Un distribuidor recibió un tiro en la cabeza y sobrevivió

Uno de los proyectiles atravesó el parabrisas y se le incrustó en la cabeza. Los agresores huyeron sin llevarse nada. "Volví a nacer", relató la víctima.

MUCHA SUERTE. “Mi mamá siempre me dijo: vos sos un cabeza dura”, ironizó Héctor Marichi.
MUCHA SUERTE. “Mi mamá siempre me dijo: vos sos un cabeza dura”, ironizó Héctor Marichi.
15 Enero 2005
"Mi mamá siempre me dijo: ?vos sos un cabeza dura?. Afortunadamente, tenía razón". Más allá de la humorada, Héctor Marichi se angustia cada vez que relata lo que le pasó en la noche del jueves. Mientras circulaba hacia Tucumán en su camión, fue interceptado por tres delincuentes que iban en una moto, y que, para obligarlo a que se detuviera, le hicieron varios disparos. Uno de los balazos atravesó el parabrisas y se le incrustó en la cabeza. Por suerte, la bala no entró más, y Marichi sobrevivió.
Marichi es dueño de un miniservice en Monteros y distribuidor de productos lácteos. "Estoy todo el día en la ruta, y siempre supe que la 38 es muy peligrosa. Conozco gran cantidad de camioneros a quienes los asaltaron", explicó. El jueves se subió a su camión, un Mercedes Benz 710, y puso rumbo a Tucumán para volver a su casa. "A veces, por la recaudación, uno lleva buena plata. Pero esa noche no tenía casi nada", relató. "Cuando iba por la zona del Inta, se me puso una moto atrás, y vi que eran tres tipos, sin casco. Me empezaron a hacer señas para que parara, mientras me apuntaban con las armas que llevaban. Pero yo seguí", indicó Marichi. "Entonces ellos me pasaron y empezaron a disparar. Deben haber hecho como 10 tiros. No sabía qué hacer", recordó. Fue en esas circunstancias cuando sintió un golpe en la cabeza. "Ahí saqué el pie del acelerador y paré. Abrí la puerta y los tipos deben haber visto que estaba lleno de sangre. Entonces se asustaron y se fueron. No me sacaron nada", explicó.

Sorprendidos
Muy asustado, Marichi empezó a pedir ayuda, pero nadie quería parar. "Finalmente, se detuvo un auto y me llevaron al Hospital Padilla. Los médicos no lo podían creer. La verdad es que, hasta ahora, yo tampoco", dijo.
Lo que le sucedió a Marichi tiene una explicación científica. Según los especialistas, el hecho de que la bala haya atravesado el vidrio le quitó velocidad. Y además pegó "plana" en el hueso de la frente, por lo que se frenó en seco. Si hubiera golpeado oblicua, habría penetrado en la cabeza. No se sabe de qué calibre era el proyectil. "Me hicieron un corte y sacaron la bala. Todavía tengo un tremendo dolor de cabeza", explicó. Según le dijo el médico, también lo favoreció que el hueso de la frente es uno de los más duros del cuerpo.
"No tengo dudas de que volví a nacer, pero es una experiencia que no le deseo a nadie", finalizó.

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