Vélez trajo un equipo con tucumanos que después brillaron en Atlético

08 Sep 2018
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ESTADIO A PLENO. Juan “Malevo” Ferreyra (4) trata de despejar la pelota ante la marca de Eduardo Zóttola. Un partido histórico.

En la historia grande de San Martín existen momentos inolvidables. Uno de ellos se dio el 8 de setiembre de 1968, cuando el “Santo” recibió a Vélez. Ganó el equipo de Liniers, 3-1. El “Virrey” Carlos Bianchi -por dos- y Alberto Ríos anotaron para el conjunto que, finalmente se consagró campeón de ese torneo. El gol para los locales lo marcó Segundo Rómulo Corvalán, uno de los mejores futbolistas que vistió la camiseta de San Martín.

Los memoriosos recuerdan que aquel día, casi 14.000 espectadores soportaron, desde el mediodía, un calor agobiante. A las 15.30 el termómetro registró la máxima: 33,6°. De todos modos, valía la pena sufrir la quemazón: era la primera vez que un equipo tucumano enfrentaba oficialmente a un conjunto afiliado directamente a la AFA, en un Campeonato Nacional.

En ese certamen participaron cuatro clubes del interior -Huracán (Bahía Blanca), Independiente Rivadavia, Belgrano (Córdoba) y San Martín- y 12 equipos del campeonato metropolitano -Vélez, River, Racing, Rosario Central, Boca, Colón, San Lorenzo, Los Andes, Huracán, Independiente, Lanús y Estudiantes-.

Una tremenda expectativa despertó aquel cruce. De hecho, se marcó un récord en la recaudación: $ 4.341.900, fruto de la venta de 10.497 localidades. A esto se sumaron $ 500.000, en concepto de plateas -monto que quedó exclusivamente para San Martín-.

En el partido se dieron algunas particularidades. Como el enfrentamiento de dos hermanos: Roque Salvador Nieva (defensor de los del “Fortín”) y Martín (arquero de los “Santos”). Al final del partido ambos se estrecharon un prolongado abrazo, que motivó la aprobación de quienes los vieron.

Además de Nieva, Vélez alistó otros tres tucumanos, con pasado en Atlético: Carlos Caballero (arquero) Eduardo Enrique “Lalo” Zóttola (central) y José Demetrio Solórzano (volante central). El director técnico del visitante era alguien que años después dejaría una inolvidable huella en los “Decanos”: Manuel Giúdice.

La crónica del cotejo indica que la visita hizo prevalecer su mayor bagaje técnico ante un equipo semiprofesional. Bianchi, que había debutado la temporada anterior, sostuvo una dura “batalla” con Martín Blasco (h): al final del cruce, ambos terminaron con sus cabezas vendadas debido a las heridas.

Entre otros, el “Santo” alistó a Juan Ferreyra, a Corvalán, a José Néstor Meija, a José Miguel Sánchez y a Miguel Arnaldo Toledo. Todos, nombres que perduran, grabados a fuego, en el corazón de la hinchada “ciruja”.

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