Trump siembra discordia en Medio Oriente

Estados Unidos reconoce a Jerusalén como capital israelí, ante la alarma de la comunidad internacional, sobre todo el mundo árabe El Papa llamó a respetar el estado de cosas en la conflictiva zona. El líder de Hamas llama a un nuevo levantamiento palestino

07 Dic 2017
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OFICIAL. Trump y el vicepresidente Michael Pence muestran la proclamación que puede desatar una nueva guerra en una zona altamente conflictiva. Reuters

El anuncio del presidente Donald Trump, de que Estados Unidos reconoce a Jerusalén como capital de Israel y que trasladará sus embajadas a la icónica ciudad, es un giro de la política formal de Washington que podría complicar los esfuerzos por estabilizar Oriente Medio.

Pese a las advertencias de aliados occidentales y árabes, Trump, en un discurso desde la Casa Blanca, ordenó al Departamento de Estado que empiece a buscar lugares para instalar la embajada en Jerusalén, aunque se espera que pasen años para reubicar las operaciones diplomáticas actualmente en Tel Aviv.

El estatus de Jerusalén ha sido por décadas una piedra de tope en los truncados esfuerzos de paz entre Israel y Palestina.

Israel considera que la ciudad es su capital eterna e indivisible y desea que todas las embajadas estén instaladas ahí, mientras que los palestinos desean proclamar Jerusalén del Este como la sede de un futuro Estado.

El Papa Francisco hizo un llamado para que se respete el “status quo” de Jerusalén y añadió que una nueva disputa en Oriente Medio podría avivar conflictos en el mundo. China y Rusia han expresado su preocupación de que los planes de Trump agraven las hostilidades regionales.

Trump firmará una exención de seguridad nacional que retrasa medidas concretas de traslado, ya que Estados Unidos no tiene estructura consultar en Jerusalén para mudarse. La construcción de la sede diplomática podría tomar de tres a cuatro años.

La decisión de Trump, que responde a una promesa de su campaña a la presidencia, cambiará una política de décadas en la que el estatus de Jerusalén se negociaría entre israelíes y palestinos.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no emitió comentarios ayer sobre el anuncio.

Los palestinos, en cambio dijeron que la decisión de Trump representaría “el beso de la muerte” a la solución de dos estados.

“Está declarando la guerra en Medio Oriente, está declarando la guerra contra 1.500 millones de musulmanes y cientos de millones de cristianos que no aceptarán que los lugares sagrados queden bajo hegemonía de Israel”, dijo Manuel Hassassian, jefe de la representación palestina en Reino Unido, a la BBC.

Los más alterados son, claro, los palestinos. Ismail Haniya, líder de la organización radical palestina Hamas en la Franja de Gaza, llamó a una nueva Intifada (levantamiento palestino).

Haniya señaló que las consecuencias de la decisión de Trump son incalculables. “Marca el inicio de una época de cambios terribles en la región”, dijo en Gaza, donde su organización ha gobernado la última década.

Asimismo instó al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, a declarar el fin del proceso de paz con Israel y acabar con toda cooperación en materia de seguridad. (DPA-Reuters)

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