Las vacunas de privilegio revelan la enfermedad del poder
Las comparaciones no son odiosas, son incómodas. Fue el propio González García el que jugó el papel de profeta de las vacunas.
Las comparaciones no son odiosas, son incómodas. Fue el propio González García el que jugó el papel de profeta de las vacunas.
Si al principio nos inundó la incertidumbre, hoy sentimos ansiedad. Queremos volver a la normalidad.