La actividad no repuntará si no se reducen el gasto y el déficit - LA GACETA Tucumán

La actividad no repuntará si no se reducen el gasto y el déficit

Según especialistas, la elevada presión fiscal, producto del tamaño del Estado, no alentaron este año la inversión y el empleo privados.

04 Dic 2016
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POR PARTIDA DOBLE. Este año, las industrias sufrieron por la retracción del mercado interno y por la recesión de Brasil. foto de archivo

Comenzó diciembre, el último mes del año y el último escalón del segundo semestre. Ante esto, los actores económicos se preguntan por qué la actividad no se recuperó en la segunda mitad del año, tal como había augurado el Gobierno nacional. La inflación comenzó a declinar desde agosto, aunque se espera que, en el cierre de 2016, acumule una tasa cercana al 40%, según proyecciones privadas.

La devaluación del peso en relación al dólar, que llevó el valor de la divisa de $ 15,80 a $ 16,10, no impactó en los precios. Sin embargo, los expertos coincidieron en que, durante diciembre, por el pago del medio aguinaldo y del bono de fin de año que cobrarán algunos trabajadores, la inflación crecería hacia fin de año.

Pero la pregunta persiste: ¿qué faltó para que la economía repunte en el segundo semestre? En un informe, la consultora Elypsis, que dirige el economista Luciano Cohan, ensayó estas hipótesis:

• Durante el año hubo un mayor ahorro destinado a inversión financiera, en especial con Letras del Banco Central (Lebac) y con activos dolarizados, en detrimento de la inversión real en la economía. El estudio recalca que, a diferencia de 2014, cuando el cepo cambiario funcionó como ancla del dólar, con tasas de interés bajas que fomentaron el consumo, en 2016 la liberación del cepo, las tasas de interés altas y el atraso cambiario incentivaron el ahorro en dólares y en activos financieros.

• El Estado transfirió muchos recursos a sectores con menor propensión al consumo. Elypsis advirtió que la Ley de Reparación Histórica, para pagar deudas previsionales a jubilados, implicó una transferencia de ingresos a un sector que ahorran más de los que consume.

El repunte no llega

En relación al interrogante de por qué la economía no arrancó en el segundo semestre, el especialista Adrián Ravier, doctor en Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, consideró que el gradualismo que eligió el Gobierno nacional para resolver los problemas macroeconómicos tiene, como costo, el estancamiento de la actividad. “Los problemas siguen allí, en especial los fiscales. La presión tributaria, el elevado gasto público y el déficit de las cuentas estatales no se resolvieron y piden a gritos una solución. Pero en un año electoral, como 2017, tampoco serán atendidos. De ahí la preocupación de todos los analistas políticos y económicos acerca de cómo seguirá esta historia”, observó durante una entrevista con LA GACETA.

“En materia fiscal ni siquiera hubo gradualismo. Sólo se cambió la monetizacion del déficit por más deuda. Absorber dos años sin cambios en esta materia es el mayor pecado del Gobierno. No hay fundamentos para pensar que la economía arranque”, insistió.

Por otro lado, Ravier analizó el programa de obras públicas que planea el Gobierno para 2017, como estrategia para reimpulsar la actividad. “La obra pública tiene efecto nulo en empujar la demanda agregada. Veremos en estos meses la cantidad de puestos de trabajo que crea el Estado y, quizás, alguna ruta, un puente, una escuela o un hospital. Pero no veremos todo lo que los contribuyentes habrían hecho si en lugar de financiar estos proyectos hubieran consumido o reinvertido su dinero”, recalcó.

El economista enfatizó en que cuando el Estado absorbe crédito para obras públicas, reduce los préstamos para las empresas y esto encarece el costo del dinero. “Las tasas de interés más elevadas recortan la inversión, el empleo y el ritmo de crecimiento”, subrayó.

Una fuerte baja en la presión tributaria es indispensable. La eliminación de impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos, no puede postergarse. El replanteo de la Ley de Coparticipación es urgente. El retiro voluntario es otra forma de reducir el tamaño del Estado. Un tipo de cambio real alto es algo que también debería discutirse como transición para ordenar la economía. “En definitiva, se requiere un plan global y el convencimiento para implementarlo. Hoy no se ve que algo pueda cambiar, mas allá de un rebote natural del 3% que puede dar algo de aire con miras a las elecciones”, concluyó Ravier.

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