi papá está detenido. Lo tendrían que haber hecho antes de que la matara", dijo.
La víctima hacía el trabajo de limpieza en una empresa de comunicaciones. Sus amigos la describieron como una buena mujer, callada e introvertida. Todos sabían que era maltratada y que sufría debido a una relación matrimonial problemática.
El jefe de Moya, Gaetano Tralice, y tres compañeras contaron que esta tragedia no se desató el día del crimen, sino cuando la víctima tenía 13 años y la habrían obligado a casarse con Ponce. "Nunca tuvo un matrimonio feliz, siempre fue golpeada por su marido", detalló Tralice.
Las compañeras contaron que en reiteradas oportunidades la mujer llegó con moretones al trabajo, pero que ocultaba sus problemas. Hasta que un día decidió que quería separarse de Ponce. "Entonces, las amenazas empeoraron. El ex marido la seguía, la golpeaba aún más y le decía que iba a matarla si no volvía con él", dijo una de sus compañeras. Luego, relataron que Moya no engañaba a su marido, ya que había iniciado una nueva relación tras separarse.
"Hace pocos meses, estuvo a punto de matarla. La agarró con un machete por el cuello. Afortunadamente, en esa ocasión la salvó una tía. Hicimos la denuncia, pero él seguía en la casa, como si nada. Yo entendí que ella se fuera, tenía miedo. La Policía tendría que haberlo sacado a él y poner una custodia que cuidara a mi mamá", dijo Gonzalo.
Moya realizó cuatro denuncias este año, en las que detallaba que era amenazada de muerte y que había sorprendido a Ponce con un cuchillo. También dejó constancia policial explicando que abandonaba su hogar debido a las agresiones de su ex esposo. "Estaba siempre atemorizada y había iniciado los trámites de divorcio. No se hizo nada ante las denuncias", detalló el ex jefe de la víctima. Gonzalo dice que espera que a su padre le den la peor de las condenas.




