10 Febrero 2005 Seguir en 
En la casa de la familia Guerra, del barrio Nicolás Avellaneda IV en Yerba Buena, ya no vive nadie. Hace dos meses que las puertas y ventanas están cerradas. Los vecinos dicen que desde que encontraron muerto a Jorge Maximiliano Guerra, de 12 años, en un tacho de 200 litros y detuvieron a sus padres, se fueron todos y la familia se desintegró. Cuando dicen todos, se refieren a Rubén; a Micaela, una nena de 10 años; a los tres hermanos de Jorge y a Regina Guerra, la abuela.
Guerra murió el 25 de noviembre. Ese día la familia dijo que había desaparecido y durante cuatro días todo el barrio y la Policía se movilizaron para buscarlo. Fue hallado adentro de un tacho, en su propia casa. Los padres, Beatriz del Valle Banda y Jorge Guerra, fueron detenidos por el hecho y la Justicia investiga si se trató de un homicidio.
Luis Tapia, cuñado de Beatriz Banda, la madre del niño, contó que los niños fueron separados y ahora viven todos con distintos familiares. "Beatriz está desecha, delira y ve cosas", agregó. Según él, todo lo que está sucediendo -la trágica muerte de su sobrino y el hecho de que los padres del niño estén en prisión- es una gran injusticia. "Ellos son personas de bien y trabajadoras", remarcó el familiar.
Llorando
En la casa de Verónica Banda, una hermana de Beatriz, está viviendo Rubén, de 14 años. Es fruto de una unión anterior de Beatriz. Sus ojos se llenan de lágrimas cuando cuenta que el domingo pasado fue a visitar a su madre que está presa. "Ella está muy mal, pero yo trato de estar bien", dijo el joven. Su tía dice que sólo dejaron que los chicos sacaran la ropa de la casa, y que ahora no les permiten volver hasta que la situación de sus padres se resuelva y el caso se esclarezca. "Yo le hablo y trato de hacerle entender las cosas. Rubén está deprimido, él está creciendo y ahora más que nunca necesita a su mamá", comentó la tía entre sollozos. A Rubén lo tratan como si fuera un hijo más en la casa de Verónica Banda; de vez en cuando va a ver a su otra hermanita de 1 año que vive con otro tío, Hugo Avila, hermano de Jorge Guerra. A la otra hermana de 10 años hace mucho que no la ven porque su abuela se la llevó a Metán, en Salta. "Es una injusticia; ellos nunca hubieran sido capaces de matar a su hijo, lo querían mucho", coincidieron todos los familiares que fueron consultados. Toda la familia espera que el abogado del matrimonio Guerra, José Luis Chaván, a mediados de mes logre que queden en libertad los padres.
Cese de prisión
Chaván, que reemplaza al ex defensor de la familia, Bernardo Torti, dijo que pedirá a la Justicia el cese de prisión preventiva y que de esa forma los padres podrán volver a la casa hasta que se realice el juicio y se decida si hay condena o no. "Para la Justicia ya están todas las pruebas. No coincido. Pero si es así, que liberen a los padres hasta el juicio porque aquí hay una familia desintegrada, una bebé de un año que necesita amamantarse y una madre que se está volviendo loca", aclaró. Chaván dijo que los padres aseguran que son inocentes y que el día del hecho Jorge se habría escondido en el tacho por temor a ser reprendido porque llegó tarde a su casa y que se asfixió. "La Justicia dice que el niño era maltratado, pero se confunden con la disciplina. Los padres lo retaban y le daban una paliza cuando se portaba mal. Pero no era un abuso, era sólo parte de una normal educación", expresó el letrado, que dijo que a la causa le faltan pruebas fundamentales.
Sin oportunidad
Elsa Benlliur, amiga de la familia desde hace varios años, dijo que nunca quisieron tomarle declaración. Agregó que hace unos días hicieron una colecta para ayudar a la familia para pagar al abogado. Hugo Musa también se acercó para decir que el día de la tragedia Jorge Guerra estaba trabajando en su negocio. "A él yo le encargaba trabajos de herrería, y ese día él estaba ahí", dijo Musa. "No me dejaron declarar esto", agregó.
Guerra murió el 25 de noviembre. Ese día la familia dijo que había desaparecido y durante cuatro días todo el barrio y la Policía se movilizaron para buscarlo. Fue hallado adentro de un tacho, en su propia casa. Los padres, Beatriz del Valle Banda y Jorge Guerra, fueron detenidos por el hecho y la Justicia investiga si se trató de un homicidio.
Luis Tapia, cuñado de Beatriz Banda, la madre del niño, contó que los niños fueron separados y ahora viven todos con distintos familiares. "Beatriz está desecha, delira y ve cosas", agregó. Según él, todo lo que está sucediendo -la trágica muerte de su sobrino y el hecho de que los padres del niño estén en prisión- es una gran injusticia. "Ellos son personas de bien y trabajadoras", remarcó el familiar.
Llorando
En la casa de Verónica Banda, una hermana de Beatriz, está viviendo Rubén, de 14 años. Es fruto de una unión anterior de Beatriz. Sus ojos se llenan de lágrimas cuando cuenta que el domingo pasado fue a visitar a su madre que está presa. "Ella está muy mal, pero yo trato de estar bien", dijo el joven. Su tía dice que sólo dejaron que los chicos sacaran la ropa de la casa, y que ahora no les permiten volver hasta que la situación de sus padres se resuelva y el caso se esclarezca. "Yo le hablo y trato de hacerle entender las cosas. Rubén está deprimido, él está creciendo y ahora más que nunca necesita a su mamá", comentó la tía entre sollozos. A Rubén lo tratan como si fuera un hijo más en la casa de Verónica Banda; de vez en cuando va a ver a su otra hermanita de 1 año que vive con otro tío, Hugo Avila, hermano de Jorge Guerra. A la otra hermana de 10 años hace mucho que no la ven porque su abuela se la llevó a Metán, en Salta. "Es una injusticia; ellos nunca hubieran sido capaces de matar a su hijo, lo querían mucho", coincidieron todos los familiares que fueron consultados. Toda la familia espera que el abogado del matrimonio Guerra, José Luis Chaván, a mediados de mes logre que queden en libertad los padres.
Cese de prisión
Chaván, que reemplaza al ex defensor de la familia, Bernardo Torti, dijo que pedirá a la Justicia el cese de prisión preventiva y que de esa forma los padres podrán volver a la casa hasta que se realice el juicio y se decida si hay condena o no. "Para la Justicia ya están todas las pruebas. No coincido. Pero si es así, que liberen a los padres hasta el juicio porque aquí hay una familia desintegrada, una bebé de un año que necesita amamantarse y una madre que se está volviendo loca", aclaró. Chaván dijo que los padres aseguran que son inocentes y que el día del hecho Jorge se habría escondido en el tacho por temor a ser reprendido porque llegó tarde a su casa y que se asfixió. "La Justicia dice que el niño era maltratado, pero se confunden con la disciplina. Los padres lo retaban y le daban una paliza cuando se portaba mal. Pero no era un abuso, era sólo parte de una normal educación", expresó el letrado, que dijo que a la causa le faltan pruebas fundamentales.
Sin oportunidad
Elsa Benlliur, amiga de la familia desde hace varios años, dijo que nunca quisieron tomarle declaración. Agregó que hace unos días hicieron una colecta para ayudar a la familia para pagar al abogado. Hugo Musa también se acercó para decir que el día de la tragedia Jorge Guerra estaba trabajando en su negocio. "A él yo le encargaba trabajos de herrería, y ese día él estaba ahí", dijo Musa. "No me dejaron declarar esto", agregó.







