15 Enero 2005 Seguir en 
Un joven murió ayer en el Hospital Padilla, luego de agonizar durante varios días a raíz de haber recibido un disparo en la cabeza. Las circunstancias en las que se produjo el hecho aún no están muy claras.
Pablo Rafael Ruarte había sido ingresado de urgencia al hospital después de sufrir una herida de arma de fuego en la frente. Esto ocurrió el 9 de enero, mientras estaba con dos amigos en la zona de Las Salas, ubicada en el cerro San Javier.
Esa noche, inexplicablemente -como dijeron sus amigos-, una bala le atravesó la frente. José María y Mario Jesús, quienes estaban con Ruarte durante el incidente, habrían declarado ante la Policía que el arma calibre 32 que ellos tenían se cayó y se disparó sola, impactando en su amigo.
Fuentes policiales aseguraron que el dosaje alcohólico realizado a los jóvenes habría dado como resultado un alto índice de ingesta de alcohol.
El traslado
Ruarte fue llevado al Hospital Carrillo y trasladado posteriormente al Padilla.
Mientras tanto, la pistola fue secuestrada por los policías, y los amigos que acompañaban a la víctima fueron demorados en la comisaría para que prestaran declaración.
La fiscalía de turno que se hizo cargo del caso ayer, luego de la muerte del joven, cambió la carátula: pasó de lesiones graves con arma de fuego a homicidio, dijeron en la Policía.
Los principales testigos, los amigos de la víctima, deberán realizar, el lunes a las 8, una declaración ampliatoria en la Justicia.
Pablo Rafael Ruarte había sido ingresado de urgencia al hospital después de sufrir una herida de arma de fuego en la frente. Esto ocurrió el 9 de enero, mientras estaba con dos amigos en la zona de Las Salas, ubicada en el cerro San Javier.
Esa noche, inexplicablemente -como dijeron sus amigos-, una bala le atravesó la frente. José María y Mario Jesús, quienes estaban con Ruarte durante el incidente, habrían declarado ante la Policía que el arma calibre 32 que ellos tenían se cayó y se disparó sola, impactando en su amigo.
Fuentes policiales aseguraron que el dosaje alcohólico realizado a los jóvenes habría dado como resultado un alto índice de ingesta de alcohol.
El traslado
Ruarte fue llevado al Hospital Carrillo y trasladado posteriormente al Padilla.
Mientras tanto, la pistola fue secuestrada por los policías, y los amigos que acompañaban a la víctima fueron demorados en la comisaría para que prestaran declaración.
La fiscalía de turno que se hizo cargo del caso ayer, luego de la muerte del joven, cambió la carátula: pasó de lesiones graves con arma de fuego a homicidio, dijeron en la Policía.
Los principales testigos, los amigos de la víctima, deberán realizar, el lunes a las 8, una declaración ampliatoria en la Justicia.







