Un hombre hizo que huyeran tres asaltantes de su vivienda

Heridas graves. El cuñado del dueño de la casa hacía guardia para evitar que los ladrones ingresen. Hace dos días le robaron los cables de la luz y vive en la oscuridad.

ANGUSTIADO. Armando Ibrahim es una víctima constante de los delincuentes en el barrio La Milagrosa.
ANGUSTIADO. Armando Ibrahim es una víctima constante de los delincuentes en el barrio La Milagrosa.
23 Febrero 2005
Un menor sufrió graves heridas ayer durante un asalto en la Banda del Río Salí, aparentemente cuando el arma "tumbera" que manipulaba se disparó durante el forcejeo que habría mantenido con la persona a la que quería asaltar, según informó la Policía.
El hecho se produjo en el barrio La Milagrosa, a las 15. Armando Ibrahim dormía la siesta en su casa cuando lo despertaron voces desde el hall de entrada de su casa. "Me levanté, miré por la ventana y vi a tres jóvenes parados. Al escuchar que giraban el picaporte me vestí rápidamente y me paré detrás de la puerta de mi cuarto. Cuando lograron entrar uno de ellos se abalanzó sobre mí y comenzamos a forcejear. De pronto se escuchó un disparo y los tres salieron corriendo. Aparentemente tenían una tumbera que yo no pude ver. Dejaron los tres pares de ojotas que usaban en la vereda", explicó Ibrahim.
Poco después, un menor herido ingresó al hospital Centro de Salud, donde fue operado. Se le extrajeron los perdigones, pero las heridas que le causó el disparo fueron graves. Por orden de la Justicia quedó detenido. Otros dos sospechosos están prófugos. Los policías que están realizando la investigación, que está al mando de los comisarios Rodolfo Domínguez y Jesús Brito, dijeron estar trabajando sobre pistas firmes para detenerlos.

Mucha inseguridad
"Hace mucho que quiero vender esa casa maldita. Pero nadie me la quiere comprar porque es imposible vivir en el barrio. Hay demasiada inseguridad", sostuvo Ibrahim a quien, según le dijo a LA GACETA su cuñado, Enrique Salvatierra, le robaron los cables de luz hace dos días, por lo que ahora vive a oscuras.
"Antes solíamos hacer guardias para ver si podíamos detener a los delincuentes mientras cometían los asaltos. Pero ellos entran en las casas cuando no hay nadie. Como el auto con el que trabaja de taxista Ibrahim está en el taller deben haber pensado que la casa estaba vacía. De todos modos, no se qué habrían podido sacarle si sólo le quedan la cama y el colchón. Al resto se lo robaron hace mucho", afirmó Salvatierra. Ibrahim dijo que tiene miedo de sufrir represalias por parte de los asaltantes. "No se como va a continuar mi vida de aquí en adelante", aseguró Hace unos meses, cuando el hombre llegó a su casa luego de una jornada de trabajo, descubrió a dos delincuentes que estaban sacando una garrafa. Al verlo salieron corriendo pero uno de ellos gatilló dos veces. Afortunadamente, el disparo no salió.

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