ACUSADOS. Los hombres viven en Banda del Río Salí y en Famaillá.
20 Febrero 2005 Seguir en 
CONCEPCION.- En medio del jolgorio de los VI Corsos Infanto-juveniles de Alberdi, dos audaces ladrones estuvieron a punto de alzarse con cerca de $ 100.000 de un cajero automático de la sucursal local del Banco del Tucumán.
El operativo fue desbaratado en la madrugada de ayer por la Policía. Los acusados se encontraban en el interior del banco ubicado en Campero y Rivadavia, al que habían ingresado a través de un boquete que hicieron en el techo de chapa y en el cielo raso. Enfrente de esa esquina, estaba el palco principal de los corsos (donde se ubican el intendente y demás autoridades); a media cuadra, la comisaría. Los uniformados sorprendieron a los ladrones cuando ya habían violentado cuatro de las cinco planchuelas del cajero. Allí, el viernes pasado, se habían depositado aproximadamente $ 100.000, previstos para el pago de asignaciones escolares a empleados de la administración pública.
Mucha demora
El robo se frustró merced a que, según técnicos, sólo se habían cortado dos de los cinco cables del sistema de alarma. Además, los ladrones demoraron mucho, lo que permitió a la Policía ubicar a tiempo al tesorero del banco, que facilitó la llave de acceso al edificio. A las 5.15, el corso había concluido. Para intentar el atraco, los hombres aprovecharon el tumulto, el alto volumen de los amplificadores de audio ubicados frente al banco y el ruido de las batucadas. Se deduce que los acusados, identificados como Alejandro Walter Flores, de Banda del Río Salí, y Eugenio Horacio Carrasco, de Famaillá, subieron al techo del banco por una casa que está abandonada en Rivadavia 550, a 20 metros del edificio crediticio. En la operación utilizaron tres barrotes, un alicate de corte, destornilladores, cortafierros, linternas, un celular y una soga con la que descendieron desde el techo. Todos estos elementos fueron secuestrados. Flores y Carrasco intentaron resistirse a la detención. Pero fueron reducidos. Debido a la pelea, los oficiales Héctor Núñez y Martín Nieva resultaron con lesiones de poca consideración.
El jefe de la comisaría de Alberdi, Juan Velárdez, explicó que el intento de robo comenzó pasadas las 3. A esa hora se activó por primera vez la alarma del tablero de la sede policial. Al lugar fueron enviados varios efectivos, que no advirtieron nada desde el exterior. Aunque se quedaron apostados allí. A las 5, el sistema electrónico volvió a funcionar. Esta vez, al cesar el bullicio del corso, se escuchó el sonido de la alarma interior del banco.
Alertados
Los jefes de la Regional Sur, comisario General Guillermo del Lugo, y de Zona, comisario principal Jorge Romano Ortega, fueron informados de lo que sucedía y ordenaron que de inmediato se ubique al tesorero Celedonio Guerra, que facilitó la llave con la que pudieron ingresar los efectivos al interior del edificio bancario. En este hecho, habrían participado otros hombres desde afuera. Flores y Carrasco quedaron a disposición de la fiscal Juana Juárez de Durand, acusados de "tentativa de robo". (C)
El operativo fue desbaratado en la madrugada de ayer por la Policía. Los acusados se encontraban en el interior del banco ubicado en Campero y Rivadavia, al que habían ingresado a través de un boquete que hicieron en el techo de chapa y en el cielo raso. Enfrente de esa esquina, estaba el palco principal de los corsos (donde se ubican el intendente y demás autoridades); a media cuadra, la comisaría. Los uniformados sorprendieron a los ladrones cuando ya habían violentado cuatro de las cinco planchuelas del cajero. Allí, el viernes pasado, se habían depositado aproximadamente $ 100.000, previstos para el pago de asignaciones escolares a empleados de la administración pública.
Mucha demora
El robo se frustró merced a que, según técnicos, sólo se habían cortado dos de los cinco cables del sistema de alarma. Además, los ladrones demoraron mucho, lo que permitió a la Policía ubicar a tiempo al tesorero del banco, que facilitó la llave de acceso al edificio. A las 5.15, el corso había concluido. Para intentar el atraco, los hombres aprovecharon el tumulto, el alto volumen de los amplificadores de audio ubicados frente al banco y el ruido de las batucadas. Se deduce que los acusados, identificados como Alejandro Walter Flores, de Banda del Río Salí, y Eugenio Horacio Carrasco, de Famaillá, subieron al techo del banco por una casa que está abandonada en Rivadavia 550, a 20 metros del edificio crediticio. En la operación utilizaron tres barrotes, un alicate de corte, destornilladores, cortafierros, linternas, un celular y una soga con la que descendieron desde el techo. Todos estos elementos fueron secuestrados. Flores y Carrasco intentaron resistirse a la detención. Pero fueron reducidos. Debido a la pelea, los oficiales Héctor Núñez y Martín Nieva resultaron con lesiones de poca consideración.
El jefe de la comisaría de Alberdi, Juan Velárdez, explicó que el intento de robo comenzó pasadas las 3. A esa hora se activó por primera vez la alarma del tablero de la sede policial. Al lugar fueron enviados varios efectivos, que no advirtieron nada desde el exterior. Aunque se quedaron apostados allí. A las 5, el sistema electrónico volvió a funcionar. Esta vez, al cesar el bullicio del corso, se escuchó el sonido de la alarma interior del banco.
Alertados
Los jefes de la Regional Sur, comisario General Guillermo del Lugo, y de Zona, comisario principal Jorge Romano Ortega, fueron informados de lo que sucedía y ordenaron que de inmediato se ubique al tesorero Celedonio Guerra, que facilitó la llave con la que pudieron ingresar los efectivos al interior del edificio bancario. En este hecho, habrían participado otros hombres desde afuera. Flores y Carrasco quedaron a disposición de la fiscal Juana Juárez de Durand, acusados de "tentativa de robo". (C)







