16 Enero 2005 Seguir en 
La Policía realizó ayer un allanamiento en el marco de la investigación por el homicidio de Francisco Agustín Tolaba, cuyo cuerpo fue encontrado el viernes, poco antes del mediodía, en un cañaveral de Cebil Redondo.
Tolaba, de 50 años, era un conocido mecánico de la zona. Los asesinos le dieron varios puntazos e intentaron incinerarlo dentro del automóvil Volkswagen Senda en el que se movilizaba el mecánico. Sin embargo, el hombre pudo salir del vehículo, aunque no salvó su vida.
Tolaba había desaparecido el jueves a la mañana. Había salido a probar el auto, que era de un amigo suyo de El Mollar. En esa villa estaba su familia, pero él había decidido regresar a San José para seguir trabajando.
En el lugar en el que apareció el cuerpo, los investigadores encontraron una nota en la que decía: "las deudas se pagan". En el taller de Tolaba, ubicado a pocos metros de su casa, había otra nota. Allí alguien concertaba una cita y le decía: "traé plata". Es por estas dos notas que los policías sospechan que el mecánico podría haber tenido problemas económicos, aunque su familia desconocía esto.
Otra hipótesis indica que podría haber sido víctima de un marido celoso. Aunque aún nadie confirmó esta sospecha, el mecánico habría estado viviendo un romance con una vecina, según dijeron fuentes policiales. Por esta razón, ayer se realizó el allanamiento en una casa donde vive un matrimonio con hijos. Los policías secuestraron una carta de amor que no tenía remitente ni destinatario, y otros objetos que podrían ser de utilidad para la causa. También había un cuchillo con algunas manchas, pero aún no puede saberse si es el arma homicida. El dueño de la casa, Oscar Gramajo, fue presentado ayer en Tribunales por el abogado Gustavo Morales, quien aseguró que ni su cliente ni el resto de la familia tienen nada que ver con la causa. Por ahora, no hay otras pistas que permitan la identificación de los homicidas. Los investigadores sostienen que a Tolaba lo atacaron por lo menos dos personas, ya que era una persona fuerte y habría sido difícil que uno solo pudiera reducirlo. También estaría descartado el móvil del asalto, ya que la víctima tenía dinero en el bolsillo y otros elementos que no fueron sustraídos.
Tolaba, de 50 años, era un conocido mecánico de la zona. Los asesinos le dieron varios puntazos e intentaron incinerarlo dentro del automóvil Volkswagen Senda en el que se movilizaba el mecánico. Sin embargo, el hombre pudo salir del vehículo, aunque no salvó su vida.
Tolaba había desaparecido el jueves a la mañana. Había salido a probar el auto, que era de un amigo suyo de El Mollar. En esa villa estaba su familia, pero él había decidido regresar a San José para seguir trabajando.
En el lugar en el que apareció el cuerpo, los investigadores encontraron una nota en la que decía: "las deudas se pagan". En el taller de Tolaba, ubicado a pocos metros de su casa, había otra nota. Allí alguien concertaba una cita y le decía: "traé plata". Es por estas dos notas que los policías sospechan que el mecánico podría haber tenido problemas económicos, aunque su familia desconocía esto.
Otra hipótesis indica que podría haber sido víctima de un marido celoso. Aunque aún nadie confirmó esta sospecha, el mecánico habría estado viviendo un romance con una vecina, según dijeron fuentes policiales. Por esta razón, ayer se realizó el allanamiento en una casa donde vive un matrimonio con hijos. Los policías secuestraron una carta de amor que no tenía remitente ni destinatario, y otros objetos que podrían ser de utilidad para la causa. También había un cuchillo con algunas manchas, pero aún no puede saberse si es el arma homicida. El dueño de la casa, Oscar Gramajo, fue presentado ayer en Tribunales por el abogado Gustavo Morales, quien aseguró que ni su cliente ni el resto de la familia tienen nada que ver con la causa. Por ahora, no hay otras pistas que permitan la identificación de los homicidas. Los investigadores sostienen que a Tolaba lo atacaron por lo menos dos personas, ya que era una persona fuerte y habría sido difícil que uno solo pudiera reducirlo. También estaría descartado el móvil del asalto, ya que la víctima tenía dinero en el bolsillo y otros elementos que no fueron sustraídos.







