21 Febrero 2005 Seguir en 
No quieren ni salir a la puerta de sus casas. No quieren abrir las ventanas en pleno verano. En la Ciudadela y en Floresta, los vecinos han cambiado sus hábitos porque tienen miedo. Sucede que la jurisdicción en la que están ubicados esos barrios es considerada la más peligrosa de la ciudad -al menos en los últimos meses-, ya que allí se registra la mayor cantidad de hechos delictivos.
Según el mapa del delito que manejan en la Subsecretaría de Control de Gestión, del Ministerio de Seguridad Ciudadana, la zona que está bajo el control de la seccional 3a (ubicada al sudoeste de la capital, entre las avenidas Mate de Luna, Alfredo Guzmán, Roca y Alem) es la que más delitos registró (629), según un estudio realizado en ocho meses de 2004. La siguen los barrios Crucero Belgrano, Topa y Miguel Lillo; Villa Alem, el microcentro y la zona de la terminal vieja.
En la capital, se registran 30 hechos policiales por día, según los estudios, realizados entre mayo y noviembre del año pasado. En su mayoría se trata de delitos contra la propiedad: robos agravados, hurtos y arrebatos, que representan el 34% del total. También abundan las lesiones y las amenazas de muerte.
Los autores de los incidentes suelen ser menores de 16 y 17 años, aunque en gran parte de los hechos se desconoce quién los cometió, explicó el subsecretario, Fernando Hevia.
Dueños de las calles
Según cuentan los vecinos, en La Ciudadela los delincuentes se adueñaron de las calles. "Rompen focos del alumbrado público para que la oscuridad juegue a su favor. Los delitos más comunes son los arrebatos, y los asaltos callejeros y en las casas", contó María Ester de Jiménez, del pasaje Nougués al 1.800. La mujer es cuidadora de la capilla Nuestra Señora de La Merced, ubicada justo frente a un destacamento policial, en Frías Silva al 800. "Ya se robaron todo de la iglesia, por eso es que está cerrada casi todo el tiempo", dijo, y contó además que ni los taxis quieren entrar a la zona. "Muchos vecinos tuvimos que aprender a usar armas para defendernos. Los policías hacen nada porque no tienen móviles", sostuvo.
Ramón Luna contó que es común ver pasar a los maleantes con bolsas y carteras robadas. "La inseguridad se volvió inmanejable, hasta el punto que los delitos ocurren frente a los policías y no hacen nada", explicó. El hombre, que vive en Rondeau al 1.700, sostiene que todos los ladrones son del barrio El Triangulito, que está a media cuadra del destacamento policial.
En Floresta sucede algo parecido: creció tanto la inseguridad que algunas calles permanecen casi vacías todo el día. "Nadie quiere salir porque asaltan. Tampoco dejamos los autos afuera porque los desmantelan. Son menores drogados y armados", coincidieron Estela y Antonio Rodríguez, del pasaje Uriarte y calle Chiclana. En Alem 115, donde desvalijaron un cibercafé la semana pasada, las quejas también son innumerables. "Ni en plena avenida estamos protegidos", dijo Carmen Argañaraz.
Los vecinos afirman que los controles policiales son muy escasos. Y el propio jefe de la comisaría 3a, el comisario René Lescano, lo reconoció. "Necesitamos el doble de los policías que tenemos para vigilar la zona. Sólo contamos con una camioneta y dos motos", afirmó el oficial, que tiene a su cargo la jurisdicción más grande y peligrosa de la capital. "Somos ocho efectivos por día para 70.000 habitantes. Pero sólo cuatro pueden salir a hacer recorridos porque los otros hacen tareas administrativas", dijo.
Según explicó, hay alrededor de siete hechos policiales por día y a veces llegan a 16. "En su mayoría son robos y arrebatos, especialmente en la zona de la Quinta Agronómica, adonde van muchos estudiantes", explicó y agregó que ante tremenda inseguridad, desde este fin de semana se sumaron a las guardias 19 agentes policiales, de 15 a 23.
En el barrio del Parque hay hasta ocho atracos por día
Los vecinos que viven en los cinco blocks del barrio del Parque denunciaron que en la calle Cuba al 1.300 sufren más de ocho asaltos por día. Eso los obligó a permanecer en sus departamentos, a no volver solos de noche y a convivir con los delincuentes. "Prefiero no salir por miedo a que algo me pase. Los chicos no se animan a jugar después de que anochece", dijo Teresa de Quiroga, una vecina.
La policía de la comisaría 11a dice que no puede entrar al barrio Costanera (lugar donde supuestamente viven los delincuentes) con un solo móvil porque los apedrean. Durante las guardias hay sólo cuatro oficiales para controlar todo lo que sucede en la zona. "No damos abasto", dijo Martín Villarreal, el jefe de la guardia.
Los mismos de siempre
"Son los del barrio Costanera que se cruzan hacia aquí. Ya los conocemos, al igual que la Policía", remarcó Quiroga. Dijo también que casi siempre se trata de menores que están drogados y tienen armas de fuego. "Hace más de un año que le pedimos al Gobierno, a la Policía y a la Brigada que pongan seguridad pero no hicieron nada", dijo la mujer, mientras mostraba las notas que había enviado al Ministerio de Seguridad Ciudadana.
En los patios del block los chicos casi ya no juegan a la pelota, porque se la roban. "Ni siquiera se escapan corriendo cuando nos asaltan; saben que no podemos hacer nada, es desesperante", contó Francisco Abregú, otro vecino. Remises y taxis no van si se los llama porque saben cómo es la situación en el barrio.
"A algunos de los delincuentes los tenemos identificados, pero los tenemos una noche y al otro día salen porque son menores", contó el oficial Villlarreal.
Refuerzan un sector "caliente"
El estudio realizado en el Ministerio de Seguridad Ciudadana es, según Fernando Hevia, una importante muestra sobre el delito en la capital; pero aclaró que aproximadamente el 60% de los hechos no se denuncia. Los informes sacaron a luz otro dato fundamental: la mayoría de los delitos ocurre en la zona sur.
Desde que comenzó el Programa de Integración Ciudadana de la Patrulla Urbana, se reforzó la seguridad, especialmente en la zona norte de la capital. Es por eso que muchos de los nuevos 820 agentes que ingresaron a la Fuerza serán destinados a cubrir el sector sur. "El objetivo es lograr un acercamiento de la comunidad con la Policía. Queremos crear la conciencia en la gente de que el problema de la seguridad es de todos y no sólo de la fuerza", expresó Hevia.
La idea del programa no es sólo combatir los delitos, sino también contrarrestar otros inconvenientes que favorecen la inseguridad. En ese marco, hay que recuperar las plazas, el alumbrado público y desmalezar terrenos baldíos.
Según el mapa del delito que manejan en la Subsecretaría de Control de Gestión, del Ministerio de Seguridad Ciudadana, la zona que está bajo el control de la seccional 3a (ubicada al sudoeste de la capital, entre las avenidas Mate de Luna, Alfredo Guzmán, Roca y Alem) es la que más delitos registró (629), según un estudio realizado en ocho meses de 2004. La siguen los barrios Crucero Belgrano, Topa y Miguel Lillo; Villa Alem, el microcentro y la zona de la terminal vieja.
En la capital, se registran 30 hechos policiales por día, según los estudios, realizados entre mayo y noviembre del año pasado. En su mayoría se trata de delitos contra la propiedad: robos agravados, hurtos y arrebatos, que representan el 34% del total. También abundan las lesiones y las amenazas de muerte.
Los autores de los incidentes suelen ser menores de 16 y 17 años, aunque en gran parte de los hechos se desconoce quién los cometió, explicó el subsecretario, Fernando Hevia.
Dueños de las calles
Según cuentan los vecinos, en La Ciudadela los delincuentes se adueñaron de las calles. "Rompen focos del alumbrado público para que la oscuridad juegue a su favor. Los delitos más comunes son los arrebatos, y los asaltos callejeros y en las casas", contó María Ester de Jiménez, del pasaje Nougués al 1.800. La mujer es cuidadora de la capilla Nuestra Señora de La Merced, ubicada justo frente a un destacamento policial, en Frías Silva al 800. "Ya se robaron todo de la iglesia, por eso es que está cerrada casi todo el tiempo", dijo, y contó además que ni los taxis quieren entrar a la zona. "Muchos vecinos tuvimos que aprender a usar armas para defendernos. Los policías hacen nada porque no tienen móviles", sostuvo.
Ramón Luna contó que es común ver pasar a los maleantes con bolsas y carteras robadas. "La inseguridad se volvió inmanejable, hasta el punto que los delitos ocurren frente a los policías y no hacen nada", explicó. El hombre, que vive en Rondeau al 1.700, sostiene que todos los ladrones son del barrio El Triangulito, que está a media cuadra del destacamento policial.
En Floresta sucede algo parecido: creció tanto la inseguridad que algunas calles permanecen casi vacías todo el día. "Nadie quiere salir porque asaltan. Tampoco dejamos los autos afuera porque los desmantelan. Son menores drogados y armados", coincidieron Estela y Antonio Rodríguez, del pasaje Uriarte y calle Chiclana. En Alem 115, donde desvalijaron un cibercafé la semana pasada, las quejas también son innumerables. "Ni en plena avenida estamos protegidos", dijo Carmen Argañaraz.
Los vecinos afirman que los controles policiales son muy escasos. Y el propio jefe de la comisaría 3a, el comisario René Lescano, lo reconoció. "Necesitamos el doble de los policías que tenemos para vigilar la zona. Sólo contamos con una camioneta y dos motos", afirmó el oficial, que tiene a su cargo la jurisdicción más grande y peligrosa de la capital. "Somos ocho efectivos por día para 70.000 habitantes. Pero sólo cuatro pueden salir a hacer recorridos porque los otros hacen tareas administrativas", dijo.
Según explicó, hay alrededor de siete hechos policiales por día y a veces llegan a 16. "En su mayoría son robos y arrebatos, especialmente en la zona de la Quinta Agronómica, adonde van muchos estudiantes", explicó y agregó que ante tremenda inseguridad, desde este fin de semana se sumaron a las guardias 19 agentes policiales, de 15 a 23.
En el barrio del Parque hay hasta ocho atracos por día
Los vecinos que viven en los cinco blocks del barrio del Parque denunciaron que en la calle Cuba al 1.300 sufren más de ocho asaltos por día. Eso los obligó a permanecer en sus departamentos, a no volver solos de noche y a convivir con los delincuentes. "Prefiero no salir por miedo a que algo me pase. Los chicos no se animan a jugar después de que anochece", dijo Teresa de Quiroga, una vecina.
La policía de la comisaría 11a dice que no puede entrar al barrio Costanera (lugar donde supuestamente viven los delincuentes) con un solo móvil porque los apedrean. Durante las guardias hay sólo cuatro oficiales para controlar todo lo que sucede en la zona. "No damos abasto", dijo Martín Villarreal, el jefe de la guardia.
Los mismos de siempre
"Son los del barrio Costanera que se cruzan hacia aquí. Ya los conocemos, al igual que la Policía", remarcó Quiroga. Dijo también que casi siempre se trata de menores que están drogados y tienen armas de fuego. "Hace más de un año que le pedimos al Gobierno, a la Policía y a la Brigada que pongan seguridad pero no hicieron nada", dijo la mujer, mientras mostraba las notas que había enviado al Ministerio de Seguridad Ciudadana.
En los patios del block los chicos casi ya no juegan a la pelota, porque se la roban. "Ni siquiera se escapan corriendo cuando nos asaltan; saben que no podemos hacer nada, es desesperante", contó Francisco Abregú, otro vecino. Remises y taxis no van si se los llama porque saben cómo es la situación en el barrio.
"A algunos de los delincuentes los tenemos identificados, pero los tenemos una noche y al otro día salen porque son menores", contó el oficial Villlarreal.
Refuerzan un sector "caliente"
El estudio realizado en el Ministerio de Seguridad Ciudadana es, según Fernando Hevia, una importante muestra sobre el delito en la capital; pero aclaró que aproximadamente el 60% de los hechos no se denuncia. Los informes sacaron a luz otro dato fundamental: la mayoría de los delitos ocurre en la zona sur.
Desde que comenzó el Programa de Integración Ciudadana de la Patrulla Urbana, se reforzó la seguridad, especialmente en la zona norte de la capital. Es por eso que muchos de los nuevos 820 agentes que ingresaron a la Fuerza serán destinados a cubrir el sector sur. "El objetivo es lograr un acercamiento de la comunidad con la Policía. Queremos crear la conciencia en la gente de que el problema de la seguridad es de todos y no sólo de la fuerza", expresó Hevia.
La idea del programa no es sólo combatir los delitos, sino también contrarrestar otros inconvenientes que favorecen la inseguridad. En ese marco, hay que recuperar las plazas, el alumbrado público y desmalezar terrenos baldíos.







