14 Febrero 2005 Seguir en 
CORDOBA.- Los grupos antagónicos que se enfrentaron y desencadenaron el sangriento motín en el penal cordobés de San Martín, que dejó ocho muertos, ya habían protagonåizado la semana anterior una pelea, según señaló el capellán de la cárcel. Este fue el negociador clave para que los amotinados depusieran su actitud.
El padre Hugo Olivos -capellán del penal- declaró que desde la semana pasada se sabía que había problemas entre los presos de los pabellones 5 y 6.
"Hubo una pelea en el patio, por lo que el miércoles celebré misa primero con un grupo y después con el otro", agregó Olivos. Sin embargo, aclaró que los presos nunca quisieron iniciar un motín tan grande, sino que probablemente la situación los desbordó.
Olivos reconoció que en el inicio del motín hubo una pelea entre los internos de los pabellones 5 y 6, pero que una vez iniciada todos intentaron calmar los ánimos. Olivos confirmó además que el intento de fuga fue protagonizado por 16 internos, de los que murieron tres.
El cura fue una figura esencial para desarticular la revuelta. Decidió entrar y fue recibido por los presos en medio del motín, aun cuando las autoridades no le podían garantizar su seguridad si entraba a la cárcel en medio del conflicto. De todas maneras, Olivos decidió pasar la noche en el penal. El capellán precisó que, al entrar, recorrió los pabellones y en cada lugar acordó que le entregaran las armas. "Dentro de la cárcel -dijo- todos lloraban y tenían miedo; los presos, los familiares, los guardiacárceles y los rehenes, por lo que había que recuperar la confianza". "No conozco el infierno, pero creo que esto fue algo parecido", agregó.
En tanto, la directora del penal, Luciente de Funes, hizo llegar su renuncia al gobernador José Manuel de la Sota. (Télam)
El padre Hugo Olivos -capellán del penal- declaró que desde la semana pasada se sabía que había problemas entre los presos de los pabellones 5 y 6.
"Hubo una pelea en el patio, por lo que el miércoles celebré misa primero con un grupo y después con el otro", agregó Olivos. Sin embargo, aclaró que los presos nunca quisieron iniciar un motín tan grande, sino que probablemente la situación los desbordó.
Olivos reconoció que en el inicio del motín hubo una pelea entre los internos de los pabellones 5 y 6, pero que una vez iniciada todos intentaron calmar los ánimos. Olivos confirmó además que el intento de fuga fue protagonizado por 16 internos, de los que murieron tres.
El cura fue una figura esencial para desarticular la revuelta. Decidió entrar y fue recibido por los presos en medio del motín, aun cuando las autoridades no le podían garantizar su seguridad si entraba a la cárcel en medio del conflicto. De todas maneras, Olivos decidió pasar la noche en el penal. El capellán precisó que, al entrar, recorrió los pabellones y en cada lugar acordó que le entregaran las armas. "Dentro de la cárcel -dijo- todos lloraban y tenían miedo; los presos, los familiares, los guardiacárceles y los rehenes, por lo que había que recuperar la confianza". "No conozco el infierno, pero creo que esto fue algo parecido", agregó.
En tanto, la directora del penal, Luciente de Funes, hizo llegar su renuncia al gobernador José Manuel de la Sota. (Télam)







