22 Febrero 2005 Seguir en 
Un joven de 26 años murió ayer a la madrugada, como consecuencia del accidente que protagonizó el domingo a la noche en Banda del Río Salí. La tragedia ocurrió en el kilómetro 8 de la ruta 302, en la Banda del Río Salí.
Un Volkswagen Gol bordó conducido por Franco Javier Bozniak, de 24 años, que volvía del carnaval de Ranchillos hacia la capital (vive en el barrio Aget), chocó de frente contra una moto Honda Biz en la que iba Franco Manuel Gallardo (oriundo de Colombres). Aparentemente, ambos circulaban a alta velocidad, según comentaron los efectivos policiales. El impacto fue tremendo pero, por la diferencia de tamaño de los vehículos, fue Gallardo el que se llevó la peor parte. El fuerte golpe le provocó en el acto la pérdida completa del brazo izquierdo, y gravísimas heridas en ambas piernas, que obligaron a su amputación en el hospital Centro de Salud.
La moto de Gallardo quedó totalmente destruida y el automóvil de Bozniak sufrió roturas en la óptica delantera, en el capot y en el parabrisas. Tras el impacto con la moto, el auto se desvió hacia la izquierda y chocó contra un bloque de hormigón que sostiene el alambrado de la entrada de la planta de una refinería ubicada en la zona (Refinor).
A las 23.45, a poco más de una hora del accidente, cuando ya trabajaba en el lugar personal de la comisaría de la Banda del Río Salí, al mando del comisario Rodolfo Domínguez, llegaron algunos familiares y amigos de Gallardo. Marcia lloraba desconsolada porque se había enterado de las graves lesiones de su hermano. "No puedo creer lo que sucedió", gritaba sin consuelo la joven, mientras era contenida por sus allegados. "No puede ser. Recién estuve con él en el carnaval. Mirá cómo quedó la moto", exclamaba. Uno de sus amigos comentó que Gallardo ya había tenido un accidente automovilístico en 2000.
Descontrol
LA GACETA estuvo en el lugar y fue testigo del retorno de numerosos vehículos del carnaval de Ranchillos. La mayoría de estos estaban atiborrados de jóvenes; muchos de estos, al pasar por el lugar del accidente, hasta se permitieron hacer bromas sobre lo ocurrido. Camionetas sin luces, con la música a todo volumen y con sus cúpulas llenas de jóvenes gritando y cantando pasaban por la ruta.
El muchacho falleció poco antes de las 6, ya que las gravísimas heridas que sufrió hicieron estéril el trabajo desesperado de los médicos.
Un Volkswagen Gol bordó conducido por Franco Javier Bozniak, de 24 años, que volvía del carnaval de Ranchillos hacia la capital (vive en el barrio Aget), chocó de frente contra una moto Honda Biz en la que iba Franco Manuel Gallardo (oriundo de Colombres). Aparentemente, ambos circulaban a alta velocidad, según comentaron los efectivos policiales. El impacto fue tremendo pero, por la diferencia de tamaño de los vehículos, fue Gallardo el que se llevó la peor parte. El fuerte golpe le provocó en el acto la pérdida completa del brazo izquierdo, y gravísimas heridas en ambas piernas, que obligaron a su amputación en el hospital Centro de Salud.
La moto de Gallardo quedó totalmente destruida y el automóvil de Bozniak sufrió roturas en la óptica delantera, en el capot y en el parabrisas. Tras el impacto con la moto, el auto se desvió hacia la izquierda y chocó contra un bloque de hormigón que sostiene el alambrado de la entrada de la planta de una refinería ubicada en la zona (Refinor).
A las 23.45, a poco más de una hora del accidente, cuando ya trabajaba en el lugar personal de la comisaría de la Banda del Río Salí, al mando del comisario Rodolfo Domínguez, llegaron algunos familiares y amigos de Gallardo. Marcia lloraba desconsolada porque se había enterado de las graves lesiones de su hermano. "No puedo creer lo que sucedió", gritaba sin consuelo la joven, mientras era contenida por sus allegados. "No puede ser. Recién estuve con él en el carnaval. Mirá cómo quedó la moto", exclamaba. Uno de sus amigos comentó que Gallardo ya había tenido un accidente automovilístico en 2000.
Descontrol
LA GACETA estuvo en el lugar y fue testigo del retorno de numerosos vehículos del carnaval de Ranchillos. La mayoría de estos estaban atiborrados de jóvenes; muchos de estos, al pasar por el lugar del accidente, hasta se permitieron hacer bromas sobre lo ocurrido. Camionetas sin luces, con la música a todo volumen y con sus cúpulas llenas de jóvenes gritando y cantando pasaban por la ruta.
El muchacho falleció poco antes de las 6, ya que las gravísimas heridas que sufrió hicieron estéril el trabajo desesperado de los médicos.







