Falleció Ariadna Chaves, la musa de los pintores

La poestisa tenía 92 años y fue una de las figuras de la literatura tucumana del siglo XX.

03 Abr 2016
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APASIONADA. La "Mecha" repartió sensualidad desde su pluma hasta el último día. ARCHIVO LA GACETA / FRANCO VERA

La literatura tucumana perdió el sábado a una de sus exponentes más importantes del siglo XX: Ariadna Chaves falleció a los 92 años dejando su obra y unas cuántas historias de amor por las que era conocida como "la musa de los pintores".

María Mercedes Chaves, su verdadero nombre, había nacido en Tucumán el 24 de septiembre de 1924. Provocativa y sensual, la "Mecha" fue integrante de una generación que marcó la literatura tucumana durante las décadas del '50 y '60 y que estuvo integrada entre otros por Guillermo Orce Remis, Antonio Palacios, Arturo Álvarez Sosa y Leonor Vasena.

Pasó su infancia en su casa de Congreso 553, antes de emigrar con toda su familia hasta Chaco. Ya en la adolescencia estudió Filosofía y Letras y en 1951 publicó su primer libro, Poemas (Canciones de la víspera). "Representa, ante todo, la pasión. A mi niñez aún la tengo que rescatar. Desde que he venido a esta casa me dedico a la construcción, y a cuidarla. Pero todo eso continúa en mí", había confesado hace cuatro años en una entrevista concedida a LA GACETA Literaria, de la que fue ocasional colaboradora.

Sus primeros poemas la marcaron para siempre. "Los muchachos andaban con este libro bajo el brazo, porque era un libro de amor, audaz para la época. Y ellos recitaban de memoria los poemas. Te imaginarás que en la Facultad era considerada una "diosa". A partir de entonces ya no podía estudiar. Todo ese mundo de bohemios y artistas que comencé a frecuentar no me permitía estudiar. A veces entraba a clases, tarde, con un vestido rojo, de una tela que se ajustaba al cuerpo y que llegaba hasta debajo de rodilla. Te imaginas, ¡ahí nomás se interrumpía la clase! Me reía, me divertía con los relatos de mis compañeros cuando entraba a la facultad. Pero ya había publicado un libro y, para ellos, era famosa", recordó con su tono siempre provocativo.



Por sus brazos sucumbieron pintores tan afamados como Lino Spilimbergo y Antonio Berni, que incluso la retrató para la tapa de su libro "La flor al dueño". "Él (por Berni) nunca había hecho el amor de día. En cierta forma, yo lo inicié, en medio del monte, tirados en la tierra entre las pencas y los árboles, bajo el cielo santiagueño", se vanagloriaba Chaves sobre sus conquistas. 

Siempre activa y fiel a su costumbre de quitarse años, la "Mecha" dejó una huella en el arte y, sobre todo, en toda una generación de artistas tucumanos.

Su obra literaria:
- Poemas (Canciones de la víspera), 1951.
- Las Otras tierras, 1961.
- El Arco, 1962.
- Intemperie, 1977.
- La Flor al dueño, 1983
- Río Circular (Antología), 1987
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