25 Febrero 2005 Seguir en 
Decenas de hombres, mujeres y menores saquearon uno de los vagones de un tren de la empresa Belgrano Cargas que se descarriló ayer frente al barrio "El Chivero". Veinte de los 28 vagones de la formación lograron pasar sin problemas. Sin embargo, los ocho restantes descarrilaron a las 16.30, por razones que se desconocen, a metros de la intersección de las calles Paraguay y República del Líbano.
El tren, que transportaba azúcar desde Ledesma, se dirigía de norte a sur hacia la estación Central Córdoba. El convoy estaba formado por 21 vagones cargados y siete que iban vacíos, según informó la Policía.
Bastante raro
"El primero de los vagones que se salió de los rieles estaba cargado y, en cuanto se desenganchó del resto de la formación, lo abrieron y lo vaciaron. La locomotora siguió viaje con el resto del tren y después regresó a buscar los que habían quedado. Es bastante raro que haya ocurrido algo como esto", explicó el capataz de la empresa que dirigía las tareas para encarrilar nuevamente los vagones.
Los vecinos de la zona aseguraron que los ladrones tienen métodos para hacer descarrilar los trenes. "Cuando se fue la locomotora, todos los chicos de la villa salieron corriendo, abrieron el vagón y se llevaron las bolsas que había adentro", comentó Hugo Pérez. Mientras el hombre hablaba con LA GACETA, un grupo de niños llegó corriendo hasta el lugar en el que se encontraba la formación y, al ver que ya no quedaban bolsas, dijeron: "llegamos tarde".
"A hondazos limpios"
Cuando se le preguntó al capataz de la empresa si este tipo de problemas era frecuente, el hombre miró las casas precarias que se levantaba a pocos metros de la vía y dijo: "saque sus propias conclusiones".
"A los trenes los agarran a hondazos limpios. Los chiquitos son terribles", dijo Eulogia Gómez, otra vecina que vive justo enfrente de las vías. La mujer agregó que, aunque el último descarrilamiento que vio fue hace dos años, constantemente hay personas que intentan asaltar los trenes o al menos causarles algún tipo de daño. "Escuchamos un ruido fuerte y vinimos a ver qué era lo que estaba pasando. Sin embargo, tenemos que reconocer que los que saquearon el vagón no eran únicamente gente pobre. Hasta algunos estudiantes universitarios se llevaron azúcar. Todos metieron mano", dijo María Esteban, una vecina.
El operativo
El comisario Héctor Gómez, quien estaba al mando del operativo policial, explicó que se estaba tratando de determinar las causas del descarrilamiento.
Sin embargo, muchos vecinos creen que no fue un accidente aislado, sino que se trató de algo que estaba planeado. "Cuando se fue la locomotora con el vagón saqueado se me acercaron unos chicos a preguntarme si también se iba la Policía", contó Walter Jiménez.
El tren, que transportaba azúcar desde Ledesma, se dirigía de norte a sur hacia la estación Central Córdoba. El convoy estaba formado por 21 vagones cargados y siete que iban vacíos, según informó la Policía.
Bastante raro
"El primero de los vagones que se salió de los rieles estaba cargado y, en cuanto se desenganchó del resto de la formación, lo abrieron y lo vaciaron. La locomotora siguió viaje con el resto del tren y después regresó a buscar los que habían quedado. Es bastante raro que haya ocurrido algo como esto", explicó el capataz de la empresa que dirigía las tareas para encarrilar nuevamente los vagones.
Los vecinos de la zona aseguraron que los ladrones tienen métodos para hacer descarrilar los trenes. "Cuando se fue la locomotora, todos los chicos de la villa salieron corriendo, abrieron el vagón y se llevaron las bolsas que había adentro", comentó Hugo Pérez. Mientras el hombre hablaba con LA GACETA, un grupo de niños llegó corriendo hasta el lugar en el que se encontraba la formación y, al ver que ya no quedaban bolsas, dijeron: "llegamos tarde".
"A hondazos limpios"
Cuando se le preguntó al capataz de la empresa si este tipo de problemas era frecuente, el hombre miró las casas precarias que se levantaba a pocos metros de la vía y dijo: "saque sus propias conclusiones".
"A los trenes los agarran a hondazos limpios. Los chiquitos son terribles", dijo Eulogia Gómez, otra vecina que vive justo enfrente de las vías. La mujer agregó que, aunque el último descarrilamiento que vio fue hace dos años, constantemente hay personas que intentan asaltar los trenes o al menos causarles algún tipo de daño. "Escuchamos un ruido fuerte y vinimos a ver qué era lo que estaba pasando. Sin embargo, tenemos que reconocer que los que saquearon el vagón no eran únicamente gente pobre. Hasta algunos estudiantes universitarios se llevaron azúcar. Todos metieron mano", dijo María Esteban, una vecina.
El operativo
El comisario Héctor Gómez, quien estaba al mando del operativo policial, explicó que se estaba tratando de determinar las causas del descarrilamiento.
Sin embargo, muchos vecinos creen que no fue un accidente aislado, sino que se trató de algo que estaba planeado. "Cuando se fue la locomotora con el vagón saqueado se me acercaron unos chicos a preguntarme si también se iba la Policía", contó Walter Jiménez.




