25 Febrero 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El manager de la banda de rock Callejeros, Diego Argañaraz y el presunto encargado de seguridad del grupo, Lorenzo Bussi se enfrentaron hoy en tribunales con el supuesto jefe de seguridad de Cromañón, Raúl Villarreal, en sendos careos en el que volvieron a responsabilizarse mutuamente por haber comandado los controles en la discoteca en la noche de la tragedia.
Sin embargo, esta vez, para defenderse, Villarreal también complicó hacia su amigo Omar Chabán, procesado por la masacre, tras desvincularse de la obligación que tenía la discoteca de contratar seguridad propia en el local, tal como lo disponen las normas del Gobierno porteño.
Así, Villarreal insistió en que él solo era un encargado de relaciones públicas de Cromañón y acusó a Callejeros de haberse hecho cargo de la seguridad aquella noche, con la misma gente con la que había trabajado días atrás en otro show en el club Excursionistas.
Precisamente, el manager Argañaraz admitió que la contratación de ese personal pero remarcó que la banda sólo llevó adelante un "control" dentro del boliche bajo la estrictas órdenes dadas por Villarreal y que las razones de las 193 muertes se debieron al grado inflamable del material en el lugar y a la clausura de la puerta de la puerta de emergencia.
A su turno, Bussi repitió ante Villarreal que él no estuvo a cargo de nada y que sólo se limitó a cortar los tickets de la puerta de entrada cumpliendo las órdenes del amigo de Chabán. Lo cierto es que ahora el juez de instrucción Julio Lucini -a cargo de la causa hasta mediados de marzo- deberá esclarecer la diferencia "semántica" entre 'control' y 'seguridad' para poder determinar quién tuvo que haberse encargado de que nadie entrara con bengalas y que las puertas de seguridad no estuvieran cerradas con candados.
Una vez que la Justicia pueda establecer quién fue el responsable de ello, se podrán resolver las situaciones procesales de los últimos tres detenidos en la causa por la tragedia de Cromañón.
La jueza María Angélica Crotto, titular del expediente y de licencia desde comienzos de febrero, debía retomar a sus actividades el próximo lunes pero solicitó un mes más de licencia por enfermedad y la Cámara del Crimen dispuso que Lucini siguiera trabajando por otras dos semanas en el caso, a raíz de lo cual sería el magistrado que terminaría definiendo las situaciones procesales de los tres detenidos, indicaron a DyN fuentes judiciales.
Aunque parecía que la causa quedaría paralizada hasta el regreso de Crotto, el juez Lucini agitó el expediente con detenciones, indagatorias y careos: esta semana Argañaraz, Villarreal y Bussi fueron arrestados e imputados por su presunta responsabilidad en el incendio, pero -según las fuentes- de sus declaraciones surgiría que "no todos tienen el mismo grado de participación".También surgieron nuevos nombres de personas que habrían trabajado en la organización del concierto de Callejeros en Cromañón, cuya situación será analizada en los próximos días para ver si son convocados a declarar.
Villarreal, cercano colaborador del detenido Chabán, negó ser el responsable de la seguridad en el boliche de Once y aclaró que en Cromañón cada organizador de los eventos que sea así tenía a su cargo la seguridad.
Incluso, en forma tangencial, perjudicó al procesado Chabán al admitir que -según las normas del Gobierno porteño- debió haber contratado personal de seguridad propio o a través de una agencia privada para hacer esas tareas. "Si debió haber habido seguridad, eso es una cuestión aparte", dijo el abogado Albino Stefanuolo, representante de Villarreal.
Por su parte, Bussi, del plantel de Callejeros, aseguró que se limitó a cortar las entradas en la noche del 30 de diciembre, mientras que Argañaraz, como manager del grupo de rock, insistió desde su detención que la banda no estaba a cargo de la seguridad, aunque reconoció que solía trabajar con un mismo equipo de gente, muchos de los cuales participaron en los controles del recital que dio Callejeros en la noche del 19 de diciembre en el club Excursionistas.
Como los careos dieron resultado negativo porque cada parte se mantuvo férreamente en sus dichos, el fiscal Juan Manuel Sansone y el juez Lucini deberán resolver a partir de ahora quién está diciendo la verdad. (DyN)
Sin embargo, esta vez, para defenderse, Villarreal también complicó hacia su amigo Omar Chabán, procesado por la masacre, tras desvincularse de la obligación que tenía la discoteca de contratar seguridad propia en el local, tal como lo disponen las normas del Gobierno porteño.
Así, Villarreal insistió en que él solo era un encargado de relaciones públicas de Cromañón y acusó a Callejeros de haberse hecho cargo de la seguridad aquella noche, con la misma gente con la que había trabajado días atrás en otro show en el club Excursionistas.
Precisamente, el manager Argañaraz admitió que la contratación de ese personal pero remarcó que la banda sólo llevó adelante un "control" dentro del boliche bajo la estrictas órdenes dadas por Villarreal y que las razones de las 193 muertes se debieron al grado inflamable del material en el lugar y a la clausura de la puerta de la puerta de emergencia.
A su turno, Bussi repitió ante Villarreal que él no estuvo a cargo de nada y que sólo se limitó a cortar los tickets de la puerta de entrada cumpliendo las órdenes del amigo de Chabán. Lo cierto es que ahora el juez de instrucción Julio Lucini -a cargo de la causa hasta mediados de marzo- deberá esclarecer la diferencia "semántica" entre 'control' y 'seguridad' para poder determinar quién tuvo que haberse encargado de que nadie entrara con bengalas y que las puertas de seguridad no estuvieran cerradas con candados.
Una vez que la Justicia pueda establecer quién fue el responsable de ello, se podrán resolver las situaciones procesales de los últimos tres detenidos en la causa por la tragedia de Cromañón.
La jueza María Angélica Crotto, titular del expediente y de licencia desde comienzos de febrero, debía retomar a sus actividades el próximo lunes pero solicitó un mes más de licencia por enfermedad y la Cámara del Crimen dispuso que Lucini siguiera trabajando por otras dos semanas en el caso, a raíz de lo cual sería el magistrado que terminaría definiendo las situaciones procesales de los tres detenidos, indicaron a DyN fuentes judiciales.
Aunque parecía que la causa quedaría paralizada hasta el regreso de Crotto, el juez Lucini agitó el expediente con detenciones, indagatorias y careos: esta semana Argañaraz, Villarreal y Bussi fueron arrestados e imputados por su presunta responsabilidad en el incendio, pero -según las fuentes- de sus declaraciones surgiría que "no todos tienen el mismo grado de participación".También surgieron nuevos nombres de personas que habrían trabajado en la organización del concierto de Callejeros en Cromañón, cuya situación será analizada en los próximos días para ver si son convocados a declarar.
Villarreal, cercano colaborador del detenido Chabán, negó ser el responsable de la seguridad en el boliche de Once y aclaró que en Cromañón cada organizador de los eventos que sea así tenía a su cargo la seguridad.
Incluso, en forma tangencial, perjudicó al procesado Chabán al admitir que -según las normas del Gobierno porteño- debió haber contratado personal de seguridad propio o a través de una agencia privada para hacer esas tareas. "Si debió haber habido seguridad, eso es una cuestión aparte", dijo el abogado Albino Stefanuolo, representante de Villarreal.
Por su parte, Bussi, del plantel de Callejeros, aseguró que se limitó a cortar las entradas en la noche del 30 de diciembre, mientras que Argañaraz, como manager del grupo de rock, insistió desde su detención que la banda no estaba a cargo de la seguridad, aunque reconoció que solía trabajar con un mismo equipo de gente, muchos de los cuales participaron en los controles del recital que dio Callejeros en la noche del 19 de diciembre en el club Excursionistas.
Como los careos dieron resultado negativo porque cada parte se mantuvo férreamente en sus dichos, el fiscal Juan Manuel Sansone y el juez Lucini deberán resolver a partir de ahora quién está diciendo la verdad. (DyN)




