Planificadores versus improvisadores

Planificadores versus improvisadores

INNOVACIÓN. ¿Qué tipo de innovador eres al iniciar un nuevo proyecto? corbisimages.com INNOVACIÓN. ¿Qué tipo de innovador eres al iniciar un nuevo proyecto? corbisimages.com
14 Diciembre 2014

Julio Elías - Director del Centro Ejecutivo de la Creatividad de la Universidad del CEMA

Para iniciar un nuevo proyecto, el libro Ideas de Lego señala que en algunas ocasiones es conveniente planificar con anticipación, mientras que en otras es mejor empezar sin una idea preconcebida e ir ideando el nuevo modelo sobre la marcha. La obra establece de forma clara dos enfoques posibles para la innovación, pero despierta inmediatamente el interrogante sobre qué determina la conveniencia de uno u otro enfoque. De acuerdo al economista David Galenson, de la Universidad de Chicago, la estrategia óptima para innovar (planificar o idear sobre la marcha a partir de la experimentación) depende del tipo de innovador que sea la persona.

A partir del estudio detallado de las carreras de más de 200 artistas, Galenson establece que existen dos tipos de innovadores muy diferentes en el arte: los innovadores conceptuales, quienes planifican en detalle antes de realizar una obra, y los innovadores experimentales, quienes toman las decisiones más importantes sobre su trabajo mientras realizan la obra.

Los innovadores conceptuales utilizan su arte para expresar ideas de forma precisa. La precisión de sus objetivos les permite planificar su trabajo, y ejecutarlo de manera decidida. Sus nuevas ideas más radicales, y consecuentemente sus mayores innovaciones, ocurren temprano en su carreras. Pablo Picasso, Andy Warhol, Frida Kahlo, fueron grandes innovadores conceptuales.

En contraste, los innovadores experimentales buscan registrar sus percepciones visuales y carecen de un objetivo claro. Proceden de manera tentativa, mediante prueba y error, construyendo sus habilidades de manera gradual mientras desarrollan su trabajo, y tienden a realizar sus mayores contribuciones tarde en su carrera. Paul Cézanne, Georgia O’Keeffe y Jackson Pollock son algunos ejemplos de grandes innovadores experimentales.

Para Pablo Picasso la etapa de la planificación era fundamental en el proceso de innovación. Para pintar “Las señoritas de Avignon”, Picasso realizó cientos de bocetos y dibujos preliminares. Esta obra fundamental del arte moderno, que se puede apreciar en el MOMA en Nueva York, la realizó en 1907, a la edad de 26 años. “En mi opinión buscar no significa nada en la pintura. Encontrar es la cosa.” “Cuando pinto mi objetivo es mostrar lo que he encontrado, no lo que estoy buscando,” son algunas de las frases de Picasso que lo revelan como un innovador altamente conceptual de acuerdo a la categorización de Galenson.

En una forma de improvisación extrema para realizar sus pinturas, Jackson Pollock desplegaba la tela sobre el suelo y sobre ella salpicaba y dejaba gotear la pintura utilizando pinceles endurecidos, varas y jeringas. Pollock explicaba que sólo después de una especie de período de reconocimiento veía lo que ha logrado. Evitaba la preconcepción a tal punto que recién en la etapa final de su trabajo decidía el tamaño y la orientación final del cuadro. Pollock era un experimental extremo.

Las categorías de innovador conceptual e innovador experimental no se aplican únicamente al mundo del arte. Trabajos posteriores de Galenson muestran que los mismos patrones se repiten en otras áreas, como la literatura, la música, los negocios y la economía.

Steve Jobs fue un gran planificador conceptual en el mundo de los emprendedores. “Los consumidores no saben lo que quieren hasta que se lo mostramos,” señalaba Jobs sobre su enfoque al desarrollo de productos. En contraste, Muhammad Yunus, el banquero de los pobres, explica que “los pobres me enseñaron una economía enteramente nueva. Aprendí sobre los problemas que enfrentan desde su propia perspectiva. He intentado un gran número de cosas. Algunas funcionaron, otras no.”

Una vez que se finalizó un proyecto, ¿conviene seguir en la misma línea de trabajo en el próximo proyecto y aprovechar los resultados ya obtenidos o arriesgar y empezar a trabajar en un tema completamente diferente? La respuesta a esta pregunta también depende del tipo de innovador que sea la persona.

Para un innovador experimental no existe tal cosa como un proyecto terminado. Sus habilidades, y por lo tanto, su trabajo, mejoran con el tiempo; un trabajo lleva a otro. Es por esto que sus carreras se encuentran dominadas por el trabajo sobre un mismo tema o problema, por la búsqueda de único objetivo.

En contraste, para un innovador conceptual la acumulación de experiencia puede resultar un problema. La experiencia, los hábitos, deterioran su capacidad para innovar, para romper las reglas existentes. El abordaje de nuevos problemas le permite descubrir los beneficios de desviaciones extremas. Como le decía Steve Jobs a su biógrafo: “Siempre hay que seguir presionando para innovar. Dylan podría haber cantado canciones de protestas para siempre y, probablemente, hacer un montón de dinero, pero no lo hizo. Tenía que seguir adelante…”

¿Qué tipo de innovador eres? ¿Conceptual o Experimental?

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