Arranca el lento y difícil regreso de los llamados “locos” a la vida de todos

A partir de la adhesión de la Provincia a la ley de Protección de la Salud Mental, los neuropsiquiátricos se transformarán en hospitales polivalentes

03 Nov 2014 Por Magena Valentié

“Salgo a caminar de tu mano. Siento tu aprecio. ¡Me llevas tan firme... con confianza!” (Firmado, Euge)

Podrán decir que está loca, pero esos sentimientos son los más normales del mundo. Está parada con el papel en la mano, escrito con birome azul, ilustrado con un corazón dibujado con felpa rosa. “¿Quiere comprar un poema?” lo ofrece con voz amable como si fuera un Telekino. Del cuello le cuelgan tantos rosarios como hojas empuña con la otra mano. ¡Toda su producción literaria!

- “Son cinco pesos”.

¿Sabrá que ya puede ir a casa? Desde hace 20 años camina por los pasillos del ex hospicio del Carmen, hoy Hospital Neurosiquiátrico “Nuestra Señora del Carmen”. Pero no como un fantasma, como ocurría cuando a ella la internaron por pedido de un juez. La realidad ha ido cambiando desde que la Argentina aprobó la ley de Protección a la Salud Mental. Y con más razón seguirá ese rumbo a partir de la adhesión de Tucumán a la Ley, la n° 26.657, el 17 de octubre. Ya nadie podrá amenazar a un pariente con internarlo en un psiquiátrico, no será tan fácil; ni apropiarse de sus derechos porque habrá quién vele por ellos. Los hospitales de salud mental de todo el país, donde siguen viviendo miles de enfermos olvidados por sus familiares y por el Estado, ya están cambiando. El nuevo concepto es que el paciente con padecimiento mental es un sujeto de derecho y un “usuario”. En este cambio de de paradigma se evita la internación innecesaria y se busca la reinserción a la familia o al menos a la comunidad. Se acortan los tiempos de internación y se prohíbe abrir nuevos neuropsiquiátricos, los que ya están se irán transformando en hospitales polivalentes, no sólo para enfermos mentales. Antes los pacientes pasaban décadas hacinados y sobremedicados; hoy se busca que puedan seguir sus tratamientos en forma ambulatoria.

Desde los derechos

Atraído por la protección de los derechos, el Inadi, con Gustavo Díaz Fernández a la cabeza, fue el impulsor de la adhesión a la ley. Aunque la jefa de la División de Salud Mental del Siprosa, Marcela Lemaitre, dice que ya desde 2007 la Provincia viene trabajando en un proceso de reforma en salud mental y adicciones. Se han ido creando servicios en atención primaria y transformado los hospicios en hospitales. Hay nuevos servicios infantojuveniles en los del Carmen, Eva Perón y Padilla, se ha fortalecido el de Niños y el Obarrio, se ha abierto un servicio de atención de crisis en el Padilla con guardia las 24 horas, se ha remodelado la guardia del Carmen y se han incorporado equipos interdisciplinarios con abogados, psiquiatras y psicólogos. El hospital del Carmen ha reintegrado a 90 pacientes a la comunidad.

Hasta hace relativamente poco, era costumbre que ante el llamado de los vecinos se lleve a una persona en situación de calle al hospicio. La nueva ley ya no lo permite. La directora de Jóvenes y Adultos de la Provincia, Analía Sánchez, reconoce que todavía hay unos 40 adultos en la calle, con y sin enfermedades psiquiátricas, pero con problemas psicosociales como el alcoholismo. Cada tanto, ellos vuelven a deambular en la calle debido a la fragilidad de sus vínculos familiares. Para ellos la nueva ley propone abordajes multidisciplinarios e intersectoriales y ambulatorios.

Institucionalización

A veces, la vieja tradición de institucionalizar a los pobres llevaba a personas sin patología mental a convivir durante años con enfermos psiquiátricos. Fue el caso de S., que al quedar huérfana de madre, fue “dada” para su crianza a una señora que necesitaba “ayuda” para tareas domésticas. La pequeña S. no sólo no fue a la escuela sino que además fue sometida a tremendas palizas.

“Los vecinos hicieron la denuncia y me fueron a buscar de Minoridad. Me llevaron al Goretti y estuve ahí hasta que cumplí 18 años, entonces me pasaron al hogar Don Orione. Pero le pegué a una monja que me molestaba y me pasaron para acá”, cuenta S. sentada en el Servicio de Externación y Abordaje Comunitario del hospital del Carmen, donde estuvo internada ocho años.

Se la nota contenta y charlatana. Tiene retraso mental leve y paulatinamente se le fue retirando la medicación que recibía hasta que ahora sólo requiere una inyección cada dos meses, dicen la psicóloga Silvia Herrera, a cargo del equipo, y la psiquiatra Sara Alvarez. Allí se realiza la articulación entre el paciente que está en condiciones de volver al “mundo exterior” y la familia o un vecino que se encargue de controlar la medicación.

“Al principio me llevaba mi cuñada a su casa, y si no tenía plata me venía a visitar. Hasta que me llevó definitivamente, y al poco tiempo conocí a un vecino que ahora es mi marido”, relata. Su próximo paso será gestionar un certificado de discapacidad para que le den una pensión.

Hace 15 años, cuando comenzó el proceso de transformación del hospital del Carmen, las 125 camas estaban cubiertas y no eran suficientes, pero ahora hay 79. Pero la tarea no es fácil: todavía hay pacientes que llevan 20 y 30 años viviendo en el hospital. Entre ellas se encuentra una paciente que llegó como N.N. a la institución. “Le hicimos todas las gestiones para darle identidad, y ahora está compensada de su cuadro de base y en condiciones de ser dada de alta, pero no tiene familia, ya que es una señora con más de 60 años”, explica el director del hospital del Carmen, Walter Sigle.

“Hay muchas personas que han envejecido en este hospital pero no se las puede reinsertar porque están solas en el mundo o porque tienen hijos y hermanos pero no las quieren recibir. Tenemos que hacer un gran trabajo con las familias y el barrio para lograr la rehabilitación y reinserción”.

A la imagen del psiquiátrico con pacientes que deambulan con la mirada perdida se antepone la del nuevo hospital del Carmen, luminoso, con jardines y talleres de tejido, cocina, jardinería, musicoterapia, expresión corporal y teatro, además de un movimiento de consultorios externos. El hospital monovalente deja paso al polivalente que ya incorporó especialidades como neurología, endocrinología, clínica médica, nutrición quinesiología, bioquímica y odontología además de los equipos de rehabilitación y reinserción con terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y musicoterapeutas.

Pero la gran apuesta de Sigle será el nuevo modelo de residencias tutelares: allí las pacientes vivirán como familia. El mes que viene se alquilarán las dos primeras casas de barrio, supervisadas por operadores terapéuticos. El modelo ya funciona en Buenos Aires, en San Luis y en Córdoba. Si el proyecto germina, Euge, la poeta, será una de las primeras en ir a vivir allá. A lo mejor hasta tendrá un jardín donde podrá inspirarse para seguir atrapando sentimientos con su red de palabras.

Ellos tienen sus derechos

LA PERSONA ENFERMA TIENE DERECHOS.- La nueva ley establece el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas y convierte a los individuos con afección mental en un sujeto de derechos.

SE PROHÍBE LA CREACIÓN DE NUEVOS MANICOMIOS.- No habrá nuevos neuropsiquiátricos ni públicos o privados. Los ya existentes deben adaptarse a los principios de la ley hasta su sustitución definitiva.

PRESUPUESTO.- En forma progresiva y en un plazo no mayor a tres años a partir de la sanción de la presente ley, el Poder Ejecutivo debe incluir en los proyectos de presupuesto un incremento en las partidas destinadas a salud mental hasta alcanzar el 10 % del presupuesto total de salud.

EQUIPO INTERDISCIPLINARIO.- La salud mental debe estar a cargo de un equipo integrado por profesionales, técnicos y trabajadores capacitados en psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas.

ATENDER SIN INTERNAR.- El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje basado en los principios de la atención primaria de la salud.

INTERNAR POR POCO TIEMPO.- La internación debe ser lo más breve posible, en función de criterios terapéuticos interdisciplinarios. En ningún caso la internación puede ser indicada o prolongada para resolver problemáticas sociales o de vivienda, para lo cual el Estado debe proveer los recursos adecuados. La persona internada bajo su consentimiento podrá en cualquier momento decidir por sí misma el abandono de la internación. En todos los casos en que las internaciones voluntarias se prolonguen por más de 60 días corridos, el equipo de salud a cargo debe comunicarlo al órgano de revisión creado en el artículo 38 y al juez.

INTERNACIÓN INVOLUNTARIA.- La persona internada involuntariamente o su representante legal tiene, derecho a designar un abogado. Si no lo hiciera, el Estado debe proporcionarle uno.

MODIFICA EL CÓDIGO CIVIL.- El artículo 482 quedará así: “ No podrá ser privado de su libertad personal el declarado incapaz por causa de enfermedad mental o adicciones, salvo en los casos de riesgo cierto e inminente para sí o para terceros.

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