Durante 24 horas la cárcel de Córdoba fue un infierno

Los más de 70 rehenes fueron liberados lentamente por los reclusos. El gobernador De la Sota decretó dos días de duelo.

12 Febrero 2005
CORDOBA.- El sangriento motín que provocó la muerte de ocho personas, entre presos, guardiacárceles y un policía, finalizó ayer tras casi 24 horas de tensión, luego de que los reclusos liberaron lentamente a los más de 70 rehenes y aceptaron las condiciones impuestas por las autoridades provinciales. En tanto, el gobernador cordobés José Manuel de la Sota analizaba anoche hacer cesar en su cargo a la directora del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC), Graciela Lucientes de Funes, luego del violento motín.
Una fuente del gobierno de Córdoba reveló que la funcionaria tiene "los días contados" y que su futuro en el cargo es incierto. El motín mantuvo en vilo durante 24 horas no sólo a la provincia de Córdoba, sino a todo el país, e incluso al seno de la Casa Rosada, donde el presidente Néstor Kirchner estuvo permanentemente informado sobre la situación. Según informaron las autoridades del Comité de Crisis, lo que originó la revuelta fue una pelea entre dos grupos antagónicos de presos y el reclamo de toda la población carcelaria para la flexibilización del régimen de visitas, entre otras exigencias para mejorar sus condiciones de detención. Una de las solicitudes de los presos más radicalizados era que el gobierno provincial les otorgara un indulto a aquellos que debían cumplir una prisión perpetua, algo que fue rechazado de plano por las autoridades cordobesas.

Sobrepasado
Fuentes del Ministerio de Justicia cordobés reconocieron que el penal, el más antiguo de la provincia, fue creado para 900 internos, pero que está superpoblado casi en un ciento por ciento, ya que aloja a casi 1.700 personas. El gobernador cordobés José Manuel de la Sota decretó dos días de duelo y anunció subsidios para los familiares del policía y de los dos guardiacárceles muertos durante el motín.
El comisario general Jorge Rodríguez aseguró que se reforzaron las medidas de seguridad tanto dentro como fuera del penal para evitar un nuevo motín.
"La situación en este momento es de calma", aseveró Rodríguez, jefe de la Policía cordobesa, en diálogo con la prensa.
El fiscal general de Córdoba, Gustavo Vidal Lascano, señaló que no se va a permitir ningún exceso de los reclusos que participaron del motín, y reconoció que la requisa que se realizó no fue todo lo completa que hubiera sido de esperar, por lo que hay alguna posibilidad de que los reclusos hayan escondido alguna de las armas de las que se habían apropiado. El sacerdote Hugo Olivo, que medió en el motín, aseguró que la cárcel era lo más parecido al infierno.
Durante la revuelta murieron los guardiacárceles Roberto Cogote, Andrés Abregú y Pablo Ferreyra. Los presos fallecidos son Walter Romero, Juan Gabriel Rivarola, Miguel Angel Acuña, Víctor Alejandro Bazán y David Roberto Alvarez. (DyN-Especial)

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