Cinco formas en las que Kissinger modeló el mundo moderno

De Asia a Medio Oriente, fue una figura en la política exterior de Estados Unidos.

UN SIGLO DE VIDA. Una imagen reciente de Henry Kissinger.  UN SIGLO DE VIDA. Una imagen reciente de Henry Kissinger.
01 Diciembre 2023

LONDRES, Reino Unido.- “El controvertido legado de Henry Kissinger en la política exterior estadounidense se extiende por todo el mundo y continúa dando forma a la política en Europa, Asia, Medio Oriente y América del Sur”, dice Tony Diver, editor  de “The Telegraph”.

Sus partidarios dicen que  el secretario de Estado de la década de 1970 era un maestro diplomático que aseguraba el éxito de regímenes favorables a Estados Unidos  para mantener el orden mundial y reducir el poder de la Unión Soviética.

Para sus detractores, era un criminal de guerra que organizó o facilitó la muerte de cientos de miles de soldados y civiles.

Gran parte de su legado sólo ha quedado claro en las últimas décadas, con la publicación de documentos no clasificados, nuevos relatos del este de Asia y entrevistas con funcionarios involucrados en las operaciones que él planeó, dice Diver.

“A Kissinger se le atribuye el mérito de impulsar la política de distensión que dio forma al enfoque de Estados Unidos en las relaciones con la URSS en los 1970”, señala. Destaca además que él y Richard Nixon, entonces presidente, establecieron el tratado de control de armas SALT que tenía como objetivo reducir el número total de armas nucleares en la Tierra.

En China, Kissinger es recordado por su papel en el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Pekín y Washington en la década de 1970. Como asesor de seguridad nacional de Nixon, comenzó la normalización de las relaciones, se reunió con Mao Tsé Tung y Zhou Enlai.

La cumbre secreta, descrita por el Comité Nacional sobre las relaciones entre Estados Unidos y China como “El viaje que cambió el mundo”, sentó bases para que Nixon viajara en 1972, la primera vez de un presidente de Estados Unidos en China.

Un legado controvertido de Kissinger es su política en el sudeste asiático, incluida la guerra de Vietnam; la campaña secreta de bombardeos en Camboya en 1969 -que ayudó al régimen del Khmer Rojo, responsable de un genocidio contra civiles-.

Fue acusado de crímenes de guerra y culpado por la muerte de tropas en ambos lados de la guerra de Vietnam entre 1969 y su conclusión en 1975.

La invención de la “diplomacia lanzadera”, en la que viajaba entre los estados en guerra en Medio Oriente, es uno de sus legados más duraderos.

Después de la Guerra de Yom Kippur entre Israel y estados árabes en 1973, Kissinger se reunió con los líderes para un proceso de paz que resultó en altos el fuego en 1974 y 1975.

Kissinger apoyaba al Estado de Israel y las conquistas de la Guerra de los Seis Días en 1967, y quería reducir la influencia de la Unión Soviética en la región.

El papel que tuvo Kissinger en América del Sur es el más oscuro de sus legados. Documentos   de la CIA, desclasificados en 2013, revelaron el alcance de la participación estadounidense en la “Operación Cóndor”, una misión continental para desestabilizar y eliminar grupos comunistas y gobiernos de izquierda.

En 1970, junto a Nixon planeó socavar la elección de Salvador Allende de Chile, mediante operaciones clandestinas que desencadenaron un golpe militar y el establecimiento de Augusto Pinochet como líder en 1973.

Cóndor impulsó la colaboración con servicios de inteligencia y seguridad en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, para poner aliados en el poder y torturar y matar a civiles.

En Argentina, los documentos de la CIA muestran que Kissinger sancionó la persecución que provocó la muerte de hasta 30.000 personas. Después del golpe de estado de marzo de 1976, le dijo al Canciller del nuevo régimen militar: “Cuanto más rápido triunfes, mejor. El problema de los derechos humanos es cada vez mayor, queremos una situación estable”.

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