"No hay que dejarse engañar por la bonanza coyuntural de las cuentas"

El economista Rogelio Frigerio (n) sugirió a las provincias que hay generar un colchón fiscal para pagar la deuda pública.

13 Jun 2004
El primer semestre de este 2004 será recordado por el fuerte aumento que experimentaron los ingresos nacionales y provinciales. Como resultado de la explosión en la recaudación, la Nación y las provincias alcanzaron superávit fiscales históricos. Sin embargo, ante las crecientes protestas estatales por aumento de los sueldos, en una entrevista concedida a LA GACETA, el especialista Rogelio Frigerio (n) entiende que es muy importante "no dejarse engañar por la bonanza coyuntural de las cuentas provinciales":

- ¿A qué se debe esta explosión recaudatoria?
-La economía acumula desde 2002 una mejora del 16%, impulsada por el viento a favor que generan variables exógenas como la expansión de la economía mundial, altos precios de las commodities que exportamos y tasas de interés externas muy bajas. Esto tiene un impacto directo sobre la recaudación. A nivel nacional, los impuestos que más crecieron fueron IVA, Ganancias y las retenciones a las exportaciones. Las causas se encuentran en el aumento general de precios a partir de la salida de la Convertibilidad. En las provincias, el aumento de la inflación también impulsó la recaudación de Ingresos Brutos y de Sellos. Paralelamente, el gasto registra una suba nominal menor respecto del crecimiento de los recursos. Básicamente por las políticas de contención del gasto en la mayoría de las provincias y los menores servicios de la deuda.

- ¿Cuánto es el superávit fiscal que se proyecta para este año?
-Los resultados fiscales obtenidos en el primer trimestre proyectan un superávit mayor al 4% del PBI para este año. A eso hay que sustraer el efecto de las medidas de impulso a la inversión, aumentos a jubilados y a los estatales, que tendrían un impacto no mayor al 1% del PBI. El superávit fiscal -antes del pago de intereses- se ubicaría entonces levemente por encima del 3% del PBI, proyectado por el Gobierno.

- ¿En qué debería el Gobierno nacional y las provincias utilizar esos excedentes fiscales?
-El Gobierno puede optar entre usar parte del superávit para mejorar la propuesta a los acreedores, armar un fondo anticíclico o financiar una reforma tributaria que apunte a eliminar los impuestos distorsivos. Lo que no debería hacer es desperdiciar el récord fiscal de este año ($11.000 millones más que lo presupuestado) aumentando el gasto corriente.

- ¿Los gobernadores tendrían que generar un fondo anticíclico para amortizar parte de la deuda pública que vence en 2005?
-Pese al buen desempeño económico de los últimos meses, resultaría muy peligroso no tomar en cuenta el pesado legado de crisis recurrentes que ostenta nuestro país. Si hay una lección clara de la década del ?90, es que se debió aprovechar los años de fuerte crecimiento y entrada de capitales para corregir los desequilibrios entre la política cambiaria y la fiscal. Históricamente, la Argentina mantuvo altos déficit, o en el mejor de los casos y durante fases de crecimiento, se alcanzaron modestos superávits primarios. Es posible observar que los gastos se acomodan a la variación de ingresos con rezago, por lo que con posterioridad a las crisis se observan subas del superávit, que no resultan luego sostenibles en el tiempo. Es fundamental que las provincias ahorren (un fondo anticíclico) los excedentes de este año, para poder pagar la deuda en los años venideros.

- ¿Cree que las provincias deben atender los reclamos por aumento de salarios usando el superávit fiscal?
-No nos engañemos. Parte de esta sensación de riqueza que viven las provincias, tiene que ver con que no están haciendo frente a vencimientos de su deuda. Desde 2005, y por lo menos durante dos años más, el perfil de vencimientos con el principal acreedor que es la Nación, es más que preocupante. Por otra parte, ya hay señales de que el mercado local está empezando a sentir las nuevas condiciones de la economía internacional. Por eso es fundamental aprender de los errores del pasado y aprovechar el período actual de fuerte recuperación para hacer (por primera vez) el "colchón fiscal" que nos ayude a sobrellevar las dificultades cuando atravesemos un ciclo económico negativo.