Un prestamista fue asesinado a golpes

"Sabía que iba a pasar algo así", dijo la ex esposa. Hasta el momento no está claro si el móvil del ataque fue el robo o la actividad del hombre. Se habría resistido. Le habrían pegado con un martillo.

RUMBO A LA MORGUE. El cuerpo de “Pepe” es sacado en camioneta. Viviana, la hija de la víctima, pasó terribles momentos.
RUMBO A LA MORGUE. El cuerpo de “Pepe” es sacado en camioneta. Viviana, la hija de la víctima, pasó terribles momentos.
12 Febrero 2005
Un hombre fue brutalmente asesinado a golpes ayer a la mañana en su casa del barrio Roselló, a una cuadra del Río Salí y a la misma distancia del puente Lucas Córdoba, por tres jóvenes que se llevaron de la vivienda una motocicleta. Hasta el momento un joven está aprehendido por el caso, pero el móvil aún no está muy claro.
José "Pepe" Solórzano, de 60 años, vivía solo en su casa de calle Francia 1.482. Según dijeron Amadeo Vece y Ramón Ahumada, dos vecinos, era muy buena persona. "Ayudaba a todos, y nunca tuvo problemas con nadie", coincidieron.
Solórzano había trabajado como contratista en el ingenio Concepción, pero ya estaba jubilado. Actualmente hacía trabajos de herrería; también, según su ex esposa, Elba Alvarez, hacía algunos negocios "prestando plata". "Yo había estado el jueves a la noche con él, y me había dicho que tenía que ir a verlo una gente el viernes a la mañana", indicó la mujer.
Los vecinos de Solórzano lo vieron en la puerta de su casa poco después de las 8.30. Fue luego de eso cuando lo atacaron. Al menos tres muchachos entraron con él a la casa (si era a quienes esperaba les franqueó la puerta; si no, lo obligaron a punta de pistola). Una vez adentro se habría producido una violenta pelea. Toda la vivienda estaba completamente revuelta, como si los homicidas hubieran estado buscando algo. Solórzano fue asesinado en una pieza que está en el fondo. Allí se lo encontró, boca abajo, maniatado con cuerdas y con una cadena que le rodeaba el cuerpo. Cuando lo dieron vuelta, advirtieron que tenía un fuerte golpe en la cabeza, aparentemente producido con un martillo. "Era un hombre corpulento, y de mucha fuerza. No creo que lo hayan reducido así nomás", indicó Ahumada.
Los delincuentes escaparon en una moto Honda de la víctima, aunque aparentemente no se llevaron nada más. Extrañamente, un joven que se movilizaba en un automóvil Chevy se cruzó con una patrulla del Comando Radioeléctrico; él fue quien advirtió que algo malo estaba pasando en la casa de Solórzano. Hasta allí fueron los policías. Uno de ellos, acompañado por uno de los vecinos, entró (estaba todo abierto); ambos encontraron el cuerpo.
Poco después llegaron la empleada de Solórzano, y luego su ex esposa y su hija, Viviana, que al enterarse de lo sucedido sufrió una crisis de nervios (ver aparte). "Intimamente yo sabía que algo así podía pasar. El negocio del préstamo de dinero es muy peligroso", aseguró Elba Alvarez. Sin embargo, no se descarta que los asesinos en realidad hayan intentado asaltar a Solórzano y que él se haya resistido, por lo cual lo mataron. Los vecinos se quejaron por la inseguridad en la que viven, aunque reconocieron que la Policía patrulla todos los días la zona.
El caso quedó en manos de personal al mando de los comisarios Nicolás Barrera y René Aguirre, que colaborarán con el fiscal subrogante Pedro Gallo.

La tragedia se ensañó con la familia Solórzano

La familia Solórzano sufrió ya un terrible hecho, del que aún no se recupera. El sábado 9 de octubre de 1999, Sergio Iván Solórzano, hijo del hombre al que mataron ayer, fue baleado y acuchillado por un joven. Al otro día, murió. En ese ataque, ocurrido en la casa de la familia, en Jujuy al 1.700, también resultaron heridas Elba, la madre de Iván, que sufrió graves fracturas de cráneo, y Viviana, a quien el homicida dio un disparo en la cabeza. Pero por suerte, sobrevivió.
El asesino, Sergio Dib, era amigo de Iván. Dib fue condenado a 23 años de cárcel el 31 de julio de 2001. Pero en setiembre del año siguiente, escapó y estuvo prófugo durante tres días, hasta que lo recapturaron y lo enviaron de nuevo a la cárcel.
Ayer Viviana debió ser auxiliada por sus familiares, ya que sufrió una crisis de nervios al saber que habían matado a su padre. "Todavía no me recupero de lo que le ocurrió a mi hermano, ¿cómo voy a hacer ahora que mataron a mi papá?", dijo llorando la joven a LA GACETA.

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