Gracias a las técnicas de RCP salvó a una joven en El Cadillal

Víctor Veláquez suele colaborar cuando hay inundaciones o accidentes en los cerros.

17 Abr 2018
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UN HÉROE. Víctor Velázquez tiene vocación por ayudar a otros. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Hay días en los que Víctor Velázquez se siente tocado por una luz especial. Por ejemplo, aquella vez, hace unos años, cuando nadaba por El Cadillal y de repente vio que una joven se ahogaba en el dique. Era domingo y había muchísima gente: se reían, bailaban, disfrutaban, recuerda él.

Pudo aislarse de esas imágenes, poner la mente en blanco. Por instinto, se acercó a la situación de peligro lo más rápido que pudo y sacó a la muchacha. La llevó hasta la orilla e inmediatamente pidió que alguien buscara una ambulancia.

La joven estaba fría. Nada de signos vitales. Se arrodilló a su lado y empezó a realizarle técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). No había caso. Siguió con las maniobras incluso cuando iban camino al hospital. Fue en la ruta cuando ¡al fin! volvió a respirar. Tenía un chicle en la garganta y había logrado despedirlo.

Víctor, que es profesor de Educación Física y tiene 46 años, aprendió maniobras de RCP mientras estudiaba la carrera. Fue en esos años, hace más de dos décadas, cuando descubrió que tenía una vocación por ayudar a otras personas en situaciones extremas. Por eso, formó parte de la Fundación de Búsqueda y Rescate de Tucumán.

Debido a su experiencia como buzo, lo llaman a trabajar en cada inundación. También, como es especialista en montañismo, siempre está dispuesto a ayudar cuando alguien sufre un accidente en los cerros.

Y no le tiembla el pulso. Ya ha perdido el registro de cuántas vidas salvó. Incluso como guardavidas tuvo muchísimas intervenciones. “Al principio, había hecho el curso en la Facultad y también había visto reanimaciones. Pero aprendí concretamente cuando me anoté en un curso de técnicas de RCP. Tener conocimientos sobre esta técnica marca la diferencia”, sostiene.

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