Padilla y un triunfo que lo pone en foco en el certamen

Grande entre los grandes.

28 Abr 2019 Por Carlos Werner

Mito 1: en el automovilismo: cuando un piloto se casa y tiene hijos, va perdiendo segundos con respecto a la velocidad que tenía cuando estaba soltero. “No sólo no es cierto, sino que es una excusa”, dice Gerónimo Padilla.

Mito 2: cuando en cualquier deporte alguien gana algo importante, se agranda. “En mi caso, nada que ver. Mañana (por hoy) tendré que volver al trabajo y a las responsabilidades de todos los días”.

Mito 3: cuando alguien en el automovilismo sufre un percance serio -un vuelco, un accidente, un golpe-, pierde confianza y le cuesta recuperarse. “Creo que después de lo que me pasó en Toledo en marzo, cuando volqué y el auto -un Peugeot 208- quedó destruido, ya demostré que no caí en ninguna crisis. Fui 2° en Tafí del Valle, y ahora ¡gané!”

La estadística dirá que, al cabo de la fecha 3 del Campeonato Argentino que se disputó en caminos extremadamente complicados en los valles cordobeses de Calamuchita y Punilla, “Gero” le sacó 58”2/10 a su escolta, Miguel Baldoni (Chevrolet Agile) y 2’05”1/10 al 3°, el cordobés David Nalbandian (Chevrolet Onix). Pero no dirá que el suyo fue un trabajo demoledor, impecable, al punto que se permitió una humorada al final de la carrera, con Mario Barattero, el jefe del equipo Baratec como protagonista de la escena: “Creo que esta vez no va a haber trabajo para el chapista”.

Padilla volvió a ganar una general en el Argentino, algo que ya había conseguido en Plaza Huincul en mayo de 2017 y en el Gran Premio Coronación en Mina Clavero, en diciembre de 2018. Pero para él hay otro hito: en abril de 2016, con un Ford Fiesta, logró su primer éxito resonante en la categoría, al triunfar en Maxi Rally en el desafío mundialista; incluso, fue 11° en la clasificación general.

Apenas llegó ayer al parque cerrado, Padilla recibió miles de saludos, ofreció decenas de entrevistas, se hidrató, comió algo, subió al podio, festejó y recién, al bajar del sitio que ocuparon los mejores, se hizo un tiempo para hablar con su esposa, “Lulú”. “Es que yo sé bien que esto es así. Antes y después de las carreras, todo para la familia -él es papá de dos bellezas, Delfina de tres años y Lucía, de cinco meses-. Durante, toda mi cabeza está puesta en función de la competencia. Si no hiciera esto, sería algo malo para enfrentar los caminos, porque este es un deporte que tiene muchos peligros”.

De sus tres amores, Delfina es la que le mete “presión. “Papi, cuando vuelvas de la carrera traeme una copa”, le pide. “Y ella ya tiene varias, ¡no se conforma! Jaja”, se suelta el ganador de una competencia que exigió el físico de sus participantes al máximo.

Con su gran cosecha, “Gero” se puso en foco en la lucha por el campeonato Maxi Rally, en el que está 2° con 96 unidades, a nueve del puntero, Baldoni.

Con el orgullo, satisfacción y un sentimiento de gratitud hacia muchas personas a flor de piel, a Padilla se le pregunta para qué está en esta temporada. No hay una pausa en su respuesta: “¡para salir campeón!”, exclama. En la próxima fecha, prevista del 14 al 16 de junio en Esquel (Chubut), rendirá otro examen en su afán de diplomarse como rey de la categoría.

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