Economías regionales en alerta

10 May 2015

Félix Piacentini - Director de Nanomics

La información sobre el volumen de exportaciones de algunos productos regionales para el primer trimestre de 2015 parece confirmar que ya se superó la etapa de luces amarillas alertando sobre un problema de competitividad, y se ha pasado a una en la que el tablero exhibe una mayoría de luces rojas e incluso ya se puede percibir humo en la cabina.

Dejando de lado las producciones extensivas de cereales, oleaginosas y carne bovina, que son comunes a gran cantidad de provincias y por tanto escapan a la definición más corriente de producción regional, el panorama es ciertamente alarmante.

Las cantidades exportadas de limones retrocedieron un 85%, siguiendo las de manzanas y mandarinas con un 48% y 47% respectivamente. También las ventas externas de peras sufren un repliegue del 28% en volumen. Así, los cítricos del noroeste argentino y las frutas del Comahue han sentido un fuerte impacto. En el caso puntual de los citrus, las exportaciones de jugos disminuyeron un 17%: las de limón lo hicieron en un 22% y las de naranja 26%.

En tanto los despachos de productos forestales, típicos del NEA, se desploman un 39% durante los primeros tres meses del año mientras que los del tabaco del NOA lo hacen en un 25%. Los lácteos de la zona central del país padecen bajas del 25% en sus exportaciones de leches y quesos, retrocediendo también los pollos el 28% y los cueros y pieles un 23%. Siguen los descensos con la miel del NOA y región Centro (21%), el té y la yerba mate del NEA (16% y 13% respectivamente) y el ajo de Cuyo con una caída del 8%.

Tampoco lograron escapar a este sombrío escenario las industrias pesqueras del sur, que vieron disminuidos sus volúmenes de ventas al extranjero en un 15% para los mariscos y 8% para los pescados.

Los factores que explican resultados tan sombríos son los mismos de siempre, pero se agregan nuevos que producen una combinación que contribuye a lo que algunos podrían llamar la “tormenta perfecta”.

El tipo de cambio “electoral” atrasado, las retenciones a las exportaciones combinadas con costos crecientes en dólares y una carga fiscal nunca vista ya de por sí configuran un cocktail complicado. Si se le agrega a este mix un dólar más vigoroso frente a todas las monedas y commodities con menores precios que el año pasado, se entiende porqué las exportaciones de producciones regionales se han desplomado.

A su vez, la política de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal para controlar la inflación y estimular el consumo por la doble vía de una inflación desacelerándose que mejora el salario real y un abaratamiento de los bienes transables, no permite vislumbrar que el deterioro de la competitividad de las economías regionales se revierta durante 2015 sino todo lo contrario.

En realidad una recomposición del salario real sólo a costa de una desaceleración pasajera de la inflación, y no por incrementos genuinos de productividad, no hace más que incrementar el costo laboral real en dólares de las producciones que compiten en el mundo y/o recorta su rentabilidad. En el futuro cercano alguno de los ingredientes de este cocktailtendrá que cambiar porque las economías regionales ya no resisten otro round como el que tienen que pelear en 2015.

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